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Cada cuánto debe un corredor cambiar sus zapatillas

La herramienta más importante que tiene un runner es su calzado. Cada par de zapatillas tiene una vida útil, y cuando se pasa va perdiendo efectividad. Algunos consejos para evitar problemas y mejorar su uso

Un corredor puede no tener la mejor remera, los pantalones de élite o las medias de última tecnología; todo eso es secundario en comparación con lo fundamental: las zapatillas. Dentro de las posibilidades de cada uno, la inversión más importante que un runner tiene que hacer es en calzado. No solo ni exclusivamente por el desempeño deportivo en sí mismo, sino por la salud. Un calzado bien elegido y en buen estado evita lesiones. Un calzado vencido poco a poco empieza a convertirse en un problema. Así que algunos consejos y guía al respecto.

¿Cada cuánto debe un corredor cambiar sus zapatillas? Los expertos en calzado, los atletas y los entrenadores todos coinciden en una franja establecida no en tiempo, sino en kilómetros. Entre 500 y 800 kilómetros es la vida útil de un buen par de zapatillas. No es el ideal llegar a esos 800, eso es el límite. Pero hay que ser realistas, un corredor que corre 500 kilómetros al mes debería cambiar en menos de dos meses un par de zapatillas. Es un presupuesto que muchos no pueden afrontar. Aunque si pueden hacerlo, adelante. Recuerden que un calzado que ya no es ideal para correr se puede donar o se puede usar para otras actividades.

Mirar la suela para ver el desgaste, escuchar como suenan al pisar, registrar las sensaciones, todos pequeños consejos para hacer rendir bien nuestras zapatillas y seguir corriendo Mirar la suela para ver el desgaste, escuchar como suenan al pisar, registrar las sensaciones, todos pequeños consejos para hacer rendir bien nuestras zapatillas y seguir corriendo

Cuando una zapatilla se desgasta deja de actuar adecuadamente. Basta con pasar de una zapatilla muy usada a una nueva para ver que parecen dos modelos distintos. Sí, el ablande se siente bien, pero cuando pasa de cierto punto afecta la pisada y el impacto contra el suelo. Dependiendo de cada modelo y suela, ese desgaste se produce antes o después. También afecta el tipo de pisada del corredor. No hay test más claro para un corredor que ver como en varios meses desgasta las zapatillas y su suela. Allí sabremos sí o sí nuestra pisado, si se inclina hacia afuera, hacia adentro o es neutra.

Los modelos para competir tienen suelas más delgadas que se desgastan más rápido. En el amplio mundo de los aficionados el peso de cada corredor producirá un desgaste distinto y más lento o rápido se llegará al desgaste. Aun así, el ideal es tener un par de zapatillas para entrenar y otro para las carreras. Eso, además, alargará la vida útil de ambas. El calzado para competir suele ser más caro, eso debe ser tomado en cuenta. El precio, lamentablemente, es la limitación para muchos. Y como la tecnología evoluciona, tampoco es necesario tener tantos pares, porque año tras año salen modelos nuevos. Cada corredor debe elegir las zapatillas en base a su forma de pisar, la clase de entrenamiento que hace y donde lo hace. Así se elige el calzado. Sí además la zapatilla es linda y combina, bueno, es un extra, pero jamás el motivo inicial para su elección.

A medida que se pierde amortiguación y estabilidad, el corredor está más expuesto a lesiones. Expuesto no significa que las tendrá. Saberlo es un buen comienzo, pero a no volverse locos. La superficie en la que corremos también debe ser tomada en cuenta. Asfalto, cemento, arena, tierra, piedras. El calzado de trail es diferente al de calle, eso todos lo sabemos. Si corremos en verano, pisando superficies en altas temperaturas también desgastamos más las zapatillas. Cuando se mojan es importante secarlas correctamente. Lo ideal es lavarlas a mano y que el secado no sea exponiéndolas a un calor fuerte, como una estufa, porque puede alterar su forma.

 Si corremos en verano, pisando superficies en altas temperaturas también desgastamos más las zapatillas Si corremos en verano, pisando superficies en altas temperaturas también desgastamos más las zapatillas 

Ya en un mundo más que ideal, un corredor debería tener al menos tres pares de zapatillas. Para entrenar, para competir y para trail run. Un cuarto calzado debería usarse para cualquier otra actividad que no sea correr. Si usamos las zapatillas de correr solo para eso, también le damos una mayor vida útil a nuestro calzado. Gimnasio, ir de compras, pasear, nada de eso necesita zapatillas de running y podemos ahorrar un buen número de kilómetros si no las usamos para eso. Cuidar el calzado, no tirarlo en el baúl del auto donde puede haber mucho calor, no dejarlo secarse al sol, no usarlo para otros deportes, todo eso le alargará la vida útil.

Consultar con especialistas en pisada servirá también para elegir correctamente el calzado ideal. Dolores inesperados o molestias pueden ser un indicador de que algo anda mal con las zapatillas. Pero si no hay nada raro, si el calzado se ve bien y no molesta en nada, tampoco hay que salir a buscar un reemplazo porque se cumplió una cantidad de kilómetros. Si tenemos un solo par, es fácil llevar la cuenta de lo corrido, si tenemos varios, con aplicaciones o un simple anotador se puede llevar el número.

Las zapatillas son nuestro máximo aliado. Un buen par nos asegura correr tranquilos y sin problemas. Cuidarlas, estar atento, elegir bien, son cosas que podemos hacer sin problemas. Mirar la suela para ver el desgaste, escuchar como suenan al pisar, registrar las sensaciones, todos pequeños consejos para hacer rendir bien nuestras zapatillas y seguir corriendo.

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