El peligro oculto de comprar un automóvil “melcocha retorcida” en El Salvador

by Redacción LaGaceta503

Para muchos salvadoreños, adquirir un vehículo usado es una forma accesible de movilizarse sin comprometer demasiado el presupuesto familiar. Sin embargo, expertos automotrices y consumidores advierten sobre un riesgo grave: la compra de automóviles importados o usados con estructuras dañadas (“melcochas retorcidas”) que han sido mal reparadas, lo que puede derivar en fallos críticos de frenos, dirección, marco estructural o incluso incendios, poniendo en riesgo la vida de los conductores y pasajeros.

La expresión popular de “melcocha retorcida” se refiere a vehículos que han sufrido daños estructurales severos —por choques u otros incidentes— y han sido enderezados de manera deficiente, sin que la reparación devuelva al coche su resistencia original. Este tipo de daño puede parecer menor a simple vista, pero compromete la seguridad global del vehículo.

Qué es el daño estructural y por qué es peligroso

El chasis o marco de un automóvil actúa como su columna vertebral: absorbe y redistribuye energía en caso de colisión y mantiene el alineamiento correcto de frenos, dirección y suspensión. Cuando ese marco está doblado, torcido o mal reparado, la integridad estructural se debilita, lo que puede producir:

  • Pérdida de estabilidad y control: un vehículo con el marco comprometido puede desviarse, jalar hacia un lado o responder de forma impredecible ante maniobras bruscas o frenadas.
  • Mayor riesgo en choques: la deformación reduce la capacidad de absorción de impacto, aumentando el peligro para ocupantes.
  • Fallos mecánicos asociados: estrés desigual sobre frenos, suspensión y sistema de dirección, lo que puede traducirse en fallos repentinos de estos sistemas.
  • Posibles incendios y fallos eléctricos: reparaciones mal hechas pueden generar cortocircuitos o sobrecargas en el sistema eléctrico, otro factor siniestrado en casos de autos mal reconstruidos. (Nota: la estadística de incendios varía por modelo y condición del vehículo).

Además, autos con títulos «salvage» o reconstruidos —que suelen indicar que el vehículo fue declarado pérdida total por una aseguradora y después reparado— tienen riesgos inherentes incluso tras la reparación si esta no se ajusta a los estándares de fábrica.

Estafas y fraudes: un riesgo adicional

Más allá de los problemas mecánicos, el mercado de carros usados en El Salvador enfrenta casos de estafa y ventas fraudulentas. Algunos vendedores ofrecen vehículos importados a través de plataformas como Facebook o Marketplace, captando depósitos iniciales elevados sin entregar nunca el auto o entregando vehículos con defectos ocultos no revelados al comprador.

Especialistas en derechos del consumidor señalan que comprar sin verificar el historial del vehículo o sin inspección técnica previa puede convertir la transacción en un problema legal y económico severo.

Consejos para evitar compras peligrosas

Organizaciones de consumidores y talleres automotrices recomiendan al comprador:

  1. Verificar el historial del vehículo, incluyendo el número de chasis (VIN) y cualquier título de salvamento o reconstrucción.
  2. Inspeccionar la carrocería y marco: buscar paneles desalineados, soldaduras sospechosas, pintura desigual o marcas de reparación estructural.
  3. Llevar el auto a revisión mecánica profesional antes de cerrar la compra, con elevación para revisar la parte inferior y la estructura.
  4. Evitar tratos improvisados o pagos adelantados sin garantías contractuales o sin documentación completa.

Un diagnóstico completo por parte de un mecánico calificado puede identificar problemas ocultos, desde daños estructurales hasta fallos en frenos o dirección, que no son evidentes en una simple prueba de manejo.

Impacto real en la seguridad vial

El riesgo no es solo económico: un automóvil con daño estructural o reparaciones inapropiadas puede fallar en el momento más crítico, provocando accidentes con consecuencias graves o fatales. La falta de controles técnicos y de transparencia en algunos intercambios privados de vehículos usados contribuye a agravar la situación.

En un país donde cientos de automóviles usados son importados cada año —sin una regulación robusta que respalde al comprador promedio— las autoridades, expertos y consumidores coinciden en una advertencia clara: no se puede sacrificar seguridad por precio. La vida y la integridad física están en juego.

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