Ante una escalada crítica de extorsiones y violencia criminal, el Gobierno de la presidenta Keiko Fujimori entabló conversaciones oficiales con la administración de El Salvador para estudiar la viabilidad de adaptar medidas del modelo de seguridad impulsado por Nayib Bukele en territorio peruano.
La aproximación bilateral fue confirmada por el presidente del Consejo de Ministros, Luis Galarreta, en declaraciones recogidas por la prensa local. “Hay conversaciones con el Gobierno de El Salvador”, detalló el jefe de gabinete, sin profundizar en los aspectos técnicos o logísticos acordados hasta el momento.
Ola de violencia acelera decisiones en el Ejecutivo
El acercamiento diplomático trasciende en un contexto de alta tensión social, marcado por el reciente secuestro de un empresario minero y el asesinato de sus cuatro acompañantes en Trujillo, atribuido a la organización criminal ‘Los Pulpos’.
Ante los cuestionamientos sobre el avance de la criminalidad, Galarreta atribuyó la situación actual a más de una década de falta de liderazgo e imprecisión estratégica en gestiones anteriores, advirtiendo que los resultados del plan de seguridad gubernamental tomarán tiempo. “Evidentemente, no es una varita mágica que al día siguiente se acaba”, sostuvo, al tiempo que remarcó avances puntuales como la captura en Bolivia de Jhonsson Smit Cruz Torres, alias ‘Jhonsson Pulpo’, presunto cabecilla de la red armada.
Endurecimiento penitenciario y tipificación como terrorismo
Para contener el accionar de los líderes criminales que operan desde prisión, el Ejecutivo evalúa implementar restricciones severas en el régimen penitenciario tras decretar en emergencia cinco penales del país:
- Suspensión de régimen de visitas: Se plantea aislar a reclusos de alta peligrosidad vinculados a delitos graves por periodos de un mes, con extensiones escalonadas en caso de reincidencia.
- Traslado a la Base Naval del Callao: El Gobierno gestiona un convenio para recluir a cabecillas de alto perfil en las instalaciones navales de máxima seguridad mientras avanza la construcción de nuevos centros penitenciarios.
- Persecución penal de la extorsión: El premier respaldó considerar como actos de terrorismo los atentados y disparos contra el transporte público ejecutados por bandas extorsivas, asegurando que se actuará “hasta donde la ley nos dé”.
La huella del modelo salvadoreño
La afinidad con las políticas de seguridad de El Salvador formó parte de la propuesta de campaña de Fujimori, quien planteó la edificación de una megacárcel de máxima seguridad inspirada en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), además de endurecer los controles fronterizos.
La búsqueda de asesoría técnica salvadoreña ratifica la intención del Gobierno peruano de estructurar una respuesta institucional de mano dura frente al crimen organizado en la región.