El Salvador, Guatemala y Honduras recibieron USD 29,064 millones en remesas familiares entre enero y julio de 2026, un aumento de 7,1% frente al mismo período de 2025. El flujo de dinero procedente principalmente de Estados Unidos sostiene el consumo y representa una proporción elevada de las economías de los tres países, informó EFE.
El monto superó en USD 1,941 millones los USD 27,123 millones contabilizados durante los primeros siete meses del año anterior. Guatemala concentró más de la mitad de los envíos regionales y Honduras registró el mayor crecimiento interanual.
Las cifras computadas por la Organización Internacional para las Migraciones muestran que Guatemala recibió USD 15.447,1 millones, equivalentes al 53,1% del total; Honduras obtuvo USD 7.692,1 millones, el 26,5%, y El Salvador sumó USD 5.924,9 millones, el 20,4%.
Guatemala concentra los envíos, pero Honduras depende más de ellos
Guatemala elevó la recepción de remesas 6,6% respecto de los mismos meses de 2025, mientras que El Salvador creció 3,7%. Honduras avanzó 11,2%, la mayor variación entre los tres países del llamado Triángulo Norte de Centroamérica.
El volumen absoluto no refleja por sí solo el grado de dependencia de cada economía. Guatemala, que posee la mayor economía de la región, recibe la cifra más alta, pero las remesas representan cerca de 19% a 20% de su producto interno bruto (PIB).
En Honduras, los recursos enviados desde el exterior equivalen aproximadamente a 26% o 27% del PIB, la proporción más elevada de los tres países. En El Salvador, donde el ingreso total es menor, su peso ronda entre 23% y 24% de la producción económica anual.
La diferencia radica en que el monto total mide los dólares que ingresan al país, el poder de compra que reciben los hogares y el volumen de divisas que llega al sistema financiero. El porcentaje sobre el PIB, en cambio, revela cuánto puede afectar una caída de los envíos a la economía nacional y a los ingresos familiares.
Guatemala suele ocupar el segundo lugar de América Latina por recepción de remesas, solo por detrás de México. Su mayor tamaño económico reduce el peso relativo de esos recursos frente al que tienen en Honduras y El Salvador.
Cada año, unas 500,000 personas procedentes de estos tres países intentan llegar de manera irregular a Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida. Ese país es la principal fuente de las remesas que llegan a la región.
En Estados Unidos viven más de dos millones de salvadoreños. El dinero que envían constituye el principal sostén de la economía de El Salvador y se destina mayoritariamente al consumo de servicios, de acuerdo con economistas.
Las autoridades salvadoreñas han sostenido en los últimos años que la migración irregular de sus ciudadanos disminuyó durante el gobierno del presidente Nayib Bukele frente a las administraciones anteriores. Sin embargo, las deportaciones desde Estados Unidos aumentaron 90,2% en el primer trimestre de 2026.