Opinión

La Cumbre de las Américas debe fortalecer la Carta Democrática Interamericana

Se impone la necesidad de establecer mecanismos efectivos contra las dictaduras, como sanciones colectivas y procedimientos para restaurar la democracia

Por Carlos Sánchez Berzain*

Las “Dos Américas”, la democrática y la dictatorial, prueban su confrontación con la celebración de la IX Cumbre de las Américas a la que no pueden asistir las dictaduras de Cuba, Venezuela y Nicaragua, pero que son promovidas por la dictadura de Bolivia y por los gobiernos de México y Argentina. La naturaleza de los regímenes dictatoriales está determinada por el origen de las cumbres y por Carta Democrática Interamericana que -sin embargo- no tiene mecanismos para impedir la expansión de las dictaduras ni para restituir la democracia. La Cumbre de las Américas es el ámbito para fortalecer la Carta Democrática Interamericana. 

El proceso actual de las Cumbres de las Américas se inició con la Cumbre de Miami del 9 al 11 de Diciembre de 1994 a propuesta del Presidente de los Estados Unidos Bill Clinton, teniendo como objetivos fundamentales “la democracia y la integración económica”. Asistieron 34 Jefes de Estado y de Gobierno, todos elegidos en forma democrática y firmaron una “Declaración de Principios y un Plan de Acción”.

La Declaración de Principios “establece un pacto para el desarrollo y la prosperidad basado en la preservación y el fortalecimiento de la comunidad de democracias de las Américas”. El Plan de Acción señala el “fortalecimiento de la democracia y los derechos humanos” como los dos primeros de 23 mandatos que incluyeron “fortalecimiento de la sociedad, valores culturales, corrupción, narcotráfico, terrorismo, confianza mutua, libre comercio, mercados capitales, infraestructura hemisférica” y más.

Las Cumbres de las Américas han producido la Carta Democrática Interamericana, un tratado constitutivo suscrito en Lima el 11 de Septiembre de 2001 en Sesión Especial de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA). Fue un año antes, en la Tercera Cumbre de las Américas de Quebec del 20 al 22 de Abril de 2000 donde se aprobó como el tema más importante de la “declaración política” la “preparación de la Carta Democrática Interamericana para reforzar los instrumentos de la OEA para la defensa activa de la democracia representativa”.

En la misma Cumbre de Quebec, los Jefes de Estado y de Gobierno “adoptaron una cláusula democrática que establece que cualquier alteración o ruptura inconstitucional del orden democrático en un Estado del Hemisferio constituye un obstáculo insuperable para la participación del gobierno de dicho Estado en el proceso de Cumbres de las Américas”.

La Cumbre de las Américas es una cumbre de lideres democráticos, para la democracia y por la democracia. Está creada como una reunión de Jefes de Estado y Jefes de Gobierno democráticamente elegidos, comprometidos a fortalecer la democracia y obligados al cumplimiento de los principios, valores y disposiciones legales del sistema democrático.

La Carta Democrática Interamericana manda en su artículo 1: “Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla. La democracia es esencial para el desarrollo social, político y económico de los pueblos de las Américas”. El artículo 3 establece los elementos esenciales de la democracia: “el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos”.

Esta ley de la democracia de las Américas, es la que permite identificar a las dictaduras como regímenes que no respetan el “derecho a la democracia”, que con presos y exiliados políticos prueban la violación de derechos humanos, con sentencias atroces contra perseguidos prueban la ausencia de estado de derecho y de separación e independencia de poderes, y con sus leyes y nuevas constituciones prueban el terrorismo de Estado que suprime todos los elementos de la democracia.

Pero la Carta Democrática Interamericana no tiene mecanismo cierto de prevención para evitar la expansión de las dictaduras, no posee sanciones efectivas y oportunas y tampoco procedimiento para recuperar la democracia restaurando sus elementos esenciales. Es una 

Carta en cuya vigencia, las dictaduras han crecido 400%, de una -la de Cuba- a cuatro con Venezuela, Bolivia y Nicaragua, que organizadas en grupo trasnacional conspiran contras las democracias inermes.

Esta realidad impone la tarea principal de la Cumbre de las Américas, la urgencia de fortalecer la Carta Democrática Interamericana dotándola de mecanismos efectivos de prevención, sanciones colectivas oportunas y procedimiento para restaurar la democracia.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

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