Los helicópteros que la Fuerza Armada de El Salvador desplegó en Haití para apoyar a cuatro de sus militares atacados el domingo 18 de octubre fueron alcanzados por disparos, según el comunicado oficial de la institución. El paradero de los cuatro aerotécnicos sigue sin confirmarse cinco días después.
De acuerdo con la Fuerza Armada, los cuatro militares, integrantes de la Fuerza de Tarea Libertad II, regresaban a su campamento en un vehículo blindado cuando fueron atacados con armas de fuego y explosivos en la zona de Santo, en Croix-des-Bouquets, al noreste de Puerto Príncipe. El vehículo se incendió. La institución informó que los cuatro lograron salir de él y que después se perdió el contacto con ellos.
El comunicado señala que se desplegaron helicópteros salvadoreños en apoyo, que lograron hacer retroceder a los atacantes, y que durante esas operaciones las aeronaves “también fueron atacadas y recibieron impactos de armas de fuego”. La institución añadió que los intentos de aproximarse por tierra y aire se han visto obstaculizados por la intensidad de los combates, según la agencia AP. No ha informado de bajas entre sus helicópteros ni de militares heridos o fallecidos.
El diario haitiano Haiti Libre reportó que las aeronaves recibieron disparos de armas de grueso calibre y que algunas presentaron impactos. Ese detalle no figura en el comunicado salvadoreño ni ha sido confirmado por una fuente oficial. La Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) confirmó por separado el ataque al vehículo y dijo que tres atacantes murieron en el intercambio de disparos.
Sobre el destino de los militares existen versiones distintas. Le Nouvelliste, otro periódico haitiano, informó, basándose en dos fuentes gubernamentales anónimas, que fueron capturados por la pandilla Chen Mechan, que opera en la planicie de Cul-de-Sac. Ni el Gobierno haitiano ni la GSF han confirmado esa versión, y hasta el jueves ningún grupo criminal se había atribuido el ataque. El presidente Bukele los califica de secuestrados, mientras que los comunicados de la Fuerza Armada y de la misión los describen como desaparecidos. El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, dijo el lunes ante el Consejo de Seguridad que Washington cree que los cuatro sobrevivieron, aunque siguen sin ser localizados.
La respuesta ha escalado. Bukele publicó el miércoles un video de una operación militar y advirtió a los jefes de pandillas que el ataque “no es nada comparado” con lo que vendría si los militares no son liberados. El jueves, la GSF confirmó la llegada a Haití de un contingente salvadoreño para apoyar las labores de búsqueda y seguridad en la planicie de Cul-de-Sac, en coordinación con la Policía Nacional de Haití. El primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, calificó la liberación de los militares de prioridad absoluta. La misión no ha informado del número de efectivos enviados ni de la duración prevista del despliegue.
La GSF es una misión multinacional respaldada por la ONU que sustituyó en octubre de 2025 a la fuerza encabezada por Kenia. Waltz afirmó en septiembre que había 1.500 efectivos desplegados y que se esperaban otros 4.000 en los próximos meses. El ataque del domingo es el primero de gran magnitud contra la fuerza desde que comenzó a operar, según AP. Haití continúa bajo el dominio de pandillas que controlan buena parte de Puerto Príncipe y sus alrededores.