El salto a humanos de un virus ganadero enciende alertas sanitarias en Europa

La muerte de un paciente inmunodeprimido en Lyon marca la primera infección registrada por el virus Shamonda (SHAV) en personas, un patógeno que hasta ahora afectaba exclusivamente al ganado

by Redacción LaGaceta503

PARÍS / ESTOCOLMO — La confirmación del primer caso humano del virus Shamonda (SHAV) en la ciudad de Lyon, Francia, ha puesto en alerta a la comunidad científica internacional y a los organismos de salud pública de Europa, Asia y las Américas.

El hallazgo, notificado tras el fallecimiento a inicios de octubre de un paciente con un cuadro clínico grave e inmunodepresión severa, constituye la primera evidencia documentada de que este arbovirus ganadero es capaz de infectar a los seres humanos. El Ministerio de Agricultura de Francia y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) confirmaron que, hasta esta detección, el virus Shamonda era considerado estrictamente veterinario.

La investigación epidemiológica, clínica y entomológica permanece abierta para determinar la vía exacta de contagio —teniendo como principal hipótesis la picadura del vector— y evaluar el grado de contribución del patógeno en el desenlace fatal.

Un orthobunyavirus de origen zoológico y rápida expansión

El virus Shamonda pertenece al género ‘Orthobunyavirus’ y forma parte del serogrupo Simbu, compartiendo similitudes estructurales y filogenéticas con otros patógenos de alto impacto en la producción ganadera mundial, como el virus Schmallenberg (SBV) y el virus Akabane (AKAV).

Aislado por primera vez a mediados de la década de 1960 en Nigeria y reportado esporádicamente en regiones de África oriental, meridional y en Japón, el virus afecta principalmente al ganado bovino, ovino y caprino. En rumiantes, la infección aguda genera fiebre, diarrea, caídas drásticas en la producción láctea y severas malformaciones congénitas o abortos durante la gestación. Sin embargo, el escenario del SHAV dio un giro significativo en 2026.

Tras identificarse signos clínicos en explotaciones pecuarias europeas desde mediados de año, laboratorios de referencia confirmaron la presencia del virus en cadenas ganaderas de más de diez países del continente, entre ellos Francia, Alemania, España, Italia, Países Bajos, Bélgica, Austria, Suiza y el Reino Unido.

Los jejenes ‘Culicoides’: el eslabón de la transmisión

El principal vector biológico del virus Shamonda no son los mosquitos comunes (Aedes o Culex), sino pequeños dípteros hematófagos del género Culicoides, conocidos popularmente como jejenes, polvorillas o chaquistes. A diferencia de los vectores del dengue o del Zika, que proliferan en recipientes de agua estancada, las larvas de Culicoides se desarrollan en suelos húmedos, estiércol y materia orgánica en descomposición, lo que facilita su abundancia en zonas agrícolas y ganaderas.

«Existen diversos bunyavirus que circulan de forma natural en reservorios animales y que, de manera esporádica, pueden provocar saltos zoonóticos hacia personas con vulnerabilidades del sistema inmune», explicaron investigadores del Centro de Investigación de Virus de la Universidad de Glasgow y del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC).

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y las agencias sanitarias asiáticas han enfatizado en diversos estudios que el cambio climático, el aumento global de temperaturas y la alteración de los patrones de precipitación han ampliado el rango geográfico y el período de actividad de los vectores Culicoides, incrementando la interfaz de contacto entre la fauna infectada, los vectores y las poblaciones humanas.

Riesgo para la salud pública y lecciones del salto zoonótico

Aunque el ECDC y los expertos en virología coinciden en que no existen evidencias actuales de transmisión persona a persona ni de un riesgo generalizado de contagio masivo en la población sana, el evento reaviva el debate científico sobre la amenaza de las enfermedades zoonóticas emergentes.

La capacidad de los Orthobunyavirus para mutar, recombinarse o aprovechar estados de inmunosupresión en hospederos accidentales es un fenómeno documentado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Casos análogos con otros miembros de la familia Peribunyaviridae —como el virus Oropouche en las Américas o el virus de la fiebre del Valle del Rift en África— demuestran cómo arbovirus originalmente limitados a ciclos selváticos o pecuarios pueden adaptar sus mecanismos de replicación y causar brotes febriles y cuadros neurológicos en seres humanos.

Actualmente, las autoridades europeas no han impuesto restricciones comerciales ni medidas de cuarentena obligatoria para la población general, pero han reforzado la vigilancia epidemiológica multisectorial bajo el enfoque de “Una Sola Salud” (One Health), integrando la salud animal, ambiental y humana para prevenir nuevos saltos entre especies.

Con información de AdN – Agencia Digital de Noticias-

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