Por Luis Vázquez-BeckerS
El sistema educativo salvadoreño enfrenta desafíos como la baja calidad de aprendizaje, alta deserción escolar (especialmente en secundaria), inequidad en el acceso, falta de recursos y material didáctico, brechas digitales persistentes a pesar de avances, problemas de conectividad a internet, baja inversión en infraestructura, y falta de pertinencia curricular, agravado por cierres de escuelas y migración de estudiantes por factores económicos.
Mientras las redes sociales del Gobierno lucen imágenes de escuelas recién pintadas y niños con laptops de última generación, los pasillos de los centros escolares rurales y urbanos cuentan una historia distinta. Al cierre del año escolar 2025, la comunidad educativa se enfrenta a una pregunta incómoda: ¿Estamos educando para el futuro o simplemente decorando el presente?
La brecha entre la «cosmética» de la infraestructura y el estancamiento de la transferencia de conocimiento se ha ensanchado, dejando a los docentes en el centro de una crisis de capacidades sin precedentes.
Infraestructura vs. Pedagogía: El dilema de la pintura fresca
El programa «Mi Nueva Escuela» ha logrado remodelar centros emblemáticos, pero el impacto pedagógico es cuestionable. Según datos de gremiales docentes y analistas independientes, mientras la inversión en hardware (laptops y tablets) alcanzó niveles récord en 2025, la inversión en software humano (formación docente) apenas representó el 5% del presupuesto extraordinario de educación.
«Tenemos pantallas inteligentes en las paredes, pero seguimos usando métodos de enseñanza de los años 80 porque no nos han enseñado a usar la tecnología para crear pensamiento crítico, solo para digitalizar la pizarra», explica un docente con 20 años de servicio en Santa Tecla.
La capacidad de transferir conocimientos depende directamente de la salud mental y la actualización del docente. En 2025, el sistema educativo salvadoreño mostró dos debilidades críticas:
- Carencia de Especialización: Menos del 15% de los maestros de secundaria recibieron capacitación profunda en metodologías STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Artes y Matemáticas).
- Saturación Administrativa: Los docentes reportan que pasan hasta el 40% de su jornada llenando plataformas digitales de control, en lugar de preparar clases innovadoras.
Realidad Regional: El Salvador frente a sus vecinos (Datos 2025)
Para entender la magnitud del desafío, es necesario mirar hacia afuera. El Salvador gasta más que nunca en educación, pero los resultados en pruebas estandarizadas (como el avance en la prueba AVANZO y simulacros PISA) siguen por debajo de la media regional en razonamiento lógico y comprensión lectora.
| Indicador (2025) | El Salvador | Costa Rica | Panamá |
| Inversión en Educación (% PIB) | 5.1% | 6.7% | 5.5% |
| Comprensión Lectora (Nivel Básico) | 42% | 68% | 55% |
| Salario Inicial Docente (Promedio USD) | $800 | $1,250 | $1,100 |
| Ratio de Estudiantes por Computadora | 1:1 | 1:2 | 1:4 |
Análisis: El Salvador lidera en la entrega de dispositivos (1:1), pero queda rezagado frente a Costa Rica en los resultados finales de aprendizaje. Esto confirma que el dispositivo no garantiza el conocimiento.
El Presupuesto 2026: El costo de priorizar el «Hierro» sobre el «Talento»
El presupuesto de Educación para 2026, aprobado recientemente por la Asamblea Legislativa, asciende a un histórico nominal, pero al analizar las partidas específicas, la formación docente sigue siendo el «pariente pobre» de la reforma.
De cada dólar invertido en el ramo de Educación para este año, la distribución revela una prioridad clara por lo tangible sobre lo cognitivo:
- Infraestructura y Tecnología (65%): Construcción de centros bajo el sello «Mi Nueva Escuela», compra de licencias de software y mantenimiento de dispositivos.
- Gasto Corriente y Salarios (30%): Pago de planilla docente y administrativa (incluyendo el impacto del congelamiento del escalafón).
- Formación y Capacitación Docente (3.2%): Esta es la cifra crítica. Apenas el 3.2% del presupuesto total se destina a la actualización técnica y pedagógica de los maestros.
- Otros (1.8%): Programas de alimentación y útiles.
Nota Crítica: El presupuesto de 2026 mantiene el congelamiento de los aumentos por escalafón para los maestros, lo que ha generado una fuga de talentos jóvenes hacia el sector privado o hacia profesiones fuera de la enseñanza, dejando el sistema público con una planta docente desmotivada y financieramente asfixiada.
La Transferencia de Conocimiento: Un motor gripado
Los resultados de las pruebas de fin de ciclo en 2025 revelaron que el 60% de los estudiantes de bachillerato no logran resolver problemas matemáticos de complejidad media. La «transferencia» ha fallado porque el sistema se ha enfocado en la herramienta y no en el proceso cognitivo.
Expertos señalan que no existe un plan real de «Carrera Docente» que premie la excelencia académica. Los aumentos salariales se han congelado bajo argumentos de austeridad fiscal, lo que ha desincentivado que los mejores talentos opten por la docencia.
¿Cambios verdaderos?
Existen esfuerzos valiosos en la primera infancia, donde programas de estimulación temprana han mostrado brotes de esperanza. Sin embargo, para el resto del sistema, el cambio ha sido mayoritariamente estético. Una escuela con fibra óptica pero con un maestro desmotivado y con métodos obsoletos es, en esencia, una escuela del siglo pasado con internet.
La verdadera reforma educativa de 2026 no debería medirse en metros cuadrados de construcción, sino en la capacidad de un joven de 17 años de entender un editorial de periódico o resolver un problema de lógica sin depender de una inteligencia artificial.
