La gasolina superior superará los $5 por galón desde el martes 15 de septiembre, mientras Guatemala, Honduras y Costa Rica enfrentan precios todavía mayores en algunos derivados. El alza internacional del petróleo vuelve a presionar transporte, alimentos y costos empresariales
El precio de los combustibles vuelve a golpear el bolsillo de los salvadoreños. A partir de este martes 15 de septiembre, la gasolina superior cruzará la barrera de los $5 por galón, en medio de una escalada de los costos internacionales del petróleo que también está elevando el precio de los carburantes en buena parte de Centroamérica.
La nueva actualización representa un cambio significativo respecto de la primera quincena de septiembre, cuando la referencia oficial de la Dirección General de Energía, Hidrocarburos y Minas (DGEHM) situó la gasolina especial en $4.96 por galón en la zona central y $4.97 en las zonas occidental y oriental. La gasolina regular estaba en $4.63 y $4.64, respectivamente, mientras el diésel se ubicaba en $4.69 en las tres regiones.
El dato que marca esta nueva etapa es que la gasolina superior deja de estar simplemente al borde de los $5 y pasa a superar esa barrera como referencia oficial, aunque el precio efectivamente pagado en cada estación puede ser distinto, debido a márgenes comerciales y modalidad de servicio.
La gasolina especial tendrá un precios de $5.13 por galón en la zona central y $5.14 en las zonas occidental y oriental. La gasolina regular $4.80 en la zona central y en la occidental y oriental $4.81, respectivamente, mientras el diésel tendrá un costo de $4.86 en las tres regiones.
El Salvador vuelve a cruzar una barrera psicológica
El umbral de los $5 tiene un efecto más allá de los centavos adicionales que aparecen en el surtidor.
El combustible es un insumo transversal de la economía. Lo utilizan los hogares para movilizarse, pero también el transporte colectivo y de carga, la agricultura, la distribución de alimentos, el comercio y una amplia gama de servicios.
Por ello, un aumento sostenido del precio de los derivados del petróleo puede trasladarse progresivamente a otros bienes y servicios, especialmente cuando el diésel registra incrementos importantes.
La propia evolución reciente muestra la presión acumulada. En los últimos meses, el precio de referencia salvadoreño de la gasolina especial pasó de $4.74 por galón a finales de junio a $4.96 en la primera quincena de septiembre, mientras el diésel pasó de aproximadamente $4.44 a $4.69 durante el mismo período, de acuerdo con los registros de precios de referencia.
Eso significa que el consumidor llega a la segunda mitad de septiembre después de varias semanas de presión alcista.
Centroamérica tampoco escapa al encarecimiento
La comparación regional muestra que El Salvador no es actualmente el país centroamericano con los combustibles más caros, aunque la situación se ha deteriorado rápidamente.
Los últimos datos disponibles muestran diferencias importantes entre los mercados debido a impuestos, subsidios, costos de importación, mecanismos de regulación y márgenes de comercialización.
Comparación regional aproximada
Guatemala registraba el 7 de septiembre precios promedio de aproximadamente Q43.06 por galón para gasolina superior, Q40.93 para regular y Q46.37 para diésel en el área metropolitana, equivalentes a unos $5.62, $5.34 y $6.05, respectivamente, , antes de que entrara en aplicación un nuevo esquema de estabilización, que ha logrado reducir los precios al menos $0.35 por galón.
Honduras, por su parte, aplicó desde el 14 de septiembre nuevos precios en Tegucigalpa de 143.73 lempiras para la gasolina súper, 130.51 para la regular y 148.01 para el diésel. Con el tipo de cambio utilizado en la conversión regional, equivalen aproximadamente a $5.40, $4.90 y $5.56 por galón. En San Pedro Sula los valores son ligeramente inferiores.
Costa Rica presenta una estructura diferente. Desde el 10 de septiembre, la gasolina súper cuesta ₡726 por litro, la regular ₡707 y el diésel ₡688. Convertidos a galones, representan aproximadamente $5.46, $5.32 y $5.18, respectivamente.
Panamá mantiene uno de los niveles relativamente más bajos de la región. En Arraiján y La Chorrera, los precios reportados desde el 4 de septiembre fueron B/.1.281 por litro para gasolina de 95 octanos, B/.1.197 para 91 octanos y B/.1.403 para diésel, equivalentes aproximadamente a $4.85, $4.53 y $5.31 por galón.
Nicaragua, entretanto, mantiene una estructura de precios que incluye congelamientos y mecanismos propios de estabilización. Reportes regionales situaban la gasolina superior alrededor de $5.06 por galón y la regular en $4.94.
Guatemala enfrenta uno de los mayores impactos
El caso guatemalteco merece especial atención porque los precios registrados en septiembre han llevado al Gobierno y al Congreso a intervenir.
El Ministerio de Energía y Minas reportó que entre el 31 de agosto y el 7 de septiembre el precio promedio de la gasolina superior en el área metropolitana pasó de Q40.58 a Q43.06 por galón, mientras la regular subió de Q38.64 a Q40.93 y el diésel de Q44.71 a Q46.37.
La presión provocó protestas y llevó al Congreso guatemalteco a aprobar mecanismos de referencia y medidas de apoyo frente al incremento de los carburantes.
El episodio muestra que el problema ha dejado de ser exclusivamente una cuestión de precios internacionales y se ha convertido también en un asunto de política económica y social.
Costa Rica: el diésel aumenta con fuerza
En Costa Rica, el comportamiento es diferente al salvadoreño porque no todos los combustibles subieron.
La ARESEP aprobó para septiembre una reducción de ₡51 por litro en la gasolina regular, pero al mismo tiempo aumentó ₡22 la gasolina súper y ₡82 el diésel.
El diésel pasó de ₡606 a ₡688 por litro, un aumento cercano al 13.5%.
La autoridad reguladora explicó que el ajuste responde a los costos de importación reportados por RECOPE y a las variaciones de los precios internacionales. Costa Rica importa prácticamente la totalidad de los combustibles que consume, por lo que la evolución del mercado internacional tiene una incidencia directa sobre las tarifas internas.
El petróleo vuelve a ser el factor dominante
El comportamiento regional está relacionado con la fuerte volatilidad del mercado petrolero internacional.
En el caso salvadoreño, la DGEHM había atribuido las alzas de la primera quincena de septiembre a factores como las restricciones rusas a las exportaciones de diésel, los ataques contra infraestructura de refinación y la inestabilidad generada por el conflicto en Medio Oriente.
El mercado energético internacional también ha reaccionado a los ataques contra instalaciones petroleras y a las alteraciones en las rutas y suministros.
Para una economía importadora neta de combustibles como El Salvador, el efecto termina trasladándose a los precios internos con relativa rapidez.
El verdadero problema puede estar en el diésel
Aunque la gasolina superior concentrará la atención al cruzar los $5 por galón, el combustible que puede generar efectos económicos más amplios es el diésel.
El diésel mueve buena parte del transporte de carga, autobuses, maquinaria agrícola, construcción, distribución y actividades productivas.
Por eso, incluso un incremento relativamente pequeño en el precio de este carburante puede terminar incorporándose al costo de transportar alimentos, materias primas y mercancías.
El impacto no necesariamente aparece el mismo día en el precio de los productos. Puede producirse gradualmente conforme empresas y transportistas trasladan mayores costos de operación a sus tarifas.
Un problema que va más allá del automóvil
El aumento del combustible suele analizarse desde la perspectiva del conductor que llega a una gasolinera y paga más por llenar el tanque.
Pero su efecto económico es mucho más amplio.
Un agricultor utiliza combustible para maquinaria, bombeo y transporte. Un productor de alimentos necesita movilizar materias primas. Un comerciante necesita transportar mercancías. Un supermercado necesita abastecer sus establecimientos. Una empresa de distribución utiliza camiones.
Cada incremento en el costo logístico puede terminar formando parte del precio final.
En un contexto en el que El Salvador ya registra una inflación anual de 3.19% en agosto, su nivel más elevado desde julio de 2023, el comportamiento de los combustibles adquiere especial importancia para la evolución del costo de vida.
El transporte fue precisamente uno de los componentes que contribuyó al comportamiento reciente de los precios al consumidor.
¿Quién tiene el combustible más barato?
La respuesta depende del tipo de combustible.
Con los últimos datos comparables disponibles, Panamá mantiene una de las posiciones más favorables para las gasolinas, mientras Guatemala aparece entre los mercados más caros en el momento de la comparación.
El Salvador, incluso después de superar los $5 en la gasolina superior, continúa por debajo de Guatemala, Costa Rica y Honduras en ese producto, aunque la diferencia se ha reducido considerablemente.
La situación cambia cuando se observa el diésel.
Guatemala presenta uno de los precios más elevados de la región en los datos disponibles, mientras Honduras y Panamá también superan los $5 por galón.
Costa Rica, pese a la fuerte subida registrada en septiembre, se mantiene por debajo de Guatemala y Honduras en el diésel.
La comparación demuestra que no existe un único ranking regional de “combustible caro”: el resultado cambia según el producto, el impuesto, el subsidio, la zona y el mecanismo de fijación utilizado.
El precio de referencia no siempre es lo que paga el conductor
Otro punto importante para los consumidores salvadoreños es que los valores publicados por la DGEHM son precios de referencia, no necesariamente el precio final idéntico en todas las estaciones.
La diferencia puede ser apreciable.
Por ejemplo, registros de estaciones salvadoreñas durante la primera quincena de septiembre mostraban diferencias entre autoservicio y servicio completo, así como precios por debajo o por encima de la referencia oficial.
Por ello, un conductor puede encontrar un precio diferente al valor anunciado por la DGEHM, dependiendo de la estación y de la modalidad de servicio.
Una nueva presión para la economía familiar
El cruce de la barrera de los $5 no significa por sí solo que la economía salvadoreña vaya a entrar en una nueva crisis inflacionaria.
Pero sí constituye una nueva presión sobre los hogares y las empresas, especialmente si el petróleo internacional permanece elevado durante varias semanas.
El riesgo aumenta si el encarecimiento se concentra en el diésel, porque este combustible tiene una participación importante en las cadenas logísticas y productivas.
Para los hogares, el efecto inmediato será mayor gasto en transporte.
Para las empresas, mayores costos operativos.
Y para la economía en general, el riesgo de que una parte de ese incremento termine trasladándose a bienes y servicios.
El mercado petrolero internacional continuará siendo, por ahora, el principal factor que determinará si los precios salvadoreños siguen subiendo o encuentran un techo.
Lo que ya está claro es que el combustible dejó atrás la zona de los $4 y entra en territorio de los $5, mientras varios países centroamericanos enfrentan una presión similar.
Para los consumidores, la discusión ya no es solamente cuánto cuesta llenar el tanque.
Es cuánto terminará costando mover una economía entera cuando el combustible vuelve a encarecerse.