La NASA reveló a la tripulación de su misión Artemis III el martes, el siguiente paso en el plan de la agencia espacial estadounidense para, con el tiempo, llevar astronautas a la Luna.
El anuncio se produjo dos meses después del viaje histórico de Artemis II alrededor de la Luna y que superó el récord de distancia del Apolo 13.
El salvadoreño Frank Rubio, Randy Bresnik y Andre Douglas, de la NASA, y Luca Parmitano, de la Agencia Espacial Europea, no volarán a la Luna ni aterrizarán en la superficie. En su lugar, orbitarán la Tierra mientras practican el acoplamiento de la cápsula Orion con dos módulos de alunizaje.
“A la tripulación de Artemis III, les deseamos buen viaje en el camino que tienen por delante”, expresó el administrador de la NASA, Jared Isaacman.

Este es el segundo viaje de Rubio al espacio. El astronauta regresó a la Tierra el 27 de septiembre de 2023 tras completar una misión de 371 días en el espacio, la más extensa realizada por un astronauta de Estados Unidos. Durante ese periodo recorrió 253 millones 330 mil 550 kilómetros y efectuó tres caminatas espaciales que acumularon 21 horas y 24 minutos de trabajo fuera de la Estación Espacial Internacional.
Rubio fue seleccionado por la NASA en la clase de candidatos a astronautas de 2017. Se graduó de la Academia Militar en 1998, obtuvo un doctorado en medicina de la Universidad de Ciencias de la Salud de Servicios Uniformados en 2010, y ha servido durante más de 28 años en el Ejército de los Estados Unidos como aviador, médico y astronauta.
Rubio visitó El Salvador en abril de 2024 para compartir experiencias con estudiantes y jóvenes interesados en carreras científicas y tecnológicas, en una actividad orientada a fomentar vocaciones en áreas relacionadas con la ciencia, la ingeniería y la exploración espacial.
Las empresas SpaceX, de Elon Musk, y Blue Origin, de Jeff Bezos, compiten por entregar los módulos de alunizaje. La demostración de dos semanas está prevista para 2027. Blue Origin sufrió un revés reciente cuando su enorme cohete explotó durante una prueba de encendido de motores en la plataforma de lanzamiento en Florida, sacudiendo viviendas cercanas e iluminando el cielo con una bola de fuego naranja.
Jeremy Parsons, de la NASA, comentó que el revés es una oportunidad de aprendizaje y que la agencia espacial confía en que el cohete de Blue Origin estará listo a tiempo.
