El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, dejó clara su postura sobre el conflicto con Irán en una publicación en su red social, Truth Social, el viernes 6 de marzo de 2026: no aceptará nada que no sea una “rendición incondicional”.
Estas declaraciones se producen poco después de que el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, mencionara que varios países han iniciado esfuerzos de mediación para detener la guerra.
Trump descartó cualquier tipo de negociación diplomática tradicional mientras el régimen actual permanezca en pie. “No habrá acuerdo con Irán excepto la RENDICIÓN INCONDICIONAL!”, escribió.
El presidente ha expresado, tanto en su publicación como en entrevistas recientes (incluida una con Axios), que exige tener un rol directo en la selección de los nuevos líderes de Irán. Ha calificado como “inaceptable” a Mojtaba Khamenei (hijo del difunto Ayatolá) y busca a alguien que traiga “armonía y paz” bajo la supervisión de EE.UU.
Al igual que con su eslogan para Estados Unidos, Trump acuñó la idea de “Make Iran Great Again” (MIGA!), prometiendo que, tras la rendición, trabajará con sus aliados para convertir a Irán en una potencia económica “más grande y fuerte que nunca”.
Esta postura frontal de Trump parece socavar las afirmaciones previas de su propio Departamento de Defensa y de altos funcionarios como el Secretario Pete Hegseth, quienes habían insistido en que el objetivo de la “Operación Epic Fury” no era el “cambio de régimen”, sino la degradación de las capacidades nucleares y de misiles de Irán.
El presidente Pezeshkian confirmó que países como Qatar, Turquía, Egipto y Omán han intentado mediar, pero subrayó que Irán no dudará en defender su soberanía.
Mientras se habla de diplomacia, los combates se intensifican. Irán ha lanzado hoy mismo misiles contra la base de Al Udeid en Qatar y la base Sultán en Arabia Saudita, mientras que Israel ha continuado bombardeando instalaciones en el centro de Teherán.
