Europa ya no confía en EE.UU, retira su oro de Fort Knox y la Reserva Federal

by Redacción LaGaceta503

Durante ocho décadas, entregarle el oro a Estados Unidos fue, para media Europa, el equivalente financiero de guardarlo bajo llave en la casa del vecino más fuerte del barrio. Fort Knox y la bóveda subterránea de la Reserva Federal de Nueva York, a 25 metros bajo el nivel de Manhattan, se convirtieron en sinónimo de seguridad absoluta. Hoy, ese acuerdo tácito de siete décadas se está resquebrajando, lingote a lingote.

El Banco de los Países Bajos (DNB) trasladó recientemente unas 86 toneladas de oro —95 toneladas en medida estadounidense— desde las bóvedas neoyorquinas hacia Londres. Francia hizo algo aún más contundente en 2025: retiró la totalidad del oro que mantenía depositado en la Reserva Federal de Nueva York. El gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, insistió entonces en que la decisión no respondía a motivos políticos. Pocos analistas se lo creyeron del todo.

Lo que empezó como movimientos puntuales de dos bancos centrales medianos se ha convertido en un debate continental. En Alemania, dueña de la segunda mayor reserva de oro del planeta, el economista Emanuel Mönch, exjefe de investigación del Bundesbank, pidió en enero repatriar las cerca de 1,200 toneladas que su país aún mantiene en Nueva York, valoradas en unos 200,000 millones de dólares, argumentando que la situación geopolítica actual vuelve arriesgado mantener tanto oro en territorio estadounidense. Michael Jäger, presidente de la Asociación Alemana de Contribuyentes, fue más directo al advertir que la imprevisibilidad de Trump lo hace capaz de cualquier cosa con tal de generar ingresos para su gobierno. En Italia, tercera reserva mundial, las voces son similares. Juntas, Alemania e Italia tienen bajo custodia de la Reserva Federal más de un tercio de sus reservas —unos 245,000 millones de dólares en lingotes— y ambas enfrentan hoy una presión interna creciente, proveniente de partidos de distinto signo político, para traerlos de vuelta.

El trasfondo no es solo simbólico. Alemania mantiene en Norteamérica alrededor del 37% de su oro; Italia, el 43%; los Países Bajos, cerca del 31%. Son cifras heredadas de la Guerra Fría, cuando concentrar el oro europeo en suelo estadounidense parecía la decisión más racional del mundo: Washington era el ancla militar y financiera de Occidente, y Nueva York, el epicentro incuestionable del sistema monetario global. Ese cálculo empieza a tambalear.

LA AUDITORÍA QUE NADIE HABÍA HECHO EN SEIS DÉCADAS

La desconfianza no viene solo de Europa. En el propio Congreso estadounidense, el representante republicano Thomas Massie presentó el proyecto de ley HR 3795, respaldado por otros tres legisladores, que exige la primera auditoría exhaustiva de las reservas de oro de Estados Unidos en más de sesenta años, incluyendo un inventario físico y forense de Fort Knox, West Point y la Casa de la Moneda de Denver, además de un rastreo de todas las transacciones de oro estadounidense ocurridas en los últimos cincuenta años. Que la exigencia de transparencia venga de dentro, y no solo de gobiernos extranjeros nerviosos, dice mucho sobre el nivel de opacidad que ha rodeado históricamente a estas reservas.

Sebastien Tillett, analista de Oxford Economics, matiza que una confiscación directa de los activos europeos sigue siendo un riesgo extremadamente remoto. El problema, dice, es otro: la posibilidad de que esos activos se vuelvan temporalmente inaccesibles ante sanciones, disputas legales o tensiones geopolíticas extremas. Es decir, no se teme tanto el robo como el bloqueo.

A esa inquietud financiera se suma una política. La retórica de Donald Trump sobre anexar Groenlandia y sus amenazas veladas contra la Unión Europea han añadido una capa adicional de urgencia a la conversación sobre dónde debe reposar el oro del continente. Cuando un aliado empieza a sonar como una amenaza territorial, hasta el activo más aburrido del mundo —un lingote metálico guardado en una bóveda— se convierte en materia de seguridad nacional.

LONDRES, EL VERDADERO GANADOR SILENCIOSO

Casi nadie está llevando su oro de vuelta a casa. Lo están llevando a Londres. Krishnan Gopaul, del Consejo Mundial del Oro, explica que la lógica no es solo tener el oro más cerca del país dueño, sino ubicarlo en un centro de negociación capaz de moverlo con rapidez si estalla una crisis. El Banco de Inglaterra, con un estimado de 400,000 lingotes bajo custodia —unos 270,000 millones de dólares—, sigue siendo el mercado más líquido del mundo para el oro físico, y por eso, según Gopaul, es “donde se quiere tener el oro” en tiempos de tensión. Una encuesta del propio Consejo Mundial del Oro detectó que apenas el 7% de los bancos centrales planeaba aumentar su almacenamiento doméstico hace un par de años; esa cifra se disparó durante 2025, en la señal más clara hasta ahora de que la cautela dejó de ser una postura minoritaria.

EL FONDO DEL ASUNTO: LA FIEBRE DEL ORO GLOBAL

Este repliegue europeo ocurre en medio de la mayor acumulación de oro por parte de bancos centrales en generaciones. Según Gopaul, los bancos centrales del mundo han comprado en promedio 1,000 toneladas anuales durante los últimos cuatro años, empujando el precio del metal a máximos históricos. La explicación, dice, no es un solo evento sino una acumulación de heridas: la crisis financiera de 2008, la crisis de deuda soberana europea, una pandemia global y una sucesión ininterrumpida de tensiones geopolíticas han ido erosionando, década tras década, la confianza ciega en el sistema financiero internacional. El oro, ese metal que durante años pareció una reliquia del siglo pasado, ha vuelto a ser el refugio por excelencia precisamente porque ya no está claro quién es un puerto verdaderamente seguro.

Y ahí está la paradoja que atraviesa toda esta historia: Estados Unidos, con su Reserva Federal de Nueva York, sigue siendo el custodio de una porción gigantesca del oro europeo —sobre todo alemán—, pese a que crece la desconfianza hacia Washington como socio confiable. El Bundesbank ya repatrió cerca de 300 toneladas entre 2013 y 2017, pero todavía mantiene más de mil toneladas en suelo estadounidense. El año pasado, la propia institución alemana declaró públicamente no tener ninguna duda de que la Reserva Federal de Nueva York sigue siendo un socio fiable para resguardar sus reservas. Es un mensaje de calma oficial que convive, incómodamente, con las voces de sus propios exfuncionarios pidiendo exactamente lo contrario.

Lo que está en juego, en el fondo, no es solo dónde se guardan unos lingotes. Es una pregunta más incómoda que empieza a hacerse en voz alta en Fráncfort, en Roma y en La Haya: ¿sigue siendo Estados Unidos, bajo la actual administración, el guardián confiable que fue durante toda la posguerra? El movimiento del oro europeo, lento pero constante, sugiere que la respuesta, para un número creciente de bancos centrales, ya no es un sí incondicional.

RECUADRO DE DATOS: EL ORO EUROPEO EN CIFRAS

Reservas de oro en Estados Unidos (custodiadas por la Reserva Federal de Nueva York):

  • Alemania: aproximadamente 1,200 toneladas aún en EE.UU. (valor estimado: 200,000 millones de dólares). Representa cerca del 37% del total de su reserva de oro.
  • Italia: cerca del 43% de su reserva total de oro permanece en Norteamérica.
  • Alemania + Italia combinadas: unos 245,000 millones de dólares en lingotes bajo custodia estadounidense.
  • Países Bajos: 31% de su reserva total estaba en Norteamérica antes del traslado reciente.

Movimientos de repatriación:

  • 2013-2017: el Bundesbank (Alemania) repatría cerca de 300 toneladas desde EE.UU.
  • 2025: Francia retira la totalidad de su oro depositado en la Reserva Federal de Nueva York.
  • Enero 2026: el economista Emanuel Mönch, exjefe de investigación del Bundesbank, pide públicamente repatriar el oro alemán en EE.UU.
  • 2026: el Banco de los Países Bajos (DNB) traslada 86 toneladas (95 toneladas estadounidenses) desde Nueva York hacia Londres.
  • 2026: el representante Thomas Massie presenta en el Congreso de EE.UU. el proyecto de ley HR 3795, que exige la primera auditoría completa de las reservas de oro estadounidenses en más de 60 años.

Otros custodios y referencias:

  • Banco de Inglaterra (Londres): custodia un estimado de 400,000 lingotes, valorados en unos 270,000 millones de dólares; es considerado el mercado de oro físico más líquido del mundo.
  • Compras globales de los bancos centrales: un promedio de 1,000 toneladas anuales durante los últimos cuatro años, lo que ha impulsado el precio del oro a máximos históricos.
  • Solo el 7% de los bancos centrales planeaba aumentar su almacenamiento doméstico hace un par de años; la cifra subió con fuerza durante 2025, según el Consejo Mundial del Oro.

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