El Salvador se prepara para un año de contrastes climáticos radicales. Tras un inicio de enero marcado por persistentes vientos nortes y madrugadas gélidas, los análisis meteorológicos de la NASA y la NOAA proyectan una montaña rusa térmica que llevará al país del abrigo al calor extremo, culminando en un invierno de alta intensidad bajo la influencia de «La Niña».
El último suspiro del frío
Aunque enero ha sido inusualmente fresco debido a una serie de frentes fríos que han bajado el mercurio hasta los 5°C en zonas altas como El Pital, el alivio no ha terminado. Los modelos climáticos indican que la primera semana de febrero de 2026 mantendrá esta tendencia. Se espera que al menos dos sistemas de alta presión más incursionen en el Caribe, provocando vientos acelerados y manteniendo temperaturas mínimas de entre 14°C y 17°C en los valles interiores y San Salvador.
Semana Santa 2026: Un «horno» bajo el sol de abril
El contraste será brutal. Para la Semana Santa, que este año se celebrará del 29 de marzo al 5 de abril, el país abandonará definitivamente el frescor. La transición hacia un estado de «Niño Neutro» reducirá la nubosidad y permitirá una radiación solar directa más intensa.
Los expertos prevén olas de calor extremo durante las vacaciones. En la zona oriental, departamentos como San Miguel y La Unión podrían registrar máximas históricas de entre 41°C y 43°C. En San Salvador, el asfalto y la falta de viento elevarán la sensación térmica por encima de los 38°C, convirtiendo las procesiones y las visitas a las playas en un desafío para la hidratación y la salud pública.
De la sequía al temporal: Mayo y junio bajo el signo de La Niña
El alivio del calor llegará de forma violenta. Los cálculos de la NASA y la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica) confirman un 75% de probabilidad de que el fenómeno de «La Niña» se reactive con fuerza durante el segundo trimestre del año.
Esto se traducirá en un inicio de la época lluviosa (entre el 25 de mayo y el 10 de junio) con precipitaciones por encima de lo normal. El contraste será drástico: de los suelos agrietados por el sol de abril a temporales intensos en junio, con el riesgo latente de inundaciones urbanas y deslaves en zonas vulnerables de la cadena volcánica.
Pronóstico para la segunda mitad del año: Vigilancia satelital
Para el segundo semestre de 2026, la vigilancia se centrará en el Atlántico. Según la NOAA, un océano más cálido combinado con La Niña en el Pacífico suele potenciar una temporada de huracanes más activa.
- Septiembre y Octubre: Se perfilan como los meses más críticos, con la posibilidad de sistemas ciclónicos que afecten directamente al territorio nacional, saturando los suelos y poniendo a prueba la infraestructura del país.
El Ministerio de Medio Ambiente (MARN) ha hecho un llamado a la población y al sector agrícola para aprovechar la humedad de mediados de año, pero advirtiendo que «el clima de 2026 no dará tregua entre un extremo y otro».
