La peor caída del dólar en 4 años presenta desafíos para la economía de El Salvador

by Redacción LaGaceta503

El dólar estadounidense, moneda oficial de El Salvador desde la dolarización en 2001, ha experimentado una depreciación significativa frente a otras divisas principales, marcando su nivel más bajo en años según indicadores internacionales. Esta tendencia —alimentada por expectativas de recortes de tasas de interés de la Reserva Federal estadounidense y datos recientes de desempleo e inflación más débiles— está siendo observada con atención por economistas y autoridades salvadoreñas, dada su profunda influencia en la economía nacional.

Aunque no existe un tipo de cambio “oficial” local distinto del dólar, su debilitamiento global tendrá impactos directos y colaterales sobre los principales motores económicos de El Salvador, cuyo modelo está profundamente integrado al ciclo de la economía estadounidense y a las remesas.


1. Presión sobre sectores exportadores

En economías dolarizadas como la salvadoreña, una caída de la divisa estadounidense reduce la competitividad de las exportaciones frente a bienes denominados en otras monedas. Cuando el dólar se debilita, los productos salvadoreños vendidos en mercados globales pueden resultar más caros en términos de moneda extranjera local de los compradores, reduciendo su atractivo frente a competidores globales. Esto es especialmente crítico para industrias como la manufactura ligera, textil y agrícola, que ya enfrentan un crecimiento modesto de exportaciones frente a un fuerte ritmo de importaciones.

Además, como el principal socio comercial de El Salvador —Estados Unidos— concentra una porción sustancial de las exportaciones, cualquier cambio que reduzca la demanda externa puede traducirse en menores ventas al exterior y mayores retos para equilibrar la balanza comercial.


2. Efectos mixtos sobre inflación y precios internos

Históricamente, la dolarización ha ayudado a controlar la inflación en El Salvador al anclar la economía a una moneda más estable que las alternativas locales en la región. Sin embargo, expertos han observado que, incluso bajo un régimen dolarizado, los precios pueden reaccionar de forma diferenciada, especialmente en productos importados y bienes transables.

Cuando el dólar se debilita frente a otras divisas, los precios de algunas importaciones podrían bajar temporalmente, reduciendo presiones inflacionarias en bienes importados. No obstante, este efecto puede verse contrarrestado por dinámicas internas, como restricción de la oferta o rigideces de mercado, lo que significa que no necesariamente se traduce automáticamente en una mejora uniforme del costo de vida.

Por otra parte, expertos señalan que la inflación de alimentos y bienes básicos en El Salvador ha sido notablemente alta comparada con otras economías dolarizadas, lo que sugiere que factores estructurales locales —más allá del tipo de cambio— también influyen en los precios internos.


3. Impacto en remesas y consumo

Uno de los pilares de la economía salvadoreña son las remesas, que representan una proporción significativa del PIB y sustentan el consumo de millones de hogares.

Aunque un dólar más débil no necesariamente reduce el monto nominal de las remesas enviadas desde Estados Unidos, puede afectar el poder adquisitivo relativo de esos ingresos cuando se comparan con otras monedas fuertes, especialmente si los hogares dependen de importaciones de bienes o servicios denominados en otras divisas. Además, la desaceleración económica de Estados Unidos puede restringir el crecimiento de las remesas, limitando el gasto de consumo interno en El Salvador.


4. Menor espacio de maniobra económica

Una caída prolongada del dólar globalmente puede intensificar la vulnerabilidad estructural de El Salvador, ya que la dolarización elimina la capacidad de ajustar políticas monetarias internas como la devaluación o flexibilización del tipo de cambio en respuesta a choques externos. Esta rigidez puede limitar la capacidad del país para adaptarse a fluctuaciones globales del dólar e implementaciones contracíclicas propias.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha destacado que El Salvador enfrenta restricciones en sus reservas internacionales y acceso limitado a financiamiento externo, lo que, combinado con un dólar global más débil, puede reducir los amortiguadores frente a shocks externos.


5. Perspectivas de crecimiento y riesgos

Organismos internacionales, incluida la CEPAL, han reducido las proyecciones de crecimiento del país a cerca del 3 % para 2026, corroborando que El Salvador enfrentará un escenario de bajo dinamismo económico, con retos para mantener un ritmo de expansión robusto.

Este contexto de desaceleración —junto con la caída del dólar global— apunta a mayores riesgos de crecimiento moderado, menores flujos de inversión extranjera directa (IED) y posibles tensiones sobre la balanza externa y empleo, especialmente si los sectores exportadores no encuentran maneras de mantener su competitividad.

Sectores más expuestos de la economía salvadoreña ante la caída del dólar

SectorNivel de impactoEfectos esperadosRiesgos principalesRecomendaciones de organismos y expertos
Exportaciones (textil, maquila, agroindustria)🔴 AltoPérdida de competitividad frente a países con monedas flexibles; menor margen de gananciaReducción de pedidos, caída de empleo formal, cierre de pequeñas exportadorasCEPAL y BID recomiendan diversificar mercados, invertir en valor agregado y reducir dependencia de EE. UU.
Importaciones (combustibles, alimentos, bienes intermedios)🟡 MedioAlgunas importaciones pueden abaratarse temporalmenteDependencia estructural de insumos importados; volatilidad de precios internacionalesBanco Mundial sugiere fortalecer producción local y cadenas regionales
Consumo interno🔴 AltoMenor poder adquisitivo si las remesas se estancan; desaceleración del comercioCaída de ventas, informalidad, presión sobre hogares vulnerablesFMI recomienda políticas focalizadas de protección social, no subsidios generalizados
Remesas familiares🟡 MedioMonto nominal estable, pero menor poder relativo frente a otras monedasAlta dependencia del consumo financiado por remesasBID propone canalizar remesas hacia inversión productiva, no solo consumo
Finanzas públicas🔴 AltoMenor crecimiento reduce recaudación; deuda más costosa en términos realesDéficit fiscal persistente; presión sobre gasto socialFMI insiste en reformas fiscales estructurales y mejora de transparencia
Sistema financiero🟡 MedioMenor dinamismo del crédito; aumento del riesgo crediticioMorosidad en hogares y MIPYMESBanco Mundial recomienda fortalecer supervisión bancaria y acceso a crédito productivo
Inversión extranjera directa (IED)🔴 AltoMenor atractivo relativo frente a economías con moneda flexibleSalida o postergación de inversionesCEPAL sugiere mejorar seguridad jurídica y reglas claras, no incentivos discrecionales
Empleo🔴 AltoMenor generación de empleo formalAumento de informalidad y subempleoOIT recomienda políticas activas de empleo y capacitación laboral

La peor caída del dólar en los últimos cuatro años representa un desafío económico multifacético para El Salvador. Aunque puede aliviar parcialmente presiones inflacionarias y abaratar algunas importaciones, la ausencia de instrumentos de política monetaria propios, la dependencia de remesas y exportaciones, y el escenario global de desaceleración económica amplifican los riesgos.

Expertos coinciden en que la clave para mitigar estos efectos reside en políticas estructurales internas: diversificación de la base exportadora, fortalecimiento de la competitividad productiva y la creación de mecanismos que reduzcan la vulnerabilidad ante fluctuaciones externas, más allá de los vaivenes del dólar.

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