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De indocumentados a ‘no ciudadanos’: uno de los pocos cambios para 11 millones de extranjeros en el primer año de Biden

El primer aniversario del gobierno de Joe Biden deja un sabor agridulce en materia de inmigración. El mandatario prometió una reforma migratoria en el primer año y, a pesar que lo intentó desde un principio y logró una victoria parcial en la Cámara de Representantes, en el Senado no contó con el respaldo que esperaba, ni siquiera con la totalidad de los votos de su partido

El primer aniversario del gobierno de Joe Biden deja un sabor agridulce en materia de inmigración. El mandatario prometió una reforma migratoria en el primer año y, a pesar de que lo intentó desde un principio y logró una victoria parcial en la Cámara de Representantes, en el Senado no contó con el respaldo que esperaba, ni siquiera con la totalidad de los votos de su partido.

A pesar de los tropiezos y las escasas posibilidades de una reforma a las leyes de inmigración en 2022 (las conversaciones permanecen estancadas en el Senado), la Casa Blanca insiste en vías legales. Y si bien sabe que el apoyo legislativo será cada vez más escaso, los principales asesores del presidente y el liderazgo del Partido Demócrata en ambas cámaras barajan el alcance del Poder Ejecutivo para deshacer todo cuanto sea legalmente posible de la política migratoria de ‘tolerancia cero’ del expresidente Donald Trump.

Pero la meta ahora no se centra en el cumplimiento de las promesas de campaña, sino en actuar de tal manera que, las demoras y contratiempos causados por la falta de apoyo bipartidista no afecten el resultado de las elecciones de noviembre y los demócratas no pierdan el control de ambas cámaras del Congreso.

El no cumplimiento de las promesas de campaña está pasando la factura al presidente. El índice de aprobación en el manejo de la inmigración pasó del 55% al 35% en este primer año, de acuerdo con las mediciones hechas por RealClearPolitics, dato que preocupa e inquieta a la Casa Blanca.

‘No ciudadanos’, no indocumentados

Uno de los primeros cambios ordenados por Biden fue modificar el lenguaje utilizado del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para referirse a los indocumentados, anuncio que fue aplaudido por la comunidad inmigrante.

Tras la toma de posesión, en un memorando firmado por el entonces secretario interino del DHS, David Pekoske, el funcionario ordenó una moratoria de deportaciones por 100 días para ciertos extranjeros que se encuentran indocumentados y tienen una orden de deportación, a quienes llamó “no ciudadanos”.

Durante el gobierno anterior los indocumentados eran llamados “extranjeros ilegales”. Y de acuerdo con las prioridades de deportación entre enero de 2017 y enero de 2021, eran considerados una amenaza a la seguridad pública y nacional de Estados Unidos y, por lo tanto, sujetos a ser deportados.

El cambio de lenguaje “significa que tenemos un gobierno que ve la humanidad en todas las personas, incluyendo a los inmigrantes”, dijo en ese momento José Muñoz, subdirector de comunicaciones de United We Dream (UWD), una de las principales organizaciones de soñadores en el país.

Los cambios

El nuevo término para referirse a los indocumentados trajo consigo una serie de instrucciones dirigidas a cumplir con la promesa del presidente de tratar de una manera humana y digna a los extranjeros, y recuperar el debido proceso que se encontraba severamente dañado por el gobierno anterior a golpe de órdenes ejecutivas y memorandos sin la autorización del Congreso.

La lista de cambios incluyó, entre otros, la eliminación del Programa Permanecer en México (MPP), devolver a los jueces de inmigración la discrecionalidad para cerrar casos de deportación administrativamente, quitar a los agentes fronterizos poderes extraordinarios para deportar de manera acelerada, fijar nuevas prioridades de deportación y cancelar redadas en lugares sensibles tal como hospitales, iglesias, escuelas, guarderías, centros médicos, parques infantiles, manifestaciones y mítines.

El DHS también fijó límites a las detenciones de inmigrantes en tribunales de justicia cuando la gente se presenta por otros asuntos, y dio por concluidas las redadas en sitios de trabajo.

En cuanto a la reforma migratoria, la inversión de capital político no ha sido suficiente hasta ahora para lograr un consenso en el Senado y aprobar un plan que será incluido en el paquete de reconciliación de la Ley de Gasto Social de Biden, aunque se trate de una permanencia temporal para 6.5 millones de los ahora llamados ‘no ciudadanos’.

El Congreso no coopera

Los cambios en el sistema migratorio se notan, al igual que las criticas provenientes del Partido Republicano, que desde el primer día de Biden en la Casa Blanca exige el retorno de la política de ‘tolerancia cero’, convertido en un lema de campaña.

“Al presidente Biden le está costando mucho porque la gente aspiraba a un cambio grande”, dice Lilia Velásquez, abogada de inmigración y profesora adjunta de la facultad de leyes en la Universidad de California en San Diego.“

Durante Trump todo fue ataque a los inmigrantes en todos los campos, pero ahora hay otro discurso”.

En cuanto a la expectativa generada tras la elección de Biden, Velásquez dice que “había mucha esperanza de que el nuevo presidente trajera cambios y buenos beneficios, pero el problema que tenemos es un Congreso que no esta cooperando”.

“Biden cumplió con la promesa (de entregar una reforma migratoria al legislativo), pero no sucedió, no se hizo. Envió el proyecto, pero el Congreso no hizo la tarea, el plan se fue a la basura”, apuntó.

Otros reveses

Velásquez también cita otros reveses sufridos por Biden en este primer año, entre ellos la reinstalación del MPP por orden de un tribunal tras una demanda entablada por estados gobernados por republicanos.

“Creímos que el programa ‘Quédate en México’, nombre bajo el cual también se le conoce, se iba a terminar y los refugiados iban a cruzar y eso no sucede. Un tribunal de Texas no le permitió al gobierno que las personas crucen y todo se ve muy parecido a la era Trump, como también la vigencia del Título 42 del Código de Estados Unidos”, una herramienta activada en 2020 en respuesta a la pandemia del coronavirus.

Y no solo el gobierno se vio forzado a reinstalarlo, sino que lo amplió para que más personas fueran rechazadas porque no calificaban para solicitar asilo. De los casi 1.7 millones de encuentros llevados a cabo por la Patrulla Fronteriza en el año fiscal 2021, más de 1 millón de personas fueron rechazadas bajo el Título 42, según de la agencia, una de las dependencias del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).

A pesar de estas trabas, Velásquez señala que “ha habido cambios positivos, pero nunca será lo suficiente. Y lo mas grande era la reforma migratoria, pero no sucedió. Pensamos que será posible porque el presidente lo promete, pero el que aprueba leyes no es quien las propone, demócratas o republicanos, es el legislativo. Y los cambios no suceden tan rápido como uno quiere, porque el Congreso siempre ha tenido mucha animosidad y poca voluntad de que se legalicen personas indocumentadas”.

Velásquez también citó entre los cambios la devolución a los fiscales de inmigración la discrecionalidad para procesar detenidos. Y dijo que, si el pueblo no siente los cambios “es porque no se da cuenta o se olvida pronto de ellos, como por ejemplo las prioridades de deportación. Antes eran los 11 millones en la mira, ahora son solo quienes han cometido faltas o crímenes graves”.

A la pregunta respecto a qué nota le pondría al primer año de Biden en una escala del 1 a 10, dijo “un siete”. E insistió que la falta de apoyo del Congreso evitó una mejor valoración.

Qué dicen los republicanos

No muchos quieren hablar y que sus nombres sean publicados por temor a ser desautorizados en un año electoral. Quienes lo hacen, piden que sus identidades y cargos permanezcan en el anonimato.

“El primer año del gobierno Biden-Harris se describe con una sola palabra: desastroso”, dice un analista. “El tema migratorio es donde más le duele a la comunidad latina, ya que los demócratas no tienen excusa alguna por haber roto sus promesas”.

Se refiere a la reforma migratoria y la eliminación de partes clave de la política de ‘tolerancia cero’. Pero la fuente no explica que la reforma migratoria no ha sido aprobada por falta de votos republicanos y que la reinstalación del MPP, por ejemplo, fue ordenada por un juez federal de Amarillo, Texas, en respuesta a una demanda entablada por dos estados gobernados por republicanos, Texas y Missouri.“

Tienen la mayoría en la Cámara, el Senado y la Casa Blanca y aún así, no cumplen lo prometido”, añade. Pero tampoco explica que la mayoría en Senado no es suficiente para aprobar leyes. Tanto demócratas como republicanos tienen 50 cupos cada uno y el empate lo rompe la vicepresidenta Kamala Harris.

La postura tampoco explica que el 18 de marzo la Cámara de Representantes, con apoyo de ambos partidos, aprobó dos proyectos de ley que incluyen un camino a la ciudadanía para entre 7 y 8 millones de indocumentados, y que ambos planes se detuvieron en el Senado por falta de votos republicanos.

La lista de señalamientos de la oposición también incluye la inflación y el avance de la pandemia del coronavirus, en los últimos meses afectada por una ola causada por la variante ómicron.

Año de elecciones

La respuesta republicana es parte de una estrategia de campaña que tiene como objetivo recuperar el control de ambas cámaras del Congreso, en especial el Senado donde ambos partidos están empatados con 50 cupos cada uno. Y cualquier error significará la victoria para el adversario.

“La variante delta del coronavirus, la disrupción en la cadena de producción, inflación, (variante) ómicron (del COVID-19), son muy malas noticias para este año de Biden”, dice Roberto Izurieta, director de los programas de América Latina y Campañas Políticas de la Universidad George Washington.

“En este escenario la elección de noviembre luce muy mal para los demócratas”, agrega.“

En general, ha sido así para todo presidente en su primera elección de medio período”.

Izurieta dice además que “habríamos esperado que con Trump también esa regla cambie. Pero lo veo difícil ahora. ¿Qué pasará?”, se preguntó. El mismo responde: “Dependerá si la ola de ómicron es de caída rápida y la recuperación económica de subida rápida”.

“Para algunos el mayor error fue la retirada de Afganistán” tras 20 años de guerra, añadió. “Para mi, el salir ha sido necesario y mucho mas aceptado de lo que habría esperado, pero el cómo parece ser que pudo haber sido mejor. Soy de los que temen que pudo haber salido peor. Nunca hay rupturas fáciles”, subrayó en su análisis del primer año de gobierno de Biden.

No pierden las esperanzas

A la comunidad inmigrante le preocupa la demora en la aprobación de una reforma migratoria, aunque con los años se ha acostumbrado a no perder la esperanza y las promesas de campaña.

“El presidente Biden tiene que moverse y dejar de apoyar a los inmigrantes solamente con retórica. Tiene que usar su poder como mandatario para impulsar que el Senado vote la Ley de Gasto Social e incluir en el paquete de reconciliación la ciudadanía para millones de inmigrantes indocumentados”, dice Angélica Salas, directora ejecutiva de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Ángeles (CHIRLA).

“Si está bien que haya parado unas políticas de la era Trump, pero su promesa a nuestra comunidad Latina es que él cumpliría con la legalización con camino a la ciudadanía que no se ha cumplido en las últimas tres décadas”, agregó.

Salas también culpa al gobierno de “seguir negando el debido derecho al asilo político y humanitario a cientos de miles de personas que buscan protecciones de nuestro país”, pero no señala que la reinstalación del MPP fue ordenado por un tribunal de Texas. Tampoco menciona la vigencia del Título 42 activado para controlar la pandemia del coronavirus.

“Tiene que demostrar (Biden), a través de hechos, que inmigración si es una prioridad para esta Administración porque ahora, en las elecciones del 2022, los votantes latinos van a cuestionar si los demócratas cumplieron con sus promesas”, advirtió la activista. “Los Congresistas que se quieren reelegir van a tener que responder sobre lo que ha hecho o no ha hecho el presidente en el tema de inmigración”.

El discurso de Trump

Mientras el tiempo transcurre y en el Senado permanece estancado el debate migratorio, el expresidente Trump utiliza la estratégica demora forzada para atacar a Biden y defender su cuestionada política migratoria. El exmandatario aseguró, a finales de diciembre, que el actual mandatario creó solo “la peor catástrofe fronteriza”, en referencia al éxodo de migrantes en busca de asilo en la frontera con México, una crisis que definió como “una pesadilla de seguridad nacional”.

Según el exmandatario, Biden “heredó la frontera más segura en la historia de Estados Unidos”, pero al igual que con otras afirmaciones hechas durante su gobierno, no aportó datos o cifras que lo demostraran.

Un ejemplo son los ingresos indocumentados exitosos. En enero de 2019 Univision Noticias reportó que, después de una larga discusión sobre los indicadores utilizados por el gobierno de Trump para tener una idea de cuál es la situación real en la frontera, en 2016 se comenzó a utilizar una nueva y más precisa metodología de medición, que fue recogida en un Reporte del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) sobre las métricas de seguridad fronteriza publicado en mayo de 2018.

Según el informe, el número de cruces no detectados había caído casi tan rápidamente como el número de aprehensiones realizadas por la Patrulla Fronteriza en la frontera sur. De 851,000 en el Año Fiscal 2000, la cifra pasó a 62,000 en el Año Fiscal 2016.

Tres años más tarde, en el Informe del Año Fiscal 2020 del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el último de la presidencia de Trump, el ministerio estimó que, de acuerdo con los datos disponibles sobre entradas ilegales exitosas entre los años 2017 y 2018 experimentaron un incremento. Y que la efectividad por encima del 95% en la capacidad de detención registrada entre los años 2006 y 2016 ( de más de 1 millón a menos de 56,000 por año al final del gobierno de Obama), se estaba revirtiendo.

De acuerdo con el reporte, la metodología utilizada para estimar el ingreso indocumentado exitoso mostró un aumento entre 2017 y 2018, los dos primeros años del gobierno de Trump, de al menos 11 puntos porcentuales con respecto a 2016.

DHS

No hay datos por ahora en cuanto a las estimaciones de cruces ilegales exitosos durante el Año Fiscal 2020, y los datos del Año Fiscal 2021 se conocerán hasta el 2022. Pero la proyección apunta a que los números aumentaron durante el gobierno anterior a pesar de la vigencia de la política migratoria de ‘tolerancia cero’, datos que los republicanos y Trump no mencionan en sus ataques a la política migratoria de Biden.

Univision Noticias solicitó a la Casa Blanca un comentario sobre el primer año de gobierno y el tema migratorio. Al cierre de esta nota no había respuesta.

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