Bukele ofrece «ayuda» a Haití en sus asuntos internos con el contingente de soldados salvadoreños

El presidente salvadoreño publicó un mensaje en criollo haitiano en el que vincula la violencia de las pandillas con una supuesta herencia de traición y promete ayuda. Más de 2,000 soldados de su país ya están en Haití. El gobierno salvadoreño habla de un rescate, pero el mando, la duración y los límites de la misión siguen sin aclararse

by Redacción LaGaceta503

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, publicó este 3 de noviembre en su cuenta de X un mensaje dirigido al pueblo de Haití, escrito en criollo haitiano y difundido con traducción automática al español, en el que ofrece ayuda para derrotar a las pandillas y recuperar el control de las comunidades. El texto llega con más de 2.000 militares salvadoreños ya desplegados en territorio haitiano y reabre una pregunta que ni San Salvador ni Puerto Príncipe han respondido del todo: hasta dónde llega el propósito de ese contingente.

Lo que dice el mensaje

Bukele sostiene que Jean-Jacques Dessalines, figura central de la independencia haitiana, fue asesinado por allegados que no compartían sus principios, y traslada esa lectura histórica al presente: «Esos traidores todavía existen en Haití», escribió, y agregó que quienes hoy sostienen la violencia no son herederos de Dessalines sino de quienes destruyeron su legado. Apunta a integrantes de las pandillas, a quienes las financian y les proveen armas, y a sectores haitianos que, según su planteo, colaboraron con intereses extranjeros. Afirma que muchos extranjeros han saqueado el país, pero que muchos haitianos han hecho lo mismo.

La parte final es una oferta: salvadoreños y haitianos comparten, dice, el coraje para enfrentar a quienes generan violencia, y El Salvador está «del mismo lado» del pueblo haitiano. Convoca a levantarse, recuperar el control territorial y someter a los responsables del sufrimiento colectivo, y cierra con la frase «Haití será libre». El mensaje acumulaba más de 168.000 visualizaciones poco después de publicarse.

El texto no precisa qué grupos, organizaciones, dirigentes o personas quedarían comprendidos en la categoría de «traidores», ni mediante qué mecanismos se concretaría la ayuda ofrecida.

De un rescate a un despliegue de miles

La secuencia, según los despachos de agencias y medios consultados, es la siguiente.

  • 18 de octubre. Cuatro técnicos de aviación salvadoreños, integrantes de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), la misión multinacional respaldada por la ONU, desaparecen tras una emboscada contra su vehículo blindado en Croix-des-Bouquets, en las afueras de Puerto Príncipe. El gobierno haitiano dijo después que fueron secuestrados. Ninguna pandilla se ha atribuido el ataque. Bukele ha dicho que eran técnicos y pilotos enviados a evacuar heridos, no combatientes.
  • 21 de octubre. Bukele anuncia una operación militar de rescate y, en un mensaje en criollo haitiano, amenaza con destruir a las pandillas si no liberan a los salvadoreños.
  • 22 al 24 de octubre. Llegan 100 efectivos de fuerzas especiales y, después, unos 350 más. Estados Unidos aportó aviones de transporte C-130 para trasladar tropas, dijo un oficial militar estadounidense a Reuters.
  • 28 de octubre. La cancillería salvadoreña anuncia el despliegue de más de 2.000 soldados y una llamada entre Bukele y el primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé. Según Axios, ese día se aprobó un acuerdo bilateral que autoriza la actuación de las fuerzas salvadoreñas en territorio haitiano.
  • 29 y 30 de octubre. Bukele dice que el despliegue está casi completo y que su gobierno cubre 90 % de los costos. Dos fuentes consultadas por Reuters indicaron que, por ahora, la cifra se limitaría a 2.500 efectivos; fuentes de Axios sostienen que podría duplicarse o triplicarse, algo que no ha sido anunciado oficialmente.

La rapidez del despliegue, que en diez días igualó lo que la fuerza respaldada por la ONU no logró en más de un año, ha llevado a preguntarse si los soldados forman parte de una operación más amplia y prolongada.

Un niño observa vehículos blindados del Ejército de El Salvador operando por separado de la Fuerza de Represión de Pandillas (GSF), autorizada por la ONU, luego del despliegue de tropas adicionales tras una emboscada ocurrida el 18 de octubre en la que desaparecieron cuatro miembros salvadoreños de la GSF, en Puerto Príncipe, Haití, el 3 de noviembre de 2026. REUTERS/Patrice Noel

Lo que dice el gobierno salvadoreño sobre sus intenciones

La versión oficial es que el objetivo central es traer de vuelta a los cuatro técnicos. El 29 de octubre, Bukele aseguró a los haitianos que el despliegue no es una invasión ni una operación contra el pueblo haitiano, sino una intervención contra las pandillas, y, según la agencia AP, dijo que su país no tiene interés en dominar a los haitianos ni en apropiarse de la riqueza de Haití.

Al mismo tiempo, sus declaraciones han ido más allá del rescate. Al día siguiente, durante la visita a El Salvador de la presidenta de Perú, Keiko Fujimori, afirmó que si se acabó con las pandillas en su país se puede hacer lo mismo con las de Haití, y que es «decisión de ellos si quieren que los acabemos o no», en referencia a los haitianos, según la agencia EFE. El mensaje del 3 de noviembre, con su oferta de ayudar a «retomar el país», prolonga esa línea.

Lo que sigue sin aclararse

El mando. Reuters informó que no está claro quién dirigirá al nuevo contingente, cuánto tiempo permanecerá ni si llegarán más fuerzas. Al Jazeera señaló que se desconoce si las tropas adicionales se integrarán a la GSF o actuarán por separado. Según Axios, el contingente parece operar en paralelo a la GSF y a Vectus Global, la empresa de seguridad privada vinculada al contratista estadounidense Erik Prince que contrató el gobierno haitiano. El analista salvadoreño en seguridad Luis Contreras dijo a Reuters que espera que al menos parte de las tropas actúe fuera de la cadena de mando de la misión de la ONU.

El marco legal. El gobierno haitiano ha dicho que ambos países refuerzan la cooperación en el marco de la fuerza respaldada por la ONU. Axios informa de un acuerdo bilateral aprobado el 28 de octubre, mientras que un análisis de Reuters recogía la cautela de analistas salvadoreños por una misión sin acuerdo formal ni respaldo de la ONU. Los reportes difieren y, en lo consultado, no se ha publicado el texto del acuerdo.

Las reglas de enfrentamiento. Las autoridades no han aclarado el mando ni las reglas de enfrentamiento, lo que alimenta, según Reuters, la preocupación por los riesgos para civiles en un país con una larga historia de intervenciones extranjeras dañinas.

El alcance. La pregunta de fondo es si la misión se limitará al rescate y a operaciones contra las pandillas o si, con el tiempo, abarcará más. El mensaje del 3 de noviembre habla de lealtades y traiciones haitianas y de financistas y proveedores de armas sin nombrarlos, un lenguaje de alcance abierto. Esta nota no encontró, en las fuentes consultadas, evidencia de que las tropas salvadoreñas intervengan en la política interna haitiana, y el gobierno de Haití ha presentado el despliegue como cooperación. La pregunta es legítima, pero hoy no tiene una respuesta documentada.

Respaldos y reservas

El despliegue cuenta con apoyos. El gobierno haitiano acordó reforzar la cooperación tras la llamada con Bukele. Pierre Esperance, director de la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos de Haití, celebró la rapidez del despliegue y dijo esperar que ayude a frenar el terror de las pandillas contra los civiles. El presidente estadounidense, Donald Trump, dijo a periodistas que Bukele tiene un gran problema con Haití y que le dijo que es quien gobierna su país y debe hacer lo que tenga que hacer; Axios, citando fuentes, había atribuido a Trump una luz verde privada a la ampliación del despliegue, mientras que un funcionario de la Casa Blanca confirmó solo que expresó solidaridad y condolencias.

También hay reservas. La Asociación de las Naciones Unidas-Haití (UNA-Haití), un grupo de defensa de la diáspora que, pese al nombre, no forma parte de la ONU, envió una carta al secretario general António Guterres en la que acusa a las tropas salvadoreñas de atacar barrios civiles de Croix-des-Bouquets y Canaán con ataques aéreos, helicópteros artillados y armas pesadas desde el 22 de octubre. Bukele lo negó el 31 de octubre: dijo que la misión no dispone de bombas, que sus helicópteros de ataque llegaron a Haití el 29 de octubre, un día después de la fecha de la carta, y que no han realizado una sola misión; calificó a las ONG de «firmas de cabildeo» de criminales. En las fuentes consultadas no hay verificación independiente de ninguna de las dos versiones.

Por otro lado, organizaciones de derechos humanos advierten, según Reuters, que la ofensiva contra las pandillas en El Salvador se ha hecho a costa del debido proceso y se ha vinculado a cientos de muertes bajo custodia. Una analista de ACLED señaló que el despliegue podría aumentar el apoyo interno a Bukele si refuerza su imagen de fuerza contra las pandillas en la región.

El contexto haitiano

Haití no celebra elecciones desde 2016 y su último presidente electo, Jovenel Moïse, fue asesinado en 2021. El 28 de octubre, el consejo electoral aplazó la primera vuelta presidencial y legislativa del 13 de diciembre al 18 de julio de 2027, citando la inseguridad. La GSF cuenta con unos 2.000 efectivos, poco más de un tercio de los 5.550 autorizados por el Consejo de Seguridad de la ONU, y una evaluación internacional estima en 5,94 millones las personas con hambre aguda en el país.

Qué observar

Tres cosas aclararán el verdadero alcance de la misión: si se publica el texto del acuerdo que la autoriza y qué dice sobre mando, duración y reglas de enfrentamiento; si el contingente permanece dentro de la GSF o actúa de forma independiente; y qué ocurre con los cuatro técnicos, cuyo paradero no estaba confirmado oficialmente al 31 de octubre. Lo que decida Haití sobre su calendario electoral y su relación con el contingente será igual de importante.


Nota editorial: esta nota parte de un despacho sobre el mensaje de Bukele del 3 de noviembre y lo contrasta con cobertura de agencias y medios sobre el despliegue. Las declaraciones se atribuyen a quien las hizo; el mensaje del 3 de noviembre no fue verificado directamente en la publicación original. Las acusaciones de bombardeos contra civiles no han sido verificadas de forma independiente. Se omitieron datos del despacho base que no pudieron confirmarse en otras fuentes.

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