En un momento de intensas tensiones geopolíticas y reconfiguración de alianzas económicas a nivel mundial, China enfrenta signos claros de pérdida de influencia en América Latina, mientras India consolida avances significativos con acuerdos de comercio y cooperación en Europa, Estados Unidos y otras regiones.
Recientemente, la Corte Suprema de Panamá declaró inconstitucionales los contratos que permitían a una empresa china, subsidiaria de CK Hutchison Holdings de Hong Kong, operar los puertos de Balboa y Cristóbal, ubicados en ambos extremos del Canal de Panamá. Los magistrados consideraron que la concesión violaba la Constitución panameña por conceder ventajas desproporcionadas y omitir evaluaciones ambientales y otros requisitos legales. La decisión, que también pone en riesgo un plan de venta de activos portuarios valorado en unos USD 23 mil millones, fue ampliamente interpretada como una victoria para moderar la presencia económica china en una de las zonas logísticas y estratégicas más importantes del planeta.
El fallo judicial se produce en un contexto donde Panamá —bajo presión diplomática y económica de Estados Unidos— ha anunciado que permitirá que caduquen acuerdos relacionados con la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) de China y revisará futuros compromisos con empresas del país asiático, reforzando la cooperación con Estados Unidos.
Este episodio no solo representa un revés para los intereses comerciales de China en el hemisferio, sino que también ilustra cómo gobiernos en América Latina pueden replantear sus relaciones con Beijing ante críticas vinculadas a falta de transparencia, términos contractuales desequilibrados y presiones geopolíticas.
A pesar de este traspié, Pekín ha mantenido históricamente una presencia activa en la región a través de acuerdos multilaterales, préstamos, inversión en infraestructura y comercio, y es considerado el segundo socio comercial de América Latina y el Caribe, con relaciones diplomáticas establecidas con una quincena de gobiernos.
Sin embargo, expertos en política internacional señalan que el avance económico no siempre se traduce en consolidación política o influencia estratégica duradera, particularmente cuando otros actores globales intensifican su presencia a través de alianzas competitivas o cuando sectores de la población y élites locales critican las condiciones de endeudamiento o falta de beneficios tangibles.
El ascenso de India: de socio emergente a actor protagónico global
Mientras China afronta estos desafíos, India ha intensificado su diplomacia económica y comercial en múltiples frentes. El hito más reciente y significativo es el **acuerdo histórico de libre comercio firmado entre India y la Unión Europea (UE), descrito como la “madre de todos los acuerdos”. Este tratado bilateral, concluido en **enero de 2026 tras casi dos décadas de negociaciones, contempla la reducción sustancial de aranceles y una colaboración más estrecha en bienes, servicios, seguridad y movilidad de trabajadores, y abarca mercados equivalentes a casi un tercio del comercio global y un cuarto del producto interno bruto mundial.
Además, India ha firmado y concluido múltiples acuerdos de libre comercio y asociaciones estratégicas con países desarrollados y emergentes, incluidos pactos con el Reino Unido, Nueva Zelanda, Omán y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), y ha intensificado negociaciones con países de América Latina como Chile para profundizar intercambios comerciales y cooperación en recursos y tecnología.
Este impulso forma parte de una estrategia deliberada de Nueva Delhi para diversificar sus relaciones económicas ante un panorama global fragmentado y proteccionista, especialmente en un contexto donde la administración estadounidense ha implementado aranceles más altos a productos indios y tensiones comerciales han surgido con otros socios.
Acuerdos con Estados Unidos y relaciones económicas ampliadas
Un desarrollo clave de inicios de 2026 es la finalización de un acuerdo comercial entre India y Estados Unidos, bajo el cual Washington ha reducido aranceles sobre productos indios del 25 % al 18 %, facilitando un aumento significativo en importaciones de productos manufacturados, energía, tecnología y agricultura. El pacto busca fomentar la cooperación económica sostenida entre ambas democracias, y representa un paso importante en la relación bilateral, consolidando a India como un socio estratégico no solo para Europa sino también para Norteamérica.
Una nueva configuración de alianzas globales
El auge de India en el comercio y la diplomacia internacional coincide con una reconfiguración pragmática de alianzas globales. Países medianos como Canadá, miembros de la UE, Reino Unido y otras naciones están forjando acuerdos para reducir su dependencia tanto de Estados Unidos como de China, con India emergiendo como un socio de diversificación atractivo para múltiples regiones.
Analistas señalan que esta tendencia refleja el crecimiento del concepto de multialineamiento, en el que naciones buscan equilibrar relaciones con varias potencias para maximizar beneficios económicos sin quedar atrapados en la competencia geopolítica entre grandes bloques. India, con su enorme mercado interno, crecimiento sostenido y enfoque en cooperación estratégica, ha capitalizado esta oportunidad para expandir su influencia económica y diplomática mucho más allá de Asia.
Perspectivas y desafíos
A pesar de la percepción pública de que China había consolidado su vínculo con América Latina en la última década —especialmente a través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta y proyectos de infraestructura— los recientes retos y la diversificación de relaciones por parte de gobiernos regionales sugieren que ese liderazgo está siendo cuestionado o reevaluado en algunos casos.
Por su parte, India continúa ampliando su red de acuerdos comerciales y asociaciones estratégicas, posicionándose como un actor clave en la globalización del siglo XXI, no solo a través del comercio sino también mediante la creación de corredores económicos, cooperación tecnológica y alianzas que trascienden bloques tradicionales.
El mapa de la influencia global, por tanto, parece estar experimentando un ajuste dinámico, donde China debe responder a nuevas realidades geopolíticas, y donde India avanza con acuerdos y vínculos que le permiten competir con fuerzas tradicionales en múltiples continentes.
