Tras el bloqueo de Irán del estrecho de Ormuz, por la que transita cerca del 20 por ciento de los envíos mundiales de petróleo y gas natural licuado (GNL), la ruta internacional de transporte transcaspiana o Corredor Medio, en el sur del Cáucaso, es la única posible ahora. Esta conecta Europa y China, evitando pasar por Irán y Rusia, a través de Asia Central y el Cáucaso meridional.
«Para esta región, esto representa una oportunidad en medio de la crisis», explica a DW Richard Giragosian, director del Centro de Estudios Regionales en Ereván, Armenia. «El Corredor Medio es ahora la única ruta que queda en pie, el único camino viable en términos de comercio y transporte».
Un enlace clave en el Corredor Medio
Además, una importante ruta marítima que atraviesa el estrecho de Bab el-Mandeb y el mar Rojo, por donde transita el 12 por ciento del comercio mundial, ha sido interrumpida repetidamente por la milicia hutí en Yemen, vinculada a Irán. Una ruta alternativa que bordea el cabo de Buena Esperanza en Sudáfrica añade más de 10 días al trayecto entre Asia y Europa.
El Corredor Medio —la ruta geográfica más corta entre Europa y China— tiene como objetivo transportar mercancías chinas, junto con minerales críticos y productos energéticos, desde Asia Central hasta Europa. Tanto la Unión Europea como China ya han prometido miles de millones para modernizar puertos, ferrocarriles y carreteras a lo largo de la ruta.
El volumen de carga a lo largo del corredor se ha cuadruplicado desde 2022, año en que Rusia invadió Ucrania. Si bien aún transporta solo una fracción del comercio entre Europa y Asia, el Banco Mundial estima que el volumen comercial podría alcanzar un total de 11 millones de toneladas para 2030.
La región tendrá valor estratégico
«A medio y largo plazo, el Cáucaso meridional y el Corredor Medio se convertirán en una de las principales rutas que conectan la UE y China, junto con las vías marítimas», dice a DW Kornely Kakachia, profesor de ciencias políticas en Tiflis. Para Georgia, Azerbaiyán y Armenia, este cambio reforzaría su papel como países de tránsito clave.
Para Azerbaiyán, país rico en recursos energéticos, la guerra con Irán también podría reportarle beneficios a corto plazo. Debido al aumento del precio del petróleo ese país podría alcanzar entre 500 y 600 millones de dólares adicionales al mes, según analistas.
Hikmet Hajiyev, principal asesor de política exterior del presidente azerbaiyano Ilham Aliyev, declaró a Euronews que Azerbaiyán estaba aumentando sus envíos de gas natural para compensar los envíos procedentes del Golfo Pérsico en medio de la guerra con Irán.
Actualmente, Europa recibe alrededor del 4 por ciento de su gas natural de Azerbaiyán, lo que equivale a 12.800 millones de metros cúbicos. Se prevé que esta cifra aumente a 20.000 millones de metros cúbicos para 2027.
El conflicto en la región es un riesgo para la estabilidad
«Para que el Corredor Medio sea exitoso, necesita estabilidad desde China hasta la Unión Europea y en toda la región del Cáucaso Meridional», afirma Kakachia. La guerra supone, por ello, un obstáculo.
Georgia, Azerbaiyán y Armenia han tomado una postura neutral en ella, pero funcionarios iraníes critican a Azerbaiyán por sus fuertes vínculos económicos con Israel.
En 2025, Israel recibió el 46,4 por ciento de su petróleo desde Azerbaiyán a través del oleoducto Bakú-Tiflis-Ceyhan (BTC). A cambio, Azerbaiyán recibe la mayor parte de su armamento militar de Israel.
«El estrechamiento de los lazos de Azerbaiyán con Israel siempre fue visto como una amenaza por parte de Irán», comenta a DW Mahammad Mammadov, investigador del Centro Topchubashov, en Bakú. «Pero, por otro lado, las relaciones entre Azerbaiyán e Irán se habían fortalecido en los últimos años». La cooperación entre ambos países se centró principalmente en la construcción de un corredor comercial entre Irán y Rusia.

La Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacionales (TRIPP), acordado como parte de un pacto de paz entre Armenia y Azerbaiyán, prevé un corredor vial y ferroviario de 43 kilómetros a través de Armenia, que conectaría Azerbaiyán con su enclave de Najicheván y Turquía. EE.UU considera el proyecto TRIPP como una cadena de suministro de minerales críticos.
Al reabrir la frontera entre Armenia y Azerbaiyán, cerrada durante décadas debido al conflicto entre ambos países por Nagorno-Karabaj, el TRIPP crearía un nuevo corredor logístico paralelo a las rutas existentes que atraviesan Azerbaiyán y Georgia.
Pero Irán se ha mostrado escéptico ante la participación de Washington en el proyecto, que discurrirá justo al lado de la frontera de Armenia con Irán. En el verano de 2025, un asesor del exlíder supremo Ali Jamenei llegó a afirmar que la ruta sería la «tumba de los mercenarios de Donald Trump».
Lo que quiere Bakú
En definitiva, afirma Kakachia, el Cáucaso meridional tiene un gran interés en mantener la paz y la seguridad en toda la región. De lo contrario, se abriría una «caja de Pandora», desencadenando inestabilidad económica y una posible afluencia de refugiados de un país donde actualmente viven más de 20 millones de azeríes étnicos.
Por su parte, Mammadov argumenta que el escenario más favorable para Azerbaiyán sería un Irán debilitado que, sin embargo, se mantuviera bajo su actual régimen teocrático. Mientras Teherán sea visto como un paria, Azerbaiyán conservará su valor geopolítico y económico como un vínculo estable entre Oriente y Occidente.
