El Real Madrid golea al Manchester City para dejar encarrilados los octavos de Champions

by Redacción LaGaceta503

El Real Madrid lució sus mejores galas. Recuperó la imagen de sus grandes noches de Champions para anular a un Manchester City que aterrizaba en el Santiago Bernabéu con ansias de goleada. Los blancos mostraron solidez en defensa para frenar las embestidas de los citizens y contundencia en ataque. Brillaron para brindar a la grada madridista una goleada al City, donde Valverde acaparó el protagonismo, firmando los tres goles blancos. Los tantos del uruguayo llegaron antes del descanso, pero el marcador no volvió a moverse a pesar del penalti que tuvieron los blancos, pero falló Vinicius. Con el pitido final, el Real Madrid certificaba su goleada por 3-0 para dejar encarrilados los octavos de Champions.

El club blanco llegaba a la cita europea con los citizens en cuadros debido a las lesiones. Ni Mbappé, ni Rodrygo, Bellingham, Carreras, Ceballos, Alaba ni Militao entraban en la convocatoria de Arbeloa, quien tuvo que tirar de canteranos para rellenar los huecos. Cestero, Cesar Palacios, Morán, Diego Aguado y Thiago Pitarch fueron los elegidos para afrontar el partido ante el Manchester City. Thiago incluso entró en el once inicial para acompañar a Güler, Tchouaméni y Valverde en el centro del campo. Las bajas y los últimos partidos de los de Álvaro Arbeloa hicieron que todas las apuestas estuvieran en contra y los pronósticos apuntaran a goleada de los de Pep Guardiola.

Con los primeros compases del partido quedaron confirmadas las previsiones. Los citizens se asentaron en el campo blanco y movieron el balón al son del ritmo marcado por Rodri y Bernardo Silva. Pero la defensa blanca se transformó en un muro para evitar que los ataques de los citizens tuvieran éxito. Las oportunidades tampoco tuvieron la contundencia esperada. Doku fue el jugador que más desesperó a los blancos con las subidas por bandas. Fue tras una de esas jugadas, cuando Courtois alzó la vista y mandó un balón largo, larguísimo para Valverde.

Los jugadores del Real Madrid (Reuters/Matthew Childs)

El uruguayo superó a su marca y encarriló la portería rival. Se deshizo de Donnarumma con un autopase y mandó el balón al fondo de la red para adelantar a los blancos en el marcador. Tan solo había pasado 20 minutos de partido y los locales ya estaban por delante. Una ventaja que necesitaban mantener o ampliar a lo largo de los 70 minutos restantes. Cuando todavía se estaban reponiendo los jugadores del Manchester City del primer golpe, llegó el segundo.

Vinicius inició el ataque con una jugada en banda, levantó la vista y mandó un pase para Valverde que se adentraba por el centro de la defensa rival. Controló el balón y mandó un disparo cruzado con la zurda para batir de nuevo a Donnarumma. El City no dejó de intentarlo y siguió rondando la portería de Courtois en la misma línea: sin grandes ocasiones y poco acierto. Cuando el partido se encaminaba al final de la primera parte, llegó el tercero.

Brahim hizo su magia en el área para hacer un sombrerito al defensa que recogió Valverde para endosar otro sombrero a Guehi y mandar el balón al fondo de la red. El pajarito firmó el tercer gol de los blancos y el tercero en su cuenta particular. Con un hat-trick del uruguayo se marcharon al descanso.

La goleada blanca

La segunda parte arrancó con problemas para el Real Madrid, que se vio obligado a hacer un cambio tempranero y arrancar con Fran García en lugar de Mendy. No fue un problema para la defensa que se mantuvo en la misma línea que durante los primeros 45 minutos: firme y segura atrás. En el minuto 58 de partido, Vinicius cae en el área y el árbitro no duda y pita penalti. Era el momento de sentenciar el partido. El brasileño cogió el balón y se encaminó al punto de penalti. Respiró e hizo una parada antes de golpear al balón para intentar engañar al portero que no cayó en la trampa y adivinó el lado, deteniendo el disparo.

A partir de ese momento, los dos banquillos hicieron cambios. Unos para tratar de mantener o ampliar el marcador y los otros para intentar recortar distancias. Nada fue suficiente para volver a mover el marcador. El pitido final llegó para certificar la goleada del Real Madrid que les sirve para poner la primera piedra en los octavos de Champions y afrontar el partido de vuelta con una sólida ventaja.

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