¿Vacunas de COVID-19 y aumento de alergias?

by Redacción LaGaceta503

Desde el inicio de las campañas de vacunación masiva, ha circulado la hipótesis sobre si las vacunas de ARN mensajero (ARNm) podrían estar vinculadas a un incremento en los cuadros alérgicos de la población. Sin embargo, los estudios epidemiológicos de mayor peso científico, incluidos los de la Clínica Mayo y la Organización Mundial de la Salud (OMS), arrojan conclusiones claras.

1. Reacciones alérgicas: El componente, no la vacuna

La ciencia ha confirmado que las vacunas de COVID-19 no «crean» nuevas alergias en personas sanas. Lo que sí ocurrió fue que personas con una sensibilidad previa al Polietilenglicol (PEG) —un compuesto presente en laxantes, cosméticos y en las nanopartículas lipídicas de las vacunas de Pfizer y Moderna— experimentaron reacciones alérgicas tras la dosis.

Según un estudio publicado en The Journal of Allergy and Clinical Immunology: In Practice, las reacciones graves (anafilaxia) son extremadamente raras, ocurriendo en aproximadamente 2 a 5 casos por cada millón de dosis administradas.

2. El fenómeno de la «reactivación» temporal

Algunas personas han reportado un aumento en sus síntomas de alergias estacionales o urticaria tras la vacunación. El Colegio Americano de Alergia, Asma e Inmunología (ACAAI) explica que esto no es una «nueva alergia», sino una respuesta del sistema inmune que, al estar activado por la vacuna, puede volverse temporalmente más sensible a alérgenos que ya afectaban al paciente. Es una respuesta inflamatoria sistémica transitoria, no una alteración permanente del perfil alérgico.

3. ¿Existe una relación con el aumento global de alergias?

Es cierto que las alergias están aumentando a nivel mundial, pero los científicos apuntan a otros culpables mucho antes que a las vacunas:

  • Cambio Climático: Las estaciones de polen son ahora más largas e intensas.
  • Teoría de la Higiene: Un entorno demasiado limpio que no «entrena» al sistema inmune desde la infancia.
  • Microplásticos y Contaminación: Factores ambientales que irritan las vías respiratorias.

Veredicto Científico

Una revisión sistemática de la Universidad de Harvard y datos del sistema VAERS en Estados Unidos coinciden: No existe evidencia comprobable de que las vacunas de COVID-19 causen el desarrollo de enfermedades alérgicas crónicas. Por el contrario, se ha observado que las infecciones graves por el virus (COVID prolongado) pueden alterar el sistema inmune de forma mucho más agresiva que la inmunización.

Nota de Clarificación (Candor de IA)

Es importante notar que, aunque en redes sociales abundan testimonios personales vinculando rinitis o dermatitis con la vacuna, la correlación no implica causalidad. Muchos de estos casos coinciden con el retorno a la normalidad post-pandemia, donde la exposición a alérgenos ambientales (que evitamos durante el confinamiento) aumentó drásticamente.

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