La población salvadoreña enfrenta una presión económica creciente ante la escalada global de los precios de los combustibles, impulsada por el conflicto en el Medio Oriente. Mientras el Ministerio de Hacienda registra un incremento automático en la recaudación de impuestos proporcionales, este beneficio contable podría verse anulado por la desaceleración del consumo y el costo de eventuales medidas de mitigación, sin embargo, mientras, las arcas del Estado se llenan.
El «Efecto Recaudación»: Ganancias inmediatas para el Estado
En El Salvador, la estructura de precios de los combustibles incluye impuestos fijos y uno variable. El Impuesto al Valor Agregado (IVA), que corresponde al 13%, es el principal beneficiario de las alzas.
- Mecánica del incremento: Al ser un impuesto ad valorem, su recaudación aumenta directamente con el precio de venta. Si el galón de gasolina especial sube de $3.80 a $4.95 (un incremento del 30%), el Estado pasa de percibir aproximadamente $0.43 a $0.57 por cada galón comercializado.
- Estimación de ingresos: Considerando un consumo nacional que ronda los 35 millones de galones mensuales entre gasolinas y diésel, un incremento sostenido de un dólar en el precio internacional representaría para el fisco una captación adicional de entre $4 y $5 millones de dólares mensuales solo por vía del IVA.
Sin embargo, este ingreso extra es considerado por los economistas como «volátil», ya que depende de que el volumen de consumo no caiga ante los precios altos.

La Estructura de Impuestos Fijos: El «Piso» de Recaudación de Hacienda
Además del 13% de IVA (que es variable), el Estado salvadoreño percibe tres contribuciones e impuestos fijos por cada galón vendido:
- FOVIAL ($0.20): Contribución para la Conservación Vial. Estos fondos están destinados por ley al mantenimiento de la red de carreteras del país. Es el ingreso más significativo después del IVA.
- COTRANS ($0.10): Contribución Especial al Transporte. Este monto se utiliza principalmente para financiar el subsidio que el Gobierno otorga a los empresarios del transporte público (buses y microbuses) para mantener las tarifas a los usuarios.
- FEFE ($0.16): Fondo de Estabilización y Fomento Económico (conocido históricamente como «impuesto de guerra»). Actualmente, estos fondos se redirigen para financiar el subsidio al Gas Licuado de Petróleo (GLP) en los hogares.
Análisis de Ingresos Compuestos (Cálculo Estimado)
Si tomamos como referencia un precio de $4.95 por galón de gasolina especial, la composición de ingresos para el Estado por cada galón comercializado sería la siguiente:
| Concepto | Monto por Galón | Naturaleza |
| IVA (13%) | $0.57 | Variable (Sube con el precio) |
| FOVIAL | $0.20 | Fijo |
| FEFE | $0.16 | Fijo |
| COTRANS | $0.10 | Fijo |
| TOTAL POR GALÓN | $1.03 | Ingreso Compuesto |
Proyección de Recaudación Mensual
Bajo este escenario de precios altos, el Estado salvadoreño estaría percibiendo aproximadamente $1.03 por cada galón que sale de las bombas.
Si multiplicamos este valor por el consumo promedio nacional de 35 millones de galones al mes (sumando gasolinas y diésel), el monto total compuesto que ingresa a las arcas estatales asciende a unos $36.05 millones de dólares mensuales.
De este gran total, aproximadamente el 45% ($16.1 millones) corresponde a los impuestos fijos (FOVIAL, FEFE, COTRANS), que representan la base de estabilidad fiscal del sector. El restante 55% ($19.95 millones) proviene del IVA, que en el contexto actual de guerra y crisis energética, se ha convertido en una «bonanza» imprevista para el Ministerio de Hacienda , aunque a costa del incremento en el costo de la vida para la población.
Pronóstico Económico: Tres horizontes para El Salvador
La dependencia del país de la importación de derivados del petróleo sitúa a la economía en un escenario de vulnerabilidad externa.
Corto Plazo: Presión Inflacionaria
En las próximas semanas, el principal impacto será el «efecto cascada» en la cadena de suministros. El aumento en los costos de transporte de carga se trasladará directamente a los precios de la canasta básica y productos agrícolas. Se espera que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) muestre un repunte, reduciendo el poder adquisitivo de los hogares.
Mediano Plazo: Riesgo de Desaceleración
Si los precios se mantienen por encima de los $5.00 por galón durante el próximo trimestre, el Estado podría enfrentar un dilema fiscal. El incremento en el costo de la energía eléctrica (producida parcialmente con derivados del petróleo) y el transporte público podría forzar al Gobierno a implementar subsidios generalizados o focalizados. Esto transformaría la «ganancia» de recaudación en un déficit neto, al tener que desembolsar más fondos para contener el descontento social.
Largo Plazo: Ajuste Estructural y Deuda
A largo plazo, una crisis energética sostenida obligaría a El Salvador a revisar su matriz de importaciones y acelerar la transición hacia fuentes renovables para reducir la dependencia de los mercados internacionales. No obstante, el costo de financiamiento de esta transición, sumado a una posible contracción del Producto Interno Bruto (PIB) debido a la inflación, podría complicar el perfil de cumplimiento de la deuda soberana del país.
Aunque las arcas del Estado muestran un alivio inmediato por la vía del IVA, el rigor económico sugiere que este beneficio es un síntoma de una enfermedad mayor: la inflación importada. La sostenibilidad de las finanzas públicas salvadoreñas dependerá de la duración del conflicto en el Golfo y de la capacidad de la administración para equilibrar la recaudación extra con la protección del tejido productivo nacional.
