Las remesas familiares enviadas por salvadoreños en el exterior marcaron un nuevo récord histórico para un mes de enero, consolidando su papel como el principal soporte externo de la economía nacional al inicio de 2026, según datos oficiales divulgados por el Banco Central de Reserva de El Salvador (BCR).
De acuerdo con las estadísticas preliminares publicadas por la institución, el país recibió US$759.4 millones en enero de 2026, lo que representa un crecimiento interanual del 12.3 % y refuerza su peso económico. La cifra mensual más alta registrada para ese mes desde que se tiene serie histórica comparable. El monto representa un crecimiento interanual significativo frente a enero de 2025, en un contexto de resiliencia del mercado laboral en Estados Unidos —principal origen de los envíos— y estabilidad en los flujos migratorios.
Crecimiento sostenido y dependencia estructural
Las remesas familiares han mantenido una tendencia al alza durante los últimos años. En 2025, El Salvador cerró con ingresos superiores a los US$8,000 millones anuales, equivalentes a aproximadamente una cuarta parte del Producto Interno Bruto (PIB), lo que evidencia el peso estructural de estos recursos en el consumo interno y la estabilidad cambiaria.
El BCR detalla que más del 90 % de las remesas provienen de Estados Unidos, donde reside la mayor parte de la diáspora salvadoreña. El dinamismo del empleo en sectores como construcción, servicios y comercio minorista ha sostenido la capacidad de envío, pese a presiones inflacionarias y variaciones en tasas de interés en ese país.
Impacto en consumo y liquidez
Economistas consultados coinciden en que el flujo récord de enero tiene efectos directos en el consumo de los hogares, especialmente en alimentación, educación, salud y mejoras habitacionales. Asimismo, fortalece la liquidez del sistema financiero, incrementa los depósitos bancarios y contribuye a la estabilidad de reservas internacionales.
No obstante, especialistas advierten que el crecimiento sostenido de las remesas también refleja una alta dependencia estructural de la economía salvadoreña respecto a ingresos generados fuera del territorio nacional. La limitada generación de empleo formal interno y la persistencia de la migración como válvula de escape laboral continúan siendo factores determinantes.
Perfil de los beneficiarios
Las estadísticas oficiales muestran que los principales departamentos receptores de remesas siguen siendo San Salvador, San Miguel, La Libertad y Santa Ana. El promedio por envío se mantiene en rangos cercanos a los US$300–US$350 por transacción, aunque con variaciones según el canal utilizado (banca, cooperativas, remesadoras o billeteras digitales).
En términos demográficos, una parte importante de los hogares receptores depende de estos ingresos como complemento esencial o incluso como fuente principal de sustento, particularmente en zonas rurales.
Perspectivas para 2026
Analistas proyectan que, si se mantiene el ritmo observado en enero, 2026 podría cerrar con un nuevo máximo anual en remesas. Sin embargo, advierten que factores externos como cambios en la política migratoria estadounidense, desaceleración económica global o ajustes en el mercado laboral podrían influir en el comportamiento de los envíos en los próximos meses.
En un entorno donde las remesas superan ampliamente los ingresos por exportaciones tradicionales y por inversión extranjera directa, el desafío para El Salvador sigue siendo transformar esos flujos en inversión productiva y desarrollo sostenible, reduciendo gradualmente la vulnerabilidad asociada a la dependencia externa.
