Pese a que la compra del territorio por parte de Estados Unidos a Rusia en el año 1867 es uno de los hechos históricos más llamativos de Alaska, quizá lo menos conocido es que, antes de ser rusa y mucho tiempo antes de convertirse en estadounidense, algunas zonas de la actual Alaska formaron parte del Imperio español, el mismo país que conquistó grandes territorios de América Central y también de América del Sur.

Durante el siglo XVIII, mientras el poder imperial español alcanzaba su máxima expansión territorial, las costas del Pacífico norte fueron un tablero estratégico donde España, Rusia y Gran Bretaña medían sus fuerzas. Y, en este contexto geopolítico, el Imperio español tomó posesión formal de territorios en lo que hoy conocemos como Alaska.
La presencia rusa tanto en el Pacífico como en Siberia inquietó a los virreyes de Nueva España. Cabe destacar que, a partir de la segunda mitad del siglo XVIII, los cazadores de pieles rusos habían comenzado a establecer contactos con los pueblos indígenas de las islas Aleutianas y, al mismo tiempo, a expandirse hacia el este.
La toma de posesión del Imperio español sobre Alaska
Como Carlos III estaba preocupado porque esta expansión suponía una amenaza para sus territorios del Pacífico, el monarca español envió diferentes expediciones hacia el nordeste con el objetivo de reafirmar la soberanía española sobre los territorios todavía sin reclamar hasta aquel momento.
A finales del siglo XVIII, Juan Pérez lideró una expedición en la que se alcanzó la isla de la Reina Carlota, ubicada actualmente al sur de Alaska. Le seguirían otros navegantes, entre los cuales se encontraba Salvador Fidalgo, quien tomó posesión de territorios en nombre del rey Carlos IV y fundó el enclave de Valdez.

Fidalgo y sus tropas se relacionaron con las diferentes comunidades indígenas, intercambiaron bienes, realizaron estudios naturalistas y topográficos y edificaron distintas fortificaciones, como la de San Miguel, en la bahía de Nutka.
La bahía de Nutka fue el gran foco de tensiones entre Rusia, España e Inglaterra. En el año 1789, Esteban Martínez apresó algunos buques británicos que se encontraban en aquella zona. Este suceso provocó un incidente diplomático, conocido como la crisis de Nutka, entre el Imperio español y Gran Bretaña.

Este conflicto quedó resuelto a través de un conjunto de acuerdos internacionales. Desde entonces, el dominio español en el Pacífico norte comenzó a disminuir de forma considerable y, finalmente, España se retiró de la zona para centrarse en la defensa de la Alta California.
