La inscripción de los 60 candidatos a diputados de Nuevas Ideas ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE) no solo confirma la ambición del partido oficialista de conservar su dominio parlamentario: también revela que pretende absorber los pocos escaños que aún quedan en manos de sus aliados históricos, el Partido Demócrata Cristiano (PDC) y el Partido de Concertación Nacional (PCN).
“Si usted quiere que el presidente Nayib Bukele esté gobernando como lo ha hecho hasta ahora, por mucho tiempo más, dele los 60 diputados de Nuevas Ideas”, declaró Xavi Zablah, presidente del partido y primo del mandatario, tras entregar la documentación de su planilla al TSE.
La frase condensa una estrategia política clara: eliminar a los aliados que le han servido al oficialismo y concentrar todo el poder legislativo en una sola bancada.
“Mal trata el diablo a quien bien le sirve”
El refrán popular —“mal trata el diablo a quien bien le sirve”— resume la situación de los partidos que acompañaron a Nuevas Ideas en su ascenso al poder. El PDC y el PCN, que en 2021 y 2024 aportaron votos y legitimidad institucional al proyecto de Bukele, hoy ven cómo el oficialismo aspira a quedarse con los 60 escaños sin dejarles espacio.
Actualmente, Nuevas Ideas controla 54 de los 60 escaños. La oposición está representada por ARENA, con dos diputados, y VAMOS, con uno. Los tres escaños restantes corresponden a partidos aliados del oficialismo: dos del PCN y uno del PDC.
La meta de “60 de 60” implica, por tanto, que ni siquiera esos tres curules de aliados sobrevivirán a la próxima contienda electoral.
Los dirigentes que apoyaron al oficialismo
El PDC está liderado por Reynaldo Carballo, quien ocupa el único escaño del partido en la Asamblea Legislativa. Carballo ha sido uno de los diputados más leales al oficialismo, votando a favor de reformas constitucionales y electorales que consolidaron el control de Nuevas Ideas sobre el Parlamento.
El PCN, por su parte, está dirigido por Manuel Rodríguez, quien ocupa dos escaños en la Asamblea. El partido ha sido un aliado constante del oficialismo desde 2021, respaldando decisiones clave como la destitución de la Sala de lo Constitucional y del fiscal general, así como las reformas que permitieron la reelección presidencial indefinida.
La Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA), dirigida por Nelson Guardado, no cuenta actualmente con escaños en la Asamblea, pero ha mantenido una relación de apoyo político al oficialismo. En las elecciones de 2027, GANA decidió no presentar candidatura presidencial y respaldar la reelección de Bukele.
La lógica de la absorción política
La estrategia de Nuevas Ideas no es nueva: ya en 2021, el partido utilizó a sus aliados para alcanzar mayorías calificadas y aprobar decisiones controvertidas, como la destitución de los magistrados de la Sala de lo Constitucional y del fiscal general.
Ahora, con 54 de 60 escaños propios, el oficialismo ya no necesita aliados para gobernar. La meta de 60 escaños busca eliminar cualquier vestigio de pluralidad, incluso la de los partidos que le fueron leales.
Para el PDC y el PCN, la situación es paradójica: quienes les sirvieron lealmente al oficialismo ahora son vistos como obstáculos a eliminar. El refrán “mal trata el diablo a quien bien le sirve” cobra así una dimensión política concreta en El Salvador.
Una Asamblea sin oposición real
Si Nuevas Ideas logra su meta de 60 de 60, la Asamblea Legislativa quedará completamente bajo control del partido oficialista, sin un solo escaño para la oposición o para aliados independientes.
Eso consolidaría un modelo de partido único de facto, donde la deliberación parlamentaria queda reducida a la aprobación automática de las iniciativas presidenciales. La expresión “puyabotones” —acuñada para describir a los diputados que aprueban sin cuestionar— cobraría entonces una dimensión aún más literal.
La inscripción de los 60 candidatos de Nuevas Ideas marca, por tanto, el inicio de una contienda electoral en la que el oficialismo no solo busca ganar, sino eliminar toda forma de representación política alternativa, incluida la de sus propios aliados históricos.
