Un ensayo aleatorizado durante seis semanas en 349 adultos sanos del Reino Unido evaluó una fórmula vegetal diaria frente a una cápsula de una sola cepa bacteriana y un alimento control. La intervención también se vinculó con cambios en energía, apetito y bienestar digestivo
Durante años, los probióticos ocuparon el centro de la escena en las promesas sobre salud digestiva. La idea de mejorar el intestino a partir de cápsulas con microorganismos se expandió en consultorios, góndolas y campañas comerciales.
En paralelo, la ciencia sostuvo otra hipótesis, menos vistosa y más ligada a la alimentación cotidiana: que la diversidad de plantas podía ofrecer una vía más eficaz para fortalecer el ecosistema bacteriano del cuerpo.
Esa posibilidad acaba de sumar un respaldo experimental. Una mezcla diaria con más de 30 plantas modificó con mayor amplitud la microbiota intestinal que un probiótico de una sola cepa en 349 adultos sanos del Reino Unido durante 6 semanas, y el ensayo también registró mejoras en energía, hambre y síntomas digestivos.

La investigación, publicada en la revista British Journal of Nutrition, fue liderada por científicos de King’s College London. El equipo comparó de forma controlada un suplemento elaborado con vegetales, frutas, frutos secos, semillas, hierbas, especias y hongos con un probiótico y con un control alimentario.
Cómo se hizo el ensayo
El eje central del trabajo fue la microbiota intestinal, el conjunto de bacterias y otros microorganismos que habitan el intestino. En términos sencillos, esa comunidad de microbios ayuda a procesar componentes de los alimentos y se asocia con distintas funciones del organismo.

Durante 6 semanas, los participantes recibieron uno de tres productos. Un grupo consumió un suplemento diario de 30 gramos compuesto por más de 30 plantas, llamado Daily30. Otro recibió 28 gramos de crutones de pan con un contenido energético similar. El tercero tomó una cápsula con Lactobacillus rhamnosus, una cepa probiótica estudiada en investigaciones previas.
Más plantas, más cambios en la microbiota
Quienes consumieron la mezcla vegetal mostraron aumentos en 57 especies de bacterias consideradas favorables. En el grupo probiótico solo se registraron cambios en 4 especies y en el grupo control, en 14, según se detalla en el estudio.
Para los autores, el hallazgo sugiere que ofrecer alimento diverso a las bacterias que ya habitan el intestino puede tener un efecto más amplio que incorporar un único microorganismo desde afuera.

“El hecho de que Daily30 haya modificado 57 especies bacterianas distintas en apenas 6 semanas cambia la manera en que deberíamos abordar la salud intestinal”, afirmó Sarah Berry, profesora del Departamento de Ciencias Nutricionales de King’s College London, según el comunicado institucional.
“Esta investigación sugiere que deberíamos centrarnos en la diversidad de plantas y en el papel que cumplen las fibras variadas en la conformación del microbioma, en lugar de buscar una solución única”, señaló Sarah Berry.
La referencia a las fibras alude a compuestos de origen vegetal que el cuerpo humano no digiere por completo, pero que sirven de alimento para muchos microbios intestinales.
Energía, hambre y malestar digestivo
Además de los cambios en la composición bacteriana, el ensayo relevó síntomas y sensaciones reportadas por los participantes. Entre quienes tomaron la mezcla de plantas hubo diferencias frente al grupo control en varios puntos: 55% reportó menos indigestión, 35% menos gravedad de la constipación, 18% menos acidez y 37% menos flatulencia, según el comunicado institucional.
También aparecieron cambios en variables más generales. El 51% informó más energía y el 45% dijo sentirse más feliz en comparación con el grupo control, de acuerdo con los datos difundidos por la universidad. El estudio no presenta estos resultados como una prueba definitiva sobre bienestar emocional, pero sí los incorpora como parte de la experiencia reportada durante la intervención.

Un subgrupo de 34 participantes realizó además una prueba con una comida rica en carbohidratos, con o sin la mezcla vegetal. Cuando ese preparado se sumó al plato, los voluntarios reportaron 43% más energía, 41% más saciedad y 22% más satisfacción con la comida, junto con una reducción de 71% en el deseo de comer y de 17% en el hambre, según se detalla en el estudio.
La saciedad, un término técnico frecuente en nutrición, describe de forma simple la sensación de quedar satisfecho después de comer y de no necesitar más alimento en ese momento.
El trabajo no plantea que la mezcla vegetal cure trastornos digestivos ni que reemplace tratamientos. Sí muestra, dentro de las condiciones evaluadas, un patrón favorable a una mayor diversidad de plantas en la dieta.
El debate sobre los suplementos
“La industria global de los suplementos mueve miles de millones, pero gran parte de ese mercado está construido sobre exageraciones de marketing más que sobre ciencia sólida”, sostuvo Tim Spector, profesor de epidemiología en King’s College London, según el comunicado institucional.

El investigador agregó que “durante demasiado tiempo, a los consumidores se les han vendido píldoras sintéticas y polvos ultraprocesados como una solución rápida”.
Los resultados fueron observados en adultos sanos y a lo largo de un período de 6 semanas. Dentro de ese marco, el estudio aporta nueva evidencia sobre el valor de ampliar la diversidad de plantas en la alimentación como estrategia para influir sobre la microbiota intestinal.
