Covid-19: qué se puede hacer y qué no después de estar vacunados contra el coronavirus

by Redacción

El Covid-19 no da respiro, con nuevas cepas y más muertes en el mundo. Los planes de vacunación avanzan a ritmo muy dispar, y las cifras resultan todavía muy insuficientes para controlar la pandemia. 

Basta con ver todos los grupos que ni siquiera recibieron una dosis de la vacuna en distintos países del mundo, e incluso los cuestionamientos y efectos adversos para vislumbrar un panorama lleno de dudas.

Ni qué hablar de la famosa «inmunidad de rebaño» que se hablaba en su momento, si es que es posible lograrla en algún momento. 

La vacuna de AstraZeneca, una de las opciones aplicadas en el mundo.
La vacuna de AstraZeneca, una de las opciones aplicadas en el mundo.

Pero mientras avanza la aplicación de dosis en cada vez más grupos, surgen algunos interrogantes sobre qué pueden y qué no pueden hacer aquellas personas completamente vacunadas. Y a continuación algunas pautas analizadas por Salvador Peiró, epidemiólogo del área de Investigación en Servicios de Salud (Fosabio Salud Pública).  

La estrategia en EE.UU.

Desde los Center for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos hicieron recomendaciones más específicas para las personas completamente vacunadas: dos semanas tras recibir la segunda dosis o la primera en el caso de vacunas de una sola dosis.

Para los CDC, los vacunados deberían seguir llevando mascarilla y manteniendo la distancia en público, con personas de más de dos hogares o con personas vulnerables.

«También deberían evitar espacios mal ventilados y reuniones numerosas, usar mascarilla en el transporte público y al moverse por las estaciones. También, realizarse pruebas al retornar al país», destaca. 

Un hombre recibe la vacuna contra el Covid-19 en Estados Unidos. Foto: AFP
Un hombre recibe la vacuna contra el Covid-19 en Estados Unidos. Foto: AFP

Sin embargo, remarcan que aquellos vacunados completamente pueden estar entre sí sin máscara ni distancia, o con personas no vacunadas de otro.

Y dan la chance de viajar sin restricciones ni pruebas ni cuarentenas dentro de Estados Unidos. Ni siquiera exigen pruebas (salvo que el país receptor lo exija) para viajar a otros países.

Estos grandes y arriesgados cambios están siendo observamos con interés por otros países, para cada uno determinar sus propias estrategias, resume el artículo publicado en The Conversation.

Relajación después de la vacuna

El especialista reconoce la efectividad de la vacuna para reducir los casos de Covid-19 sintomática en todos los grupos de edad. Incluso cuando se infectan, el riesgo de desarrollar es mucho menor. 

También, tras estudios en Estados Unidos, Reino Unido e Israel, que la vacunación real conserva la efectividad frente al coronavirus asintomática. Además, de las menores cargas virales. 

La gente en Tel Aviv, Israel, después de que las autoridades anunciaran que ya no se necesitaban mascarillas por el Covid-19. Foto: AFP
La gente en Tel Aviv, Israel, después de que las autoridades anunciaran que ya no se necesitaban mascarillas por el Covid-19. Foto: AFP

Lo que sí es clave es que no sabemos al momento cuánto dura la protección que ofrece la vacunación, o la inmunidad natural tras haber pasado la infección. Al parecer, se especula con al menos 6 meses.

De todas maneras, existe cierta preocupación por el comportamiento respecto a las nuevas variantes del Covid-19 que van apareciendo. Y la alarma surge al desconocer la capacidad del SARS-CoV-2 de evadir la respuesta inmunitaria producida por las vacunas.

Preocupa entonces que una posible «relajación» de medidas en los vacunados pudiera derivar en un aumento de infecciones entre ellos. Aún en su mayoría asintomáticas, y pese a su menor capacidad de transmisión, podrían trasladarse a infecciones en no vacunados, fundamentalmente poblaciones más jóvenes, últimos en recibir la vacuna.

Salvador Peiró, epidemiólogo especialista en Medicina Preventiva y salud Pública. Captura de TV
Salvador Peiró, epidemiólogo especialista en Medicina Preventiva y salud Pública. Captura de TV

También preocupa, según el epidemiólogo, el potencial desarrollo de variantes de escape o una disminución de la respuesta inmunitaria y el combo conjunto: altas tasas en jóvenes, nuevas variantes y reinfecciones.

Prudencia e imprudentes

Mantener las restricciones para los vacunados también tiene importantes costos sociales, advierte el investigador Peiró. «En distancia social, en soledad, en fatiga pandémica, en retraso en la recuperación y en incremento de la pobreza». afirma y habla de las decisiones para equilibrar riesgos y beneficios.

Propone seguir en cada momento las normas establecidas por las autoridades sanitarias , y en la actualidad poco difiere entre vacunados y no vacunados. 

Adultos mayores reciben la vacuna contra la Covid-19 en el Predio de Tecnopolis, en Buenos Aires, Argentina. Foto: EFE
Adultos mayores reciben la vacuna contra la Covid-19 en el Predio de Tecnopolis, en Buenos Aires, Argentina. Foto: EFE

Resultará clave, y el mundo lo viene viendo, ir actualizando estas recomendaciones con el el avance en el número de personas vacunadas y con las nuevas evidencias sobre el impacto en cada sociedad.

Claro está, asegura, «habrá que combinar la impaciencia en la búsqueda de la normalidad y la recuperación con la paciencia para poder llegar a ellas sin más sacrificios que los que estemos obligados a hacer».

Y hay un punto clave: la relajación durante las semanas inmediatas tras la primera dosis, cuando el organismo aún no logró producir anticuerpos. Una etapa en la que resulta fundamental mantener todas las mismas medidas que los no vacunados. 

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