Inflación en El Salvador sube a 3.19% en agosto y alcanza su mayor nivel desde 2023

El aumento de los precios se aceleró por séptimo mes consecutivo. Transporte y alimentos encabezaron las presiones sobre los hogares, mientras el IPC alcanzó 134.99 puntos y el costo de los combustibles volvió a aumentar en septiembre

by Redacción LaGaceta503

El encarecimiento de la vida en El Salvador tomó mayor velocidad durante agosto. La inflación interanual alcanzó 3.19%, su nivel más elevado desde julio de 2023, cuando llegó a 3.34%, de acuerdo con los datos del Banco Central de Reserva (BCR).

El resultado representa un salto de 0.70 puntos porcentuales respecto de julio, cuando la inflación se situó en 2.49%, y prolonga a siete meses consecutivos la tendencia ascendente de los precios.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) pasó de 130.81 puntos en agosto de 2025 a 134.99 un año después. El nivel registrado en agosto constituye, además, un nuevo máximo para 2026.

El dato no significa que todos los productos hayan aumentado en la misma proporción. La inflación es una medida del comportamiento promedio de los precios de una canasta de bienes y servicios, por lo que el impacto sobre cada hogar depende de sus patrones de consumo.

En agosto, la mayor presión provino de transporte y alimentos, dos componentes especialmente sensibles para el presupuesto familiar.

Transporte encabeza la escalada de precios

El transporte fue el componente con mayor variación interanual entre las 12 divisiones que conforman el IPC. Su tasa llegó a 8.23%, frente al 4.95% registrado en julio.

En apenas un mes, la variación de este rubro aumentó 3.28 puntos porcentuales. El índice de transporte pasó de 110.20 puntos en agosto de 2025 a 119.27 en agosto de 2026. Desde enero, acumula un incremento cercano al 9.4%.

El impacto no se limita al costo que paga directamente un conductor.

El transporte forma parte de prácticamente toda la cadena de abastecimiento: moviliza alimentos, materias primas, productos manufacturados y mercancías desde los centros de producción e importación hasta los comercios.

Por ello, cuando aumenta el costo de transportar bienes, existe presión para trasladar una parte de ese incremento al precio final.

Los combustibles vuelven a subir en septiembre

La presión sobre el transporte se produce en un contexto de nuevos incrementos en los precios de referencia de los combustibles.

Para el período comprendido entre el 1 y el 14 de septiembre, la gasolina superior quedó en $4.96 por galón en la zona central y $4.97 en las zonas occidental y oriental.

La gasolina regular se estableció en $4.63 en la zona central y $4.64 en occidente y oriente, mientras el diésel subió 10 centavos y alcanzó $4.69 por galón en todo el país.

El aumento de septiembre llegó después de varias semanas de incrementos. Durante la segunda quincena de agosto, por ejemplo, la gasolina superior tenía un precio de referencia de $4.91 en la zona central y $4.92 en las otras dos regiones.

La Dirección General de Energía, Hidrocarburos y Minas ha relacionado los movimientos recientes con factores internacionales que afectan el mercado petrolero, entre ellos la tensión derivada del conflicto entre Estados Unidos e Irán y las restricciones que afectan la oferta mundial de derivados.

Los alimentos vuelven a presionar el bolsillo

El segundo gran foco de presión se encuentra en alimentos y bebidas no alcohólicas, cuyo índice pasó de 155.82 puntos en agosto de 2025 a 161.51 en agosto de 2026.

La variación interanual de este grupo llegó a 3.65%, la más elevada de los últimos dos años, según los datos reportados a partir del IPC.

La evolución es particularmente relevante porque los alimentos constituyen uno de los principales componentes del gasto cotidiano de los hogares, especialmente entre las familias de menores ingresos.

A ello se suma el comportamiento de la Canasta Básica Alimentaria (CBA). La Oficina Nacional de Estadística y Censos (ONEC) explica que la CBA representa el requerimiento mínimo de alimentos necesario para cubrir las necesidades calóricas de una persona, mientras que la canasta de mercado del IPC tiene como objetivo medir la evolución general de los precios.

Según los datos utilizados en el seguimiento de la economía salvadoreña, la canasta alimentaria pasó de $250.82 en enero a $258.21 en mayo, un incremento de $7.39 en cuatro meses.

Esto significa que el aumento de la inflación no es solamente una cifra estadística: se refleja también en el costo de los productos que los hogares adquieren con mayor frecuencia.

Restaurantes y hoteles también aumentan

Otro de los grupos que mostró una variación importante fue restaurantes y hoteles, con una tasa cercana al 4.5% interanual.

El índice de este segmento pasó de 162.80 puntos en agosto de 2025 a 170.19 en agosto de 2026, de acuerdo con los datos divulgados sobre el comportamiento del IPC.

El incremento refleja, entre otros factores, el efecto acumulado de mayores costos en insumos, transporte y operación de los establecimientos.

También aumentaron los precios relacionados con saludbebidas alcohólicas y tabaco y bienes y servicios diversos. Salud alcanzó una variación de 2.91%, mientras bebidas alcohólicas y tabaco llegó a 2.62%.

No todos los precios aumentaron

El repunte inflacionario tampoco fue uniforme.

Algunos componentes del IPC registraron reducciones o permanecieron estables durante agosto.

Comunicaciones registró una variación negativa de 0.91%, mientras prendas de vestir y calzado también mostraron una disminución. Educación permaneció sin variación mensual.

Recreación y cultura, por su parte, redujo su ritmo de incremento y se situó alrededor del 3.30% interanual.

Esto confirma que la inflación no debe interpretarse como un aumento general idéntico de todos los productos. El indicador refleja el comportamiento agregado de una canasta ponderada de bienes y servicios.

El petróleo y el escenario internacional

La economía salvadoreña permanece expuesta a los movimientos internacionales de los hidrocarburos debido a su dependencia de las importaciones de combustibles.

Durante 2026, la tensión geopolítica en Medio Oriente ha añadido volatilidad al mercado petrolero. La DGEHM ha señalado entre los factores que afectan los precios internos las alteraciones de la oferta internacional y los acontecimientos vinculados al conflicto entre Estados Unidos e Irán.

A finales de agosto, además, se reportó que el precio del petróleo de referencia WTI había aumentado durante el mes, mientras los costos de importación de derivados acumulaban incrementos en El Salvador.

El efecto puede propagarse desde el combustible hacia otros sectores mediante el transporte y la logística.

Siete meses de aumentos cambian el escenario de 2026

La evolución de la inflación muestra un cambio significativo respecto del inicio del año.

El indicador comenzó 2026 con una variación interanual de apenas 0.65% en enero. Posteriormente subió hasta 2.49% en julio y finalmente alcanzó 3.19% en agosto. Desde enero, el nivel general de precios acumula un incremento de aproximadamente 3.05%.

La secuencia revela una aceleración progresiva que ya no puede atribuirse a un movimiento aislado de un solo mes.

El desafío para los hogares está en que los precios pueden continuar aumentando aun cuando algunos productos específicos bajen. Lo que determina el impacto sobre cada familia es la combinación de alimentos, transporte, vivienda, salud y otros bienes y servicios que forman parte de su gasto mensual.

El impacto real se mide en el presupuesto familiar

Una inflación anual de 3.19% significa que, en promedio, el nivel de precios es mayor que un año atrás. Pero para una familia que destina una parte importante de sus ingresos a alimentos y transporte, el incremento percibido puede ser considerablemente superior al promedio.

Ese es uno de los principales elementos que explican por qué las cifras oficiales de inflación y la percepción de los consumidores pueden diferir.

En agosto, transporte registró un incremento de 8.23% y alimentos y bebidas no alcohólicas de 3.65%, ambos por encima de la inflación general de 3.19%.

El escenario deja así un nuevo reto para la economía salvadoreña: contener las presiones externas sobre los combustibles y, al mismo tiempo, evitar que el encarecimiento del transporte y de los alimentos termine profundizando la pérdida de poder adquisitivo de los hogares.

Con el IPC en su nivel más elevado del año y la inflación en su mayor tasa desde julio de 2023, el comportamiento de los precios durante los próximos meses será determinante para medir cuánto de esta presión será transitoria y cuánto terminará incorporándose de manera más permanente al costo de vida en El Salvador.

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