Los rebeldes hutíes de Yemen reivindicaron este martes una operación con misiles y drones contra Arabia Saudí que dejó 73 heridos, según autoridades saudíes, y alcanzó instalaciones de la petrolera Aramco y la base aérea de Khamis Mushait.
La ofensiva se produjo tras una serie de bombardeos atribuidos a Riad en varias provincias yemeníes. La televisión hutí Almasirah informó de nuevos ataques saudíes en Al Waziyah, en Taiz, y de cuatro incursiones en Marib. Según fuentes locales, las milicias aislaron a un grupo de las fuerzas de Tariq Saleh -que combaten a los hutíes- y los enfrentamientos continuaron hasta la llegada de las fuerzas gubernamentales “Brigada de Gigantes”, lideradas por el general de brigada Hamdi Shukri. Éstas rompieron el cerco, capturaron a los rebeldes y luego aviones de guerra bombardearon los refuerzos de la milicia que llegaban en su apoyo provocando grandes bajas.
Los hutíes afirmaron que dispararon decenas de misiles balísticos y drones contra instalaciones de Aramco en Abha, Najran, la Ciudad Económica y Yizan, además de la base aérea de Khamis Mushait. Riad sostuvo que los ataques provocaron incendios en instalaciones energéticas e interrupciones temporales de operaciones, mientras los insurgentes los presentaron como una respuesta a los bombardeos saudíes en Yemen.
En un comunicado, los insurgentes aseguraron haber lanzado “decenas de misiles balísticos y drones” contra objetivos en el sur de Arabia Saudí. También indicaron que los ataques fueron “precisos y directos” y que causaron “daños significativos” en las instalaciones.
Fuentes oficiales y militares saudíes informaron que los ataques alcanzaron instalaciones civiles y económicas en las provincias de Abha, Khamis Mushait, Yizan y Najran. Las autoridades cifraron en 73 los heridos, entre ellos mujeres y niños.
El portavoz militar saudí, Turki al Maliki, dijo que el reino adoptará “todas las medidas operativas necesarias” para disuadir a los hutíes.
El Ministerio de Exteriores saudí acusó a los insurgentes, a los que describió como respaldados por Irán, de amenazar la seguridad regional y la navegación internacional en el mar Rojo.
Los bombardeos atribuidos a Riad en Yemen
Los hutíes señalaron que su operación respondió a 121 ataques aéreos atribuidos a Arabia Saudí durante los últimos tres días contra las provincias de Marib, Al Baida, Al Hudeida, Taiz y Al Yauf.
La televisión Almasirah reportó que “la agresión saudí lanza una serie de incursiones contra el distrito de Al Waziyah”, en Taiz, donde se han registrado combates durante los últimos días. El canal también informó de cuatro ataques en Marib.
Los insurgentes acusaron a Riad de una “escalada importante y generalizada” y denunciaron el bombardeo de una prisión en Al Yauf. Según sus autoridades, al menos 11 personas murieron y otras 20 permanecían desaparecidas bajo los escombros.
El lunes, los rebeldes habían informado inicialmente de siete muertos y siete heridos por el ataque contra la prisión, que atribuyeron a la coalición militar liderada por Arabia Saudí. La coalición no comentó esas acusaciones.
La amenaza de una nueva escalada bélica
Los hutíes advirtieron que responderán a cualquier nuevo ataque y que mantendrán sus operaciones en Arabia Saudí bajo la fórmula de “asedio por asedio”, hasta que cesen los bombardeos y se levante el bloqueo sobre Yemen.
La escalada reactiva una guerra que se mantuvo parcialmente contenida desde 2022, cuando expiró una tregua mediada por las Naciones Unidas que redujo los combates y permitió el intercambio de prisioneros.
El conflicto comenzó a finales de 2014, cuando los hutíes tomaron Saná y amplias zonas del norte y el centro de Yemen. Arabia Saudí intervino militarmente al año siguiente en apoyo del Gobierno reconocido internacionalmente.
En las últimas semanas, los combates se intensificaron en Marib, una provincia rica en petróleo, y en áreas de la costa del mar Rojo, mientras las fuerzas gubernamentales y los hutíes reivindican avances en distintos frentes.