El Salvador 2025: Entre el brillo del éxito externo y las grietas sociales internas

Por Luis Vazquez-BeckerS

by Redacción LaGaceta503

Al cierre de este 2025, la administración de Nayib Bukele entrega un país que es, sin duda, irreconocible frente al de hace una década. Sin embargo, el balance del año que termina no es lineal; es una narrativa de contrastes profundos donde la eficiencia en seguridad y proyección internacional choca frontalmente con decisiones administrativas que han dejado cicatrices en el tejido social y financiero del país.

Los Aciertos: Un muro en el mar y un imán para el mundo

El mayor triunfo de 2025 ha sido la consolidación de El Salvador como un actor estratégico global. No solo se mantuvo la tasa de homicidios en mínimos históricos, sino que el país proyectó una fuerza inédita en el Pacífico.

  • La Muralla Naval: El acierto de desplazar las incautaciones de droga a más de 800 millas de la costa no es solo un éxito policial; es un golpe de autoridad soberana que ha ganado el respeto (y el financiamiento) de socios internacionales, interceptando el 85% de los estupefacientes antes de que toquen suelo nacional.
  • El Fenómeno Turístico: Haber superado la meta de los 4 millones de visitantes y alcanzar un crecimiento del 3.9% del PIB demuestra que la marca «El Salvador» vende. El turismo dejó de ser una promesa para convertirse en el motor real de la economía, inyectando más de $4,000 millones en divisas.

Los Desaciertos: El costo humano y el «cheque en blanco» previsional

Donde el gobierno ha mostrado su cara más rígida —y para muchos, errática— es en la gestión del bienestar doméstico y la sostenibilidad a largo plazo.

  • La Crisis del Hospital Rosales: El despido masivo de 1,200 empleados en vísperas de Navidad es, quizás, el punto más bajo del año. Ejecutar una «reestructuración» a costa de la estabilidad de las familias y la operatividad del sistema de salud pública refleja una falta de sensibilidad social que empaña los logros en infraestructura. La eficiencia no debería ser sinónimo de desamparo.
  • El Deterioro del Ahorro Previsional: El uso intensivo de los fondos de pensiones para financiar la deuda estatal es una bomba de tiempo que este 2025 se volvió más ruidosa. El agotamiento de la Cuenta de Garantía Solidaria y la conversión del patrimonio de los trabajadores en «papel estatal» es un desacierto financiero que pone en duda la seguridad de las futuras jubilaciones.
  • La Retórica del Conflicto: Si bien la soberanía es vital, los constantes roces diplomáticos (como el intercambio con figuras internacionales sobre el CECOT) mantienen al país en un estado de confrontación que podría, a largo plazo, limitar el acceso a mercados de capital más favorables.

Veredicto: Un modelo en busca de equilibrio

El Salvador cierra 2025 con un Estado fuerte hacia afuera, pero con una población que empieza a sentir el peso del costo de la vida y la inseguridad laboral. El éxito del modelo de seguridad es innegable, pero la sostenibilidad del país no puede depender eternamente del endeudamiento con los ahorros de sus propios ciudadanos ni de la supresión de derechos laborales.

El reto para 2026 será demostrar que el «milagro salvadoreño» puede ser tan humano como es eficiente, y tan solvente como es seguro.

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