La capacidad del cerebro humano para unir información que se desarrolla a diferentes velocidades sostiene el pensamiento y la conducta individuales. Así lo indica un estudio liderado por la Universidad Rutgers y publicado en Nature Communications, que mapeó la conectividad cerebral de 960 individuos.
Este avance revela que las diferencias en el “cableado” de la materia blanca cerebral permiten a cada persona procesar y adaptar su pensamiento con eficiencia, lo que abre nuevas vías para comprender la cognición humana desde una perspectiva biológica, según informó Neuroscience News.
Las zonas del cerebro se especializan en procesar señales en ventanas temporales propias: algunas actúan sobre estímulos sensoriales inmediatos, mientras que otras integran la información en periodos más extendidos. De acuerdo con el trabajo de Rutgers, la materia blanca, formada por haces de fibras nerviosas, conecta estos territorios y permite que señales rápidas y lentas puedan integrarse.

Linden Parkes, profesor de Psiquiatría en Rutgers y autor principal del estudio, explicó: “Para afectar nuestro entorno a través de la acción, nuestros cerebros deben combinar información procesada en diferentes escalas de tiempo”.
El equipo identificó que la organización y distribución de estas escalas temporales neuronales se determina por la arquitectura de la materia blanca, lo que facilita el flujo de señales a lo largo de todo el cerebro. La investigación atribuye la capacidad de alternar con agilidad entre distintos estados cerebrales —vinculados con la memoria, la atención o el pensamiento— a este cableado cerebral.
El trabajo publicado en Nature Communications detalla que los individuos cuyas conexiones internas se ajustan mejor a las demandas de procesamiento rápido y lento logran transiciones más eficientes y un mayor rendimiento cognitivo. La variabilidad entre personas en cuanto a habilidades cognitivas se explica, en parte, por las diferencias individuales en el cableado cerebral.

Los investigadores concluyeron: “Las personas cuyo cableado favorece mejor la comunicación a través de escalas temporales muestran un rendimiento cognitivo más fuerte”. Así, la eficiencia en el cambio entre estados cerebrales surge de la integración entre estructura y dinámica neuronal.
Las razones detrás del pensamiento humano
El estudio liderado por la Universidad Rutgers profundizó en los fundamentos biológicos de estas diferencias y detectó que las distintas configuraciones de integración temporal se corresponden con marcadores genéticos y moleculares específicos de regiones cerebrales, así como con la distribución de ciertos tipos de interneuronas.
Esta relación refuerza la validez de los hallazgos, ya que establece un vínculo claro entre la anatomía y los mecanismos celulares del cerebro. Además, los autores de Nature Communications destacan que los patrones observados en humanos se replicaron en experimentos realizados con ratones.

Esta replicación entre especies respalda la hipótesis de que los mecanismos para integrar señales neuronales de distintas escalas temporales son fundamentales y se encuentran profundamente conservados a lo largo de la evolución.
Un grupo del equipo de Rutgers está aplicando estos hallazgos al estudio de afecciones neuropsiquiátricas como la esquizofrenia, el trastorno bipolar y la depresión, según detallaron en Neuroscience News. Los investigadores consideran que las alteraciones en la conectividad y organización temporal pueden obstaculizar el flujo de información necesario para la transición entre estados cerebrales, lo que influiría directamente en los síntomas y la evolución de los trastornos.
Comprender el modo en que interactúan las escalas temporales y la organización del cableado cerebral podría allanar el camino hacia nuevas estrategias clínicas. Entre ellas, el desarrollo de terapias de estimulación cerebral o intervenciones cognitivo-conductuales adaptadas a la estructura individual de cada persona.

Según Nature Communications, una de las próximas líneas de trabajo consistirá en investigar cómo evolucionan las diferencias de conectividad y escalas temporales durante el desarrollo humano, así como su relación con la experiencia individual y los cambios que se presentan en trastornos clínicos diversos. La integración de modelos matemáticos, análisis genéticos y tecnologías avanzadas de neuroimagen permitirá describir con mayor precisión la estabilidad y flexibilidad de estos mecanismos cerebrales.
A medida que se perfeccionen los métodos para mapear y modelar la conectividad cerebral, se vislumbra la posibilidad de personalizar tratamientos neurológicos o psiquiátricos basados en el perfil de conectividad temporal de cada individuo.
Estos hallazgos podrían anticipar una nueva era en la atención a la salud cerebral, ya que el potencial para moldear el pensamiento depende de la eficiencia con la que el cerebro coordina y sincroniza la comunicación entre regiones especializadas en distintas escalas temporales. Las personas cuyos cerebros logran una integración óptima tienen mayor capacidad para desplegar todo su potencial cognitivo.
