Reportajes

Netanyahu venció a Gantz y se quedó a las puertas de la mayoría absoluta

Los israelíes se volcaron en las urnas con una participación del 71%, sin precedentes desde 1999.

¿Por qué celebra Israel sus terceras elecciones en un año?

Los israelíes se dirigieronn a las urnas el lunes con una sensación de “déjà vu”, tras intentar salir del estancamiento político del país dos veces en el último año.

¿POR QUÉ TANTAS ELECCIONES? 

A finales de 2018, Benjamín Netanyahu, veterano líder del partido derechista israelí Likud, parecía estar en la cúspide de su poder. 

Netanyahu, figura política dominante de su generación, estaba a punto de convertirse en el primer ministro con mayor tiempo en el cargo en el país. 

Sin embargo, tenía una precaria mayoría de un escaño en el Parlamento, y convocó elecciones anticipadas para el 9 de abril de 2019. 

La razón inmediata que se dio fue la vulnerabilidad de su coalición gobernante tras la dimisión del ministro de Defensa Avigdor Lieberman. De línea más dura que Netanyahu, Lieberman dejó el cargo acusando al primer ministro de ser demasiado blando con los milicianos palestinos en Gaza. 

Sin embargo, muchos israelíes consideraron que se trataba de una estratagema de Netanyahu para obtener un nuevo mandato con el fin de protegerse de las acusaciones que preparaban los fiscales en su contra, por presuntos delitos de soborno, fraude y abuso de confianza. 

La teoría era que, una vez reelegido, Netanyahu podría decir que la acusación no era de interés nacional. Él niega haber cometido ningún delito, acusando a sus enemigos de una caza de brujas. 

¿QUÉ SALIÓ MAL? 

Si ese era el plan, salió mal. Ningún partido en Israel ha obtenido nunca una mayoría absoluta en el Parlamento y Netanyahu no consiguió suficientes escaños. 

El mandatario intentó durante semanas formar un Gobierno. Pero entonces, para no dejar que su principal rival -el exjefe de las Fuerzas Armadas Benny Gantz- tuviera la oportunidad de formar un Gobierno, Netanyahu convocó a otras elecciones, el 17 de septiembre. 

¿QUÉ PASÓ EN LAS SEGUNDAS ELECCIONES? 

Una vez más Netanyahu se quedó corto. El Likud y el centrista Partido Azul y Blanco de Gantz terminaron en un virtual empate. 

Eso dejó a Lieberman como partido bisagra. Pero Lieberman adujo diferencias políticas con ambos candidatos y rechazó darles su apoyo para una investidura. 

Después de meses de negociaciones en las que Netanyahu y Gantz no consiguieron suficientes apoyos, el resultado, para consternación del cansado electorado israelí, fueron las elecciones del lunes. 

¿FUE DIFERENTE ESTA VEZ? 

Sí. Desde las elecciones anteriores, se han presentado acusaciones penales formales contra Netanyahu. El enjuiciamiento es ahora una realidad, no una posibilidad. Su juicio se iniciará el 17 de marzo, solo dos semanas después de las elecciones. 

Además, los dos comicios anteriores se celebraron sin que el electorado supiera el contenido del esperado plan de paz para Oriente Medio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. 

Dicho plan se publicó en enero y concedería el reconocimiento de Estados Unidos a los asentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada. 

Los palestinos reaccionaron con indignación, diciendo que se les estaba arrebatando tierra que formaría parte de su futuro Estado. Netanyahu prometió anexar los asentamientos después de las elecciones. 

NETANYAHU GANÓ ESTA VEZ 

Sí. Pero le falta obtener el apoyo de un solo diputado para formar un gobierno de coalición con al menos 61 de los 120 escaños del Parlamento. 

Con una horquilla de entre 36 y 37 escaños, el Likud venció en los comicios por delante de la coalición Azul y Blanco de Gantz, que logró 32, según los sondeos a pie de urna. Estos resultados permiten a Bibi iniciar las negociaciones para formar una mayoría que le permita seguir al frente del gobierno –lleva once años en el poder– al menos unos meses más. Si recibe de nuevo el apoyo de los partidos religiosos, lograría sumar 60 escaños, a uno de la mayoría absoluta en la Knesset. Esto puede situar a su rival, Gantz, bajo una enorme presión para que apoye al actual primer ministro. El líder de Azul y Blanco teme, sin embargo, que Netanyahu lo aproveche para lograr que el Parlamento pase una ley de Inmunidad que lo proteja de jueces y fiscales y así desmontar el proceso judicial en su contra que arranca el próximo día 17.

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