El “Walkman” vuelve en plena era de Spotify

Tiene USB-C y hasta Bluetooth

by Redacción LaGaceta503

Spotify permite llevar millones de canciones en el bolsillo. Un teléfono puede almacenar más música de la que una persona probablemente llegue a escuchar durante toda su vida y unos pequeños auriculares inalámbricos ofrecen una calidad que habría resultado difícil de imaginar hace varias décadas.

Y, sin embargo, hay fabricantes intentando recuperar una tecnología que parecía definitivamente enterrada: el reproductor portátil de casetes.

No es Sony quien ha resucitado su mítico Walkman. El término Walkman continúa perteneciendo a la compañía japonesa y sus reproductores actuales son dispositivos digitales completamente diferentes.

Pero el concepto que conquistó los años 80 y 90 sí está regresando.

Empresas como Retrospekt y We Are Rewind están fabricando reproductores nuevos que permiten sacar del cajón aquellas viejas cintas de casete y volver a escucharlas como hace décadas, aunque con algunos añadidos propios de 2026.

Parece un reproductor de los 80, pero tiene USB-C

Uno de los ejemplos más curiosos es el Retrospekt CP-81.

Su diseño prácticamente podría haber aparecido en una tienda hace cuatro décadas: carcasa transparente, botones físicos grandes y un compartimento frontal donde introducir la cinta.

No hay pantalla táctil.

No hay aplicaciones.

Ni siquiera es necesario conectarlo a internet.

Tiene simplemente Play, avance rápido, rebobinado y grabación, además de una toma convencional de auriculares de 3,5 milímetros.

Pero hay una pequeña concesión a la actualidad.

En uno de sus laterales aparece un puerto USB-C.

El CP-81 puede funcionar utilizando dos pilas AA convencionales, pero también puede alimentarse directamente mediante USB-C. Retrospekt incluye incluso unos auriculares de estética retro con almohadillas de espuma naranja.

TechCrunch sitúa su precio en torno a 99 dólares, bastante menos que algunos Walkman originales restaurados que actualmente vende la propia Retrospekt por más de 200 dólares.

Incluso puedes volver a fabricar tus propias cintas

Hay otra función especialmente nostálgica.

El CP-81 también puede grabar música sobre una cinta.

Dispone de entrada de audio y permite conectar una fuente externa. Retrospekt plantea incluso utilizar un smartphone junto con una cinta virgen para crear una mixtape moderna de la misma manera que se hacía hace décadas.

La diferencia es bastante llamativa.

En lugar de compartir una playlist mediante un enlace de Spotify, puedes grabar físicamente las canciones en una cinta, escribir los títulos y entregársela a otra persona.

Tecnológicamente es mucho más incómodo.

Precisamente ahí está parte de su atractivo.

Hay otro que sí tiene batería recargable y Bluetooth

Otros fabricantes han llevado la modernización bastante más lejos.

La compañía francesa We Are Rewind comercializa varios reproductores portátiles que mantienen la cinta magnética pero incorporan elementos que jamás tuvo un Walkman clásico.

Sus modelos actuales cuestan alrededor de 149 euros en Europa y utilizan una batería de litio recargable capaz de proporcionar hasta 12 horas de reproducción. La carga se realiza mediante USB-C.

Pero lo más extraño probablemente sea ver las palabras Bluetooth 5.1 asociadas a una cinta de casete.

Estos reproductores pueden enviar el sonido de una cinta directamente a unos auriculares o altavoces Bluetooth.

Es decir, podrías introducir una cinta grabada en 1992 y escucharla en unos auriculares inalámbricos fabricados en 2026.

También mantienen una salida convencional para auriculares con cable y permiten grabar nuevas cintas desde una fuente externa.

El casete ya no intenta competir con Spotify

Resultaría difícil defender que todo esto sea más práctico que un teléfono.

Un casete tiene una duración limitada, hay que darle la vuelta, puede deteriorarse, no permite saltar instantáneamente entre miles de canciones y ocupa muchísimo más espacio que un archivo digital.

Pero precisamente parece que estos dispositivos no intentan competir en ese terreno.

We Are Rewind describe el casete como una experiencia relacionada con tocar físicamente la música, introducir una cinta, pulsar un botón y escuchar sin notificaciones ni scrolling. La compañía asegura que empezó a trabajar en sus reproductores modernos después de plantearse precisamente qué se había perdido con las playlists digitales.

Retrospekt ha seguido una filosofía similar.

La empresa lleva desde 2008 restaurando cámaras analógicas, consolas antiguas y reproductores de casete. Según la propia compañía, después de restaurar miles de Sony Walkman originales seguía existiendo suficiente demanda como para desarrollar un reproductor completamente nuevo.

Lo retro está volviendo con tecnología moderna

El fenómeno tampoco termina en los casetes.

TechCrunch ha destacado durante 2026 el regreso de máquinas de escribir digitales, cámaras instantáneas, teléfonos fijos, tocadiscos y grandes radiocasetes, todos ellos combinando diseños antiguos con funciones modernas.

Incluso We Are Rewind vende actualmente un enorme boombox moderno con reproductor de casete y ha lanzado ediciones especiales relacionadas con artistas como Pink Floyd.

Es una curiosa paradoja tecnológica.

Durante décadas, cada nuevo dispositivo intentaba hacer desaparecer al anterior. El CD sustituyó al casete, el MP3 empezó a desplazar al CD y el streaming terminó haciendo innecesario prácticamente cualquier soporte físico.

Ahora algunas de aquellas tecnologías están regresando precisamente porque son menos cómodas.

Un reproductor moderno de casetes no puede competir con Spotify en catálogo, velocidad o comodidad.

Pero tiene algo que Spotify nunca podrá reproducir completamente: meter una cinta, cerrar la tapa, pulsar físicamente Play y escuchar cómo empieza a girar.

Y ahora, al menos, se puede hacer sin renunciar al USB-C, Bluetooth o una batería recargable.

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