El Gobierno del Perú decidió romper relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán, según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores mediante el Comunicado Oficial 014-26, difundido este 1 de setiembre. La medida se sustenta en las normas de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 y fue notificada a Teherán a través de una nota diplomática.
La decisión llega tras reiteradas manifestaciones de preocupación del Perú por la inestabilidad que atraviesa el Medio Oriente, una región cuya situación, según el propio comunicado, compromete la paz y la seguridad internacionales. El texto oficial recuerda que Lima había expresado en distintas ocasiones su condena ante el deterioro de la estabilidad regional.

Entre los principales argumentos esgrimidos figura el retroceso democrático que, de acuerdo con distintos mecanismos de las Naciones Unidas, atraviesa Irán. El comunicado detalla la represión de manifestaciones pacíficas, restricciones a la libertad de prensa, discriminación contra mujeres y niñas, y persecución de opositores políticos como elementos que motivaron el reclamo constante de la diplomacia peruana.
A esto se suma la disrupción del comercio internacional a través del estrecho de Ormuz desde marzo de 2026, que el Gobierno peruano considera contraria a la libertad de navegación y al derecho de paso por los estrechos empleados para el tránsito marítimo internacional. La cancillería subrayó que estas restricciones repercuten en los precios de la energía y en la estabilidad de las cadenas globales de suministro.

Perú rechaza obstrucción de Irán al OIEA
El comunicado también señala el rechazo del Perú a que Irán incite a la violencia y a la escalada de los conflictos en el Medio Oriente. La cancillería peruana calificó de enérgico su repudio a esta conducta, que consideró incompatible con el respeto al derecho internacional que rige su política exterior.
Un punto central del reclamo apunta a la obstrucción de Teherán a la labor del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), cuyos inspectores habrían visto negado en reiteradas ocasiones el acceso a instalaciones nucleares iraníes. Para el Gobierno peruano, esta negativa dificulta la verificación necesaria para descartar la producción de armas nucleares, un riesgo que se suma al resto de las tensiones regionales descritas en el comunicado.

Ruptura y vocación pacifista del Perú
Con base en su histórica vocación pacifista y en lo que definió como un compromiso indeclinable con el derecho internacional y la defensa de la democracia, el Gobierno de la República del Perú formalizó la ruptura de vínculos con Teherán. La cancillería enmarcó la decisión dentro de lo dispuesto por el artículo 45 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961.
La medida, sin embargo, no implica un corte total de vínculos entre ambos países. El comunicado precisa que, en lo referente a la protección de los nacionales peruanos e iraníes y sus intereses, se mantiene vigente la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963, tratado del que Perú e Irán son parte. De acuerdo con el artículo 5 de ese instrumento, las relaciones consulares continúan operativas para atender a los ciudadanos de ambos Estados.

Nota diplomática se envió a través de Ecuador
La comunicación oficial de la ruptura llegó a Teherán mediante nota diplomática canalizada por la Embajada de Irán en Ecuador, que ejerce funciones de misión concurrente ante el Perú. Este mecanismo, habitual cuando un país no mantiene representación diplomática directa en el territorio de otro, permitió formalizar la decisión sin necesidad de contacto directo entre ambas cancillerías.
El anuncio se suma a una serie de medidas diplomáticas adoptadas por distintos países en el contexto de las tensiones que atraviesa el Medio Oriente desde comienzos de 2026, marcadas por la disrupción del tránsito en el estrecho de Ormuz y el estancamiento de las inspecciones nucleares internacionales sobre el programa atómico iraní.
