Aunque la figura del presidente Nayib Bukele conserva niveles de aprobación extraordinariamente altos en El Salvador, una porción significativa de la población rechaza la posibilidad de la reelección presidencial inmediata, revelan datos recientes de encuestas nacionales. Este contraste destaca una compleja tensión entre el respaldo al gobernante y las inquietudes sobre el rumbo institucional del país.
Diversos sondeos realizados en 2025 y al inicio de 2026 muestran que una proporción cercana a la mitad de los salvadoreños se opone a la reelección presidencial, aun cuando respaldan la gestión del gobierno en otros ámbitos:
- La encuesta más reciente del IUDOP (Instituto Universitario de Opinión Pública, UCA) señala que aproximadamente 48 % de los salvadoreños considera que la reelección presidencial inmediata no es deseable ni conveniente, mientras que cerca del 45 % expresa apoyo a mantenerla. El resto manifiesta indecisión o posturas mixtas.
- En paralelo, LPG Datos —unidad de investigación de La Prensa Gráfica— reporta que más del 47 % de los encuestados cree que la reelección representa un riesgo para la salud de la democracia salvadoreña, frente a un 42 % que la ve como un mecanismo legítimo de continuidad del mandato.
Ambos estudios coinciden en que, si bien el presidente mantiene **altos niveles de popularidad general —cercanos al 90 % en algunos rubros como seguridad ciudadana y gestión pública— el respaldo específico a la reelección es mucho más dividido y menos contundente.
Encuesta IUDOP (UCA)
- A favor de la reelección: 45 %
- En contra: 48 %
- Indecisos / no responde: 7 %
El rechazo supera al apoyo, con un margen estrecho pero políticamente significativo.
Encuesta LPG Datos
- A favor de la reelección: 42 %
- En contra: 47 %
- Indecisos / no responde: 11 %
Se amplía el bloque crítico y crece el segmento indeciso, señal de tensión y falta de consenso.
“Los datos de IUDOP y LPG Datos coinciden en un punto central: el país está dividido frente a la reelección presidencial. Aunque el apoyo al presidente se mantiene elevado, entre el 47 % y el 48 % de los salvadoreños rechaza la continuidad inmediata en el cargo, confirmando que la popularidad no se traduce automáticamente en respaldo al cambio de reglas constitucionales.”
La contradicción aparente —aprobación alta de la gestión pero rechazo importante a la reelección— refleja que muchos salvadoreños distinguen entre la evaluación del desempeño gubernamental diario y la aceptación de modificaciones institucionales profundas.

Para una parte del electorado, el rechazo no procede de una crítica al presidente como individuo, sino de una preocupación por el respeto a reglas constitucionales y el equilibrio de poderes. Esto se refleja en respuestas cualitativas recogidas en encuestas, donde varios encuestados señalan que aunque valoran avances en seguridad, tienen reservas sobre precedentes que puedan debilitar contrapesos democráticos.
El debate sobre la reelección ha quedado atrapado entre dos narrativas:
- Narrativa oficialista: promueve la reelección como expresión directa de la voluntad popular, argumentando que cambios en las reglas solo reflejan la soberanía del voto ciudadano.
- Narrativa crítica: sostiene que la reelección, especialmente si es percibida como facilitada por interpretaciones judiciales, puede socavar la estabilidad institucional a largo plazo, independientemente de quién esté en el poder hoy.
La presencia de casi la mitad de la población en la posición de rechazo demuestra que no existe un consenso mayoritario absoluto, incluso si una mayoría respalda otros aspectos del gobierno actual.
Las encuestas también indican que el rechazo a la reelección se correlaciona con percepciones sobre temas económicos y de institucionalidad:
- En estudios del IUDOP, personas que califican negativamente la situación económica familiar tienden a ser más críticas frente a la reelección, sugiriendo que el respaldo político puede erosionarse si no hay mejoras tangibles en la economía doméstica.
- LPG Datos muestra que entre quienes se oponen a la reelección, una proporción significativa menciona la preocupación por posibles excesos de poder, así como inquietudes por la independencia de las instituciones.
Con eventos electorales en el horizonte —elecciones generales— y un entorno político que continúa evolucionando, el tema de la reelección promete seguir siendo un eje de debate. Los resultados de las encuestas sugieren que, aunque la administración actual goza de respaldo en áreas clave, la aprobación ciudadana no se traduce automáticamente en una aceptación incondicional de la reelección como norma política indefinida.
La diferencia entre apoyo al gobernante y apoyo a la figura institucional de la reelección subraya así un punto de tensión esencial en El Salvador: la búsqueda de equilibrio entre el deseo de continuidad de ciertos programas gubernamentales y la preservación de principios constitucionales que históricamente han limitado la concentración de poder.
