Un día después del retiro de EE.UU, Alemania también se retira de Irak

Berlín puso fin el jueves a casi 11 años de presencia militar en territorio iraquí. Los últimos 28 soldados alemanes regresaron a Alemania después de que el campamento de Erbil fuera entregado a las autoridades iraquíes. La salida se produce un día después del retiro de las últimas tropas estadounidenses

by Redacción LaGaceta503

Alemania puso fin este jueves a su presencia militar en Irak, apenas un día después de que Estados Unidos completara el retiro de sus últimas tropas del país, en una sucesión de salidas que marca el cierre de una etapa de más de una década de operaciones internacionales contra el Estado Islámico.

Los últimos 28 militares alemanes que permanecían en Irak regresaron este jueves a Alemania y aterrizaron en la base aérea de Wunstorf, en Baja Sajonia, según confirmó el Ministerio de Defensa alemán a Reuters.

Antes de su salida, Alemania entregó a las autoridades iraquíes el campamento militar que mantenía en Erbil, capital de la región autónoma del Kurdistán iraquí. El repliegue pone fin al despliegue alemán en Irak iniciado en 2015.

La salida alemana se produjo apenas 24 horas después de que el Pentágono anunciara que Estados Unidos había completado el retiro de sus fuerzas de Irak. Washington calificó el repliegue como el final de una misión de 12 años destinada a derrotar al Estado Islámico como fuerza militar organizada en el país.

Alemania abandona Erbil, pero mantiene fuerzas en Jordania

La retirada alemana debe entenderse con una precisión importante: Berlín termina su misión militar en Irak, pero no abandona su despliegue regional contra el Estado Islámico.

La Bundeswehr mantiene efectivos en Jordania, desde donde desarrolla actividades vinculadas con la misión internacional. El Ministerio de Defensa alemán ha señalado expresamente que el despliegue en Jordania no resulta afectado por la salida de Irak.

Alemania participaba desde 2015 en la operación Counter Daesh/Capacity Building Iraq, cuyo objetivo era contribuir a la lucha contra el Estado Islámico y fortalecer las capacidades de las fuerzas de seguridad iraquíes.

La misión alemana tenía dos componentes: el apoyo a la coalición internacional contra el Estado Islámico y la asistencia para desarrollar las instituciones de seguridad iraquíes. Entre las tareas realizadas por la Bundeswehr estuvieron la capacitación, asesoría, transporte aéreo, reabastecimiento en vuelo y otras funciones de apoyo a la coalición.

Una salida solicitada por Bagdad

El Gobierno alemán ha explicado que el cierre del despliegue en el norte de Irak se produjo a petición del Gobierno iraquí.

La decisión había sido preparada durante las semanas anteriores y se aceleró en medio de la reconfiguración de la presencia militar internacional en Irak.

El Ministerio de Defensa alemán había confirmado previamente que el campamento de Erbil sería desmantelado y que las estructuras restantes serían entregadas a las fuerzas de seguridad iraquíes. La autoridad militar alemana señaló que la finalización del compromiso en el norte de Irak se produjo de acuerdo con el Gobierno de Bagdad.

El repliegue también estuvo relacionado con el cierre de la misión estadounidense en Irak. Alemania mantenía alrededor de 30 efectivos en el campamento de Erbil, una instalación cuya seguridad dependía en parte del dispositivo internacional desplegado en la zona. Reuters había informado en julio que Berlín preparaba el cierre del campamento después de la decisión estadounidense de retirar su fuerza de protección.

Estados Unidos abrió el camino

La salida alemana llega inmediatamente después de la retirada estadounidense.

El miércoles 30 de septiembre, el Ejército de Estados Unidos confirmó que había retirado a todos sus efectivos de Irak. Las últimas tropas abandonaron una base en el norte del país, poniendo fin a la presencia militar estadounidense vinculada a la operación contra el Estado Islámico iniciada en 2014.

El Pentágono presentó el retiro como el cierre de una campaña de 12 años que había conseguido derrotar al Estado Islámico como amenaza militar organizada en Irak y transformar la misión internacional en una estructura de seguridad dirigida fundamentalmente por las autoridades iraquíes.

Washington, sin embargo, no corta completamente su relación de seguridad con Bagdad. El Pentágono señaló que continuará proporcionando apoyo específico en materia de entrenamiento e inteligencia a sus socios iraquíes.

La salida estadounidense se produjo conforme al acuerdo alcanzado entre Washington y Bagdad en 2024, que estableció el calendario para el fin de la misión militar de la coalición en Irak.

Más de una década después de la guerra contra el Estado Islámico

La presencia militar alemana comenzó en un momento en que el Estado Islámico controlaba amplias extensiones de territorio en Irak y Siria.

La organización había conquistado grandes zonas del norte y oeste de Irak a partir de 2014, provocando una intervención internacional que incluyó ataques aéreos, entrenamiento de fuerzas locales y apoyo de inteligencia y logística.

El Estado Islámico perdió su último gran bastión territorial en Irak en 2017. Dos años después también perdió el control territorial que mantenía en Siria. Sin embargo, la organización no desapareció.

Sus estructuras clandestinas continúan operando mediante células capaces de ejecutar ataques y mantener actividades insurgentes en distintas zonas del país.

Precisamente por ello, el retiro de las fuerzas internacionales no significa que la amenaza haya desaparecido por completo.

La salida deja interrogantes sobre la seguridad

La retirada estadounidense y alemana ha sido presentada por el Gobierno iraquí como una nueva etapa de soberanía y responsabilidad nacional.

El primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, había anunciado que el 1 de octubre sería celebrado como una jornada vinculada con la recuperación de la plena soberanía del país. La salida de las tropas extranjeras ha sido recibida favorablemente por sectores políticos y grupos armados cercanos a Irán.

Pero la salida también genera preocupación, especialmente en la región del Kurdistán.

Las autoridades kurdas han advertido sobre los riesgos derivados de la desaparición de algunas capacidades militares estadounidenses, particularmente los sistemas de defensa aérea. El Ministerio de los Peshmerga señaló que la región había sufrido más de un millar de ataques con drones y misiles balísticos durante el reciente conflicto entre Estados Unidos e Irán.

La preocupación tiene dos dimensiones: el posible resurgimiento de las células del Estado Islámico y el aumento de la capacidad de acción de milicias iraquíes respaldadas por Irán.

Grupos armados vinculados con Teherán, por el contrario, han celebrado la retirada estadounidense como una derrota de lo que califican como fuerzas de ocupación.

Una cadena de retiros internacionales

La salida alemana tampoco ocurre de manera aislada.

Italia anunció el martes 29 de septiembre que había completado el retiro de sus últimas tropas de Irak, poniendo fin a 12 años de presencia militar en el país. Roma ya había retirado la mayor parte de sus efectivos en marzo de 2026. Dos agentes de los Carabinieri permanecerán, sin embargo, en Irak como parte de la misión civil EUAM Iraq.

La sucesión de retiros muestra el cambio de la arquitectura militar internacional que se construyó después de la expansión del Estado Islámico en 2014.

Estados Unidos, Alemania e Italia han cerrado sus respectivos despliegues militares en Irak, mientras Bagdad asume formalmente una responsabilidad mucho mayor sobre la seguridad del país.

El cambio no supone, sin embargo, el abandono completo de la cooperación internacional. Las fuerzas iraquíes continuarán recibiendo determinadas formas de capacitación, asesoría e intercambio de inteligencia, aunque bajo un modelo distinto al de la intervención militar internacional que caracterizó la última década.

Irak entra en una nueva etapa

Con la salida de las últimas tropas estadounidenses y alemanas, Irak entra en una etapa en la que su Gobierno deberá demostrar que sus fuerzas de seguridad pueden mantener el control territorial sin el respaldo militar directo que durante años proporcionaron Estados Unidos y sus aliados.

El Estado Islámico ya no controla ciudades y territorios como lo hizo en 2014, pero mantiene células clandestinas. Al mismo tiempo, las milicias vinculadas con Irán conservan una considerable capacidad militar y política.

Ese equilibrio será uno de los principales desafíos para Bagdad.

La retirada de las fuerzas extranjeras constituye, para el Gobierno iraquí, la culminación de un proceso de recuperación de soberanía. Para sus aliados occidentales, representa la transición de una guerra contra una organización yihadista que perdió su estructura territorial a una relación de seguridad basada en la cooperación bilateral.

Pero la pregunta que queda abierta es si las instituciones iraquíes podrán sostener por sí solas los avances alcanzados durante los años de presencia de la coalición.

Un día después de que Estados Unidos abandonara sus últimas posiciones militares, Alemania cerró también su presencia en Irak. La guerra contra el Estado Islámico cambió de naturaleza; ahora comienza la prueba para un Irak que deberá garantizar su propia seguridad sin las tropas que durante más de una década sostuvieron buena parte de la arquitectura militar internacional en su territorio.

Con informes de Reuters, Associated Press y Bundeswehr/Ministerio de Defensa de Alemania

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