La Federación Salvadoreña de Fútbol decidió mantener a Hernán Darío “Bolillo” Gómez al frente de la Selecta pese a la derrota por 6-0 ante Guatemala, la peor caída de su ciclo y uno de los resultados más contundentes sufridos por la selección salvadoreña en los últimos años.
La decisión fue confirmada este miércoles 30 de septiembre por el presidente de la FESFUT, Yamil Bukele, durante una conferencia de prensa convocada después del desastre del lunes en el estadio El Trébol de Ciudad de Guatemala.
Gómez dirigirá, por tanto, los dos partidos que le quedan a El Salvador en la fase de grupos de la Liga de Naciones de la Concacaf: este viernes 2 de octubre contra Jamaica en el estadio Cuscatlán y el lunes 5 frente a Martinica como visitante.
La continuidad, sin embargo, tiene una condición. Según Bukele, el propio Gómez puso su cargo a disposición si no consigue mantener a El Salvador en la Liga A.
“Si no dejo a la Selección Mayor en el Grupo A, él se va el día martes”, explicó Bukele, quien añadió que el entrenador asumió personalmente ese compromiso durante una reunión con el Comité Ejecutivo de la federación.

El escenario deja al técnico colombiano en una posición particularmente incómoda: la Federación no lo separa después de una derrota por seis goles, pero tampoco le garantiza continuidad más allá de los dos encuentros restantes.
“Sería descabellado” cambiarlo ahora
Bukele defendió la decisión argumentando que faltaban apenas dos días para el encuentro contra Jamaica.
“Sería descabellado quitar un cuerpo técnico a dos días de un partido tan importante como el del viernes”, sostuvo el dirigente. A su juicio, el equipo necesita trabajar y recuperar la confianza antes que iniciar inmediatamente otro proceso.
El presidente de la FESFUT también afirmó que el problema del fútbol salvadoreño no se limita al entrenador y que, independientemente de quién ocupe el banquillo, seguirán produciéndose derrotas.
“Vamos a seguir teniendo pérdidas, cambiemos o no al cuerpo técnico”, afirmó Bukele, quien reconoció al mismo tiempo que la goleada ante Guatemala es difícil de explicar.
Según el dirigente, el Comité Ejecutivo se reunió con los jugadores después del partido y encontró a un grupo “apenado” y “desconcertado”. Bukele dijo que los futbolistas tampoco encontraban una explicación para el 6-0 y que durante la reunión surgieron varias hipótesis sobre lo sucedido.
Pero la explicación institucional contrasta con la dimensión del resultado.
El propio entrenador había definido la derrota como un “desastre” inmediatamente después del partido y reconoció que se trataba de un resultado capaz de costarle el puesto.
“Es un resultado saca técnicos”, dijo Gómez. En otra declaración fue todavía más directo: “Nos tendrían que echar a todos mañana”.
Dos días después, sin embargo, el técnico continúa en el cargo.
Dieciocho partidos y nueve derrotas
El argumento de que se trata simplemente de una mala noche encuentra dificultades cuando se observa el recorrido completo del colombiano.
Desde que asumió en febrero de 2025, Gómez ha dirigido 18 partidos de la selección mayor contra otras selecciones, con cuatro victorias, cinco empates y nueve derrotas. El equipo marcó 13 goles y recibió 27.
El balance incluye resultados especialmente difíciles de defender.
En las eliminatorias para el Mundial de 2026, El Salvador terminó eliminado después de una campaña en la que consiguió apenas una victoria y sufrió cinco derrotas en la fase decisiva. El equipo quedó último de su grupo y terminó con diferencia de goles negativa.
La campaña mundialista dejó además una secuencia particularmente preocupante: derrota 1-2 ante Surinam en San Salvador, 0-1 contra Panamá y 0-1 ante Guatemala como local; posteriormente llegaron las derrotas 0-4 ante Surinam y 0-3 frente a Panamá.
El fracaso eliminatorio no significó el final del ciclo. La FESFUT decidió mantener al colombiano y darle una segunda oportunidad en la nueva temporada internacional.
Una Copa Oro sin goles
La participación en la Copa Oro de 2025 tampoco aportó argumentos contundentes para la continuidad.
El Salvador terminó el torneo sin ganar, sin marcar un solo gol y con tres partidos disputados: empate 0-0 ante Curazao, derrota 0-2 contra Honduras y derrota 0-2 frente a Canadá.
El dato ofensivo es especialmente severo: 270 minutos de fútbol en la fase de grupos y ningún gol a favor.
A esa campaña se sumaron posteriormente otros resultados negativos, entre ellos la derrota 0-4 frente a Surinam en las eliminatorias y el 0-3 contra Panamá que terminó de cerrar el camino hacia el Mundial.
El 6-0 que cambió la discusión
El lunes 28 de septiembre llegó el golpe más duro.
Guatemala derrotó 6-0 a El Salvador en un partido en el que la Selecta fue superada con claridad y terminó sin capacidad de reacción. La mayor parte del daño ya estaba hecho antes del descanso y la diferencia terminó ampliándose hasta seis goles.
El resultado se convirtió en la peor derrota del ciclo Gómez y dejó al técnico expuesto incluso por sus propias declaraciones posteriores.
“Fue un desastre de todos, el técnico, los jugadores, todos los que estamos acá”, reconoció Gómez.
El problema para la Federación es que el 6-0 no apareció aislado. Se incorporó a una hoja de resultados que ya acumulaba nueve derrotas en 18 partidos.
Por eso, la discusión no se limita a determinar si Guatemala tuvo una noche excepcional. La pregunta que queda abierta es por qué, después de más de un año y medio de trabajo, el equipo puede sufrir una derrota de semejante magnitud ante un rival regional directo.
Bukele: “Yo sí veo un proceso”
Yamil Bukele ofreció una respuesta que difícilmente convencerá a quienes evalúan el proyecto exclusivamente desde sus resultados.
El presidente de la FESFUT aseguró que sí observa “un proceso” y “un desarrollo” bajo Gómez. También pidió que la selección no sea evaluada con parámetros propios de potencias mundiales.
“No me evalúen como que si fuera Brasil o Francia, porque no lo somos”, manifestó durante la conferencia.
Bukele argumentó además que el problema estructural del fútbol salvadoreño se encuentra en las fuerzas básicas y en la formación de jugadores, por lo que un cambio de entrenador no resolvería automáticamente las deficiencias acumuladas durante años.
También defendió las decisiones tácticas de Gómez y recordó que el sistema utilizado ante Guatemala había sido trabajado durante el año en partidos contra Corea del Sur y Catar.
La explicación, sin embargo, deja una pregunta abierta: si el sistema había sido trabajado durante meses, ¿por qué terminó produciendo una derrota de 6-0 ante Guatemala?
Es precisamente en ese punto donde la continuidad del entrenador enfrenta su mayor problema de credibilidad deportiva.
El viernes llega Jamaica
La respuesta deberá producirse rápidamente.
El Salvador recibe a Jamaica este viernes 2 de octubre a las 8:00 de la noche en el estadio Cuscatlán. Ambos equipos llegan con tres puntos después de dos jornadas. El Salvador derrotó 3-1 a Martinica antes de caer 6-0 ante Guatemala; Jamaica venció 3-2 a Guatemala y posteriormente perdió 0-1 frente a Honduras.
La situación salvadoreña es particularmente delicada porque la derrota en Guatemala dejó al equipo con diferencia de goles de -4.
Jamaica, además, presenta un antecedente incómodo para el equipo de Gómez: según el análisis de Sports Mole, los caribeños han ganado sus últimos cuatro partidos de Liga A de Naciones como visitantes. El Salvador, por su parte, llega golpeado por la goleada y con dos bajas que podrían afectar su alineación, Harold Osorio y Mauricio Cerritos.
El partido será, en consecuencia, algo más que una nueva jornada de la Liga de Naciones. Será la primera prueba de la decisión tomada este miércoles por la FESFUT.
Los pronósticos no acompañan a la Selecta
Las previsiones externas tampoco dibujan un escenario particularmente favorable para El Salvador.
Sports Mole proyecta un 0-1 para Jamaica y fundamenta su pronóstico en la fortaleza visitante de los jamaicanos en la Liga A y en su capacidad defensiva fuera de casa. Se trata de un pronóstico periodístico, no de una certeza sobre el resultado.
Un modelo estadístico de Foresportia coloca a Jamaica con una probabilidad calculada de 53,4 % de victoria, frente a 18,4 % para El Salvador y 28,1 % para el empate; su marcador individual más probable es 0-1. El propio modelo califica el encuentro como de incertidumbre superior al promedio.
Los datos de mercado recopilados por ProBettingHub muestran, además, cuotas de referencia de aproximadamente 1.95 para El Salvador, 3.31 para el empate y 3.60 para Jamaica en una de sus referencias de mercado. Las cuotas pueden cambiar entre operadores y antes del inicio del encuentro, por lo que no deben confundirse con probabilidades objetivas.
El historial tampoco permite considerar a Jamaica un rival menor. Con El Salvador como local, los equipos se han enfrentado seis veces en los registros consultados: Jamaica ganó tres, El Salvador una y hubo dos empates.
La apuesta de la FESFUT
La decisión de mantener a Gómez no es simplemente una apuesta por un entrenador después de una derrota. Es la continuidad de un proyecto que ya acumula una eliminación mundialista, una Copa Oro sin goles y nueve derrotas en 18 partidos.
La Federación sostiene que el problema es estructural y que el proceso necesita tiempo. Esa es la explicación institucional.
Los números, en cambio, cuentan otra historia.
El equipo ha ganado cuatro de sus 18 encuentros, ha perdido la mitad y ha recibido más del doble de goles de los que ha marcado. La eliminación del Mundial no produjo un cambio de entrenador y la goleada 6-0 tampoco.
Ahora el técnico tendrá dos partidos para evitar que el equipo abandone la Liga A de la Concacaf.
La paradoja es evidente: el entrenador que después del 6-0 consideró que un resultado así era suficiente para despedir a un técnico seguirá dirigiendo precisamente al equipo que sufrió esa goleada.
Yamil Bukele dice ver un proceso. Gómez dice asumir la responsabilidad. La FESFUT dice que cambiar ahora sería descabellado.
El viernes, frente a Jamaica, la cancha tendrá la primera oportunidad de decidir cuánto de ese discurso puede sostenerse con resultados.
Porque, después de 18 partidos, nueve derrotas, una eliminación mundialista, una Copa Oro sin goles y un 6-0 que el propio entrenador calificó como un desastre, la paciencia ya no se mide solamente en tiempo: se mide en resultados.
