La agencia espacial utilizará un jet de investigación para captar imágenes inéditas de la corona solar durante el evento astronómico del próximo 12 de agosto. Brindará a los científicos acceso a datos únicos nunca antes documentados
El próximo 12 de agosto, la NASA desplegará un avión de investigación de gran altitud para perseguir la sombra de la Luna durante el eclipse solar total.
Con esta maniobra, la agencia estadounidense busca obtener imágenes inéditas de la corona solar y desentrañar la dinámica del Sol desde una perspectiva imposible de lograr con observaciones terrestres.
El operativo involucra también el lanzamiento de globos científicos en Islandia y España para analizar cómo el fenómeno afecta la atmósfera de la Tierra.
El avión de la NASA: un observatorio científico sobrevolando las nubes

El protagonista de esta misión es el WB-57, un jet de investigación capaz de alcanzar los 15.000 metros de altura (50.000 pies). De acuerdo con información de la agencia espacial, este avión operará por encima de cualquier nube que pueda interferir con la observación solar.
La elección de esta aeronave responde a su historial comprobado en campañas científicas: ya fue utilizado durante el eclipse solar total del 8 de abril de 2024, donde captó imágenes de la corona y las prominencias solares en varias longitudes de onda.
Al volar a velocidades de 740 kilómetros por hora (460 millas por hora) y seguir la trayectoria de la sombra lunar, el WB-57 permitirá que los equipos científicos prolonguen el tiempo de observación de la corona solar hasta casi tres minutos, superando el máximo de dos minutos y 18 segundos posible desde la superficie terrestre.
La NASA informó que el eclipse solar total del 12 de agosto de 2026, podrá verse en Groenlandia, Islandia, el norte de Rusia, el océano Atlántico, España y un pequeño rincón de Portugal.
Tecnología de punta: cámaras multiespectrales en la nariz del avión

La punta del WB-57 alberga el instrumento SCIFLI Multispectral Airborne Imager (SAMI), desarrollado por el equipo del programa Imágenes en Vuelo Científicamente Calibradas (SCIFLI) de la NASA en el Centro de Investigación Langley, Virginia.
Este dispositivo reúne cuatro cámaras capaces de obtener imágenes en distintas longitudes de onda, tanto en luz visible como infrarroja. De acuerdo con datos de la agencia, las cámaras capturarán al menos 20 imágenes por segundo, registrando estructuras, flujos y cambios rápidos en la corona solar.
La posibilidad de volar a gran altitud tiene un impacto directo en la ciencia generada: permite captar longitudes de onda infrarrojas que la atmósfera inferior absorbe antes de que lleguen al suelo, lo que abre una ventana rara vez explorada para estudiar la corona solar. Según explicó el investigador Amir Caspi, del Southwest Research Institute, “el Sol está en constante cambio, cada eclipse es diferente. Así que podríamos ver cosas que no habíamos visto antes”.
Un laboratorio móvil para investigar la dinámica solar

Los datos obtenidos durante el eclipse permitirán a la NASA profundizar en el estudio de la formación de prominencias, esas masas de material que quedan suspendidas sobre la superficie solar, y en la comprensión del calentamiento extremo de la corona, que puede alcanzar casi un millón de grados Celsius.
Además, la campaña busca analizar la relación entre el material de la corona y el viento solar, responsable de los flujos de partículas que se extienden por todo el sistema solar.
La experiencia previa del equipo, adquirida durante el eclipse de 2024, derivó en mejoras técnicas para la misión de 2026. Entre ellas, la optimización de los tiempos de exposición para evitar la sobreexposición en detalles brillantes y la implementación de un software más eficiente para procesar los datos con rapidez. El experimento cuenta con el respaldo del Programa de Acceso al Espacio a Bajo Coste para la Heliofísica de la NASA.
El complemento de los globos científicos: una mirada a la atmósfera terrestre

En paralelo al vuelo del WB-57, el Proyecto Nacional de Globos Aerostáticos para Eclipses, apoyado por la NASA y dirigido desde la Universidad Estatal de Montana, organizará el lanzamiento de globos científicos en Islandia y España. Los equipos desplegarán 80 globos en Islandia, entre 18 horas antes y ocho horas después del eclipse, con el objetivo de estudiar la “capa límite” de la atmósfera, la franja de aire en contacto directo con el suelo.
En España, tres equipos lanzarán seis globos equipados con cámaras de 360 grados para captar la sombra del eclipse desde la altura, así como instrumentos diseñados para medir los niveles de ozono, cuya formación depende de la luz solar. Experimentos similares mostraron descensos en los niveles de ozono durante eclipses previos; los investigadores esperan determinar si el fenómeno varía según la estación o la latitud.
Un eclipse total con ruta sobre el hemisferio norte

El eclipse solar total del 12 de agosto recorrerá una franja que incluye Groenlandia, Islandia, el norte de Rusia, España y una pequeña zona del noroeste de Portugal.
Fuera de esa trayectoria, el fenómeno solo será visible de manera parcial. En la península ibérica, el eclipse ocurrirá cerca del atardecer, mientras que en Groenlandia e Islandia se producirá durante la tarde y en Rusia al mediodía.
Para la mayoría de quienes se encuentren bajo la franja de totalidad, el espectáculo durará menos de dos minutos. Solo en ubicaciones próximas al centro del recorrido, como el Atlántico Norte o el norte de Rusia, la duración superará levemente ese umbral, sin alcanzar los dos minutos y medio.
Seguridad y advertencias para la observación

La NASA emitió recomendaciones estrictas para quienes planeen observar el eclipse, advirtiendo sobre los peligros de mirar directamente al Sol. Según los especialistas, solo durante los breves momentos de oscuridad total es seguro observarlo a simple vista. Para el resto del fenómeno, se requieren gafas especiales certificadas bajo la norma internacional ISO 12312-2, visores solares homologados o filtros adecuados para telescopios y cámaras.
No es seguro utilizar anteojos de sol convencionales ni gafas de eclipse junto con dispositivos ópticos como telescopios o binoculares, ya que la concentración de luz puede causar daños irreversibles en la retina.
Declaraciones de los responsables y expectativas científicas

Kelly Korreck, gerente del programa de eclipses de la NASA en Washington, explicó: “Desde nuestra perspectiva única en la Tierra durante un eclipse solar total, los científicos pueden estudiar la corona solar de una manera que no es posible desde ningún otro lugar del sistema solar”. Además, Korreck remarcó que “el Sol influye en nuestra vida diaria, en los satélites y en los astronautas en el espacio, y podemos aprovechar este momento para profundizar nuestra comprensión de esa influencia”.
La misión busca generar conocimiento sobre fenómenos solares que afectan tanto la tecnología como el medio ambiente terrestre. El equipo científico espera que esta campaña, al combinar observaciones aéreas y experimentos atmosféricos, permita avanzar en la comprensión de la interacción entre el Sol y la Tierra.
Una oportunidad excepcional para la ciencia solar
Con la movilización del WB-57 y el despliegue de globos científicos, la NASA intentará aprovechar la ventana única que ofrece el eclipse total del 12 de agosto para obtener datos inéditos sobre la dinámica solar y los efectos del fenómeno sobre la atmósfera terrestre. El operativo representa un esfuerzo coordinado entre distintas disciplinas y regiones, con el objetivo de arrojar luz sobre procesos fundamentales para la vida y la tecnología en la Tierra.
