Qué es el sexo suficientemente bueno

Frente a los estándares impuestos por la cultura y la sociedad y los mitos sobre lo que implica “el sexo ideal”, la propuesta es buscar una experiencia flexible y realista que priorice el vínculo emocional y el bienestar de la pareja. Cómo cambia la sexualidad con los años y qué rol juega la mirada del propio cuerpo

by Redacción LaGaceta503

El concepto de sexo suficientemente bueno surge en 2007 en respuesta a los modelos de perfección y rendimiento sexual hoy incrementados por las redes sociales y la idea generalizada de sexo ideal (como norma social y cultural). Este modelo presenta una perspectiva sensata y realista de lo que viven las parejas en estos tiempos y las anima a buscar modos personales y dinámicos de encuentro.

Tiene tres puntos para tener en cuenta: la intimidad como objetivo, el placer como función y la aceptación emocional mutua como el contexto. Y cada una de estas funciones dinámicas, flexibles, de ninguna manera debe generar expectativas ideales o no realistas.

La experiencia sexual no se mide por la calidad de la performance ni por el rendimiento ni por la cantidad de orgasmos alcanzados. Contempla distintos resultados, desde los satisfactorios hasta la presencia de disfunciones. Integra más que separa; comprende, no juzga, no menosprecia ni genera culpa. Tampoco mide ni califica por las funciones genitales, muy por el contrario, se abre a otras prácticas igual de satisfactorias.

El sexo se experimenta como placer, alivio del estrés, juego maduro y en otros casos, unión espiritual. Según Metz y Mc Carthy, “el modelo de sexo suficientemente bueno requiere que cada persona se haga responsable de su sexualidad y trabajen juntos, como un equipo íntimo o ‘amigos eróticos’ para desarrollar un estilo de vida sexual cómodo y funcional basado en la dinámica de la relación y en las diferentes etapas que atraviesa”.

El modelo se centra en la intimidad emocional y en la flexibilidad en las actividades sexuales, más allá de la penetración, del orgasmo y el desempeño sexual. Este enfoque reduce la presión sobre las personas y les permite reconocer que el sexo tiene como objetivo la conexión emocional y el placer y que no siempre será “maravilloso”.

Cambios con la edad

Esta perspectiva prioriza la intimidad y el placer sobre el rendimiento y la cantidad de orgasmos

La personalidad no es un patrón rígido de comportamiento, como sucede en los trastornos de la personalidad: es dinámica y está sujeta a cambios internos y al contexto social y cultural. Si la personalidad se comporta de esa manera, también lo hace la sexualidad.

Los adultos de mediana edad y mayores pueden encontrar otras expresiones de la sexualidad, mucho más que cuando eran jóvenes y la ansiedad y las ganas de tener sexo ocupaban el campo subjetivo.

La redefinición adulta de la sexualidad es una característica de esta etapa, otorgándole un valor especial a las caricias, los besos, la intimidad y la comunicación. Sin embargo, esta visión más abierta y flexible de la sexualidad se choca con el poder de las redes, las aplicaciones de citas y el tratamiento de drogas para la erección y la eyaculación precoz. Muchos hombres adultos aseguran su rendimiento “juvenil” por el uso de estos fármacos, y modifican su comportamiento por una búsqueda de placer basado en el rendimiento y el escaso compromiso.

Las mujeres adultas no cuentan con el beneficio de drogas para el deseo o para el orgasmo, pero se valen de las ganas de tener sexo, también basado en el rendimiento. Solo cuando existe compromiso es posible cuestionar el sexo como una experiencia genital que debe cuantificarse (buena, regular, mala) para buscar otras formas de relación menos exigentes.

¿Planificar los encuentros?

El sexo suficientemente bueno plantea que la sexualidad puede incluir caricias, besos y otros gestos de intimidad, más allá de la penetración

Las relaciones a largo plazo son planificadas o semiplanificadas, debido a la responsabilidad asumida en otras actividades. El modelo de sexo suficientemente bueno tiene muy en cuenta las exigencias personales y familiares.

El criterio de realidad debe primar para no pelearse con la situación y para encontrar espacios de encuentro. Agendar un día posible es más efectivo que nunca tener el tiempo para estar juntos.

La presión sobre los cuerpos

El modelo recomienda planificar los encuentros como una forma de cuidar el vínculo en relaciones a largo plazo

El modelo de sexo suficientemente bueno es un recurso muy útil para que las parejas dejen de lado las exigencias corporales y psicológicas que limitan el placer sexual.

Cada vez más, los modelos de belleza corporal y la presión sobre los cuerpos —ágiles, musculosos, gráciles, seductores— influyen directamente sobre el estado de ánimo y la predisposición para el contacto sexual. El sexo se convierte en una experiencia narcisista que pone a prueba el trabajo que se ha hecho sobre uno mismo, con la expectativa de llegar al éxito que merezca tanto esfuerzo.

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