Las proyecciones económicas para 2026 apuntan a un crecimiento moderado pero desigual en los países de Centroamérica, en un contexto marcado por la inversión extranjera, la evolución de los precios de materias primas y los riesgos políticos en algunos países.
En particular, informes de analistas económicos señalan que Nicaragua podría registrar un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de entre 3.5% y 4.5% durante el año, impulsado principalmente por el dinamismo de los sectores minero y agroexportador.
El aumento en los precios internacionales de metales como el oro ha favorecido la expansión de proyectos mineros en ese país, mientras que la inversión extranjera continúa fluyendo hacia algunos sectores productivos.
Sin embargo, economistas advierten que el crecimiento regional enfrenta riesgos estructurales, entre ellos:
- fragilidad institucional en algunos países,
- dependencia de remesas familiares,
- vulnerabilidad frente a choques externos,
- y desigualdad en la distribución del crecimiento.
Otros países de la región, como Guatemala, Honduras y El Salvador, mantienen expectativas de expansión económica moderada, impulsadas en gran medida por el consumo interno y las remesas provenientes de Estados Unidos.
Analistas coinciden en que el principal desafío para la región será transformar el crecimiento económico en desarrollo sostenido, mediante mejoras en productividad, institucionalidad y atracción de inversión.
