La fotografía de la opinión pública latinoamericana correspondiente a septiembre de 2026 presenta una realidad más compleja que la que puede sugerir una lectura basada exclusivamente en los porcentajes de imagen positiva. El estudio de CB Global Data, realizado entre el 7 y el 11 de septiembre en 18 países, muestra diferencias importantes entre el respaldo declarado hacia los presidentes, el rechazo que generan y la proporción de ciudadanos que todavía no expresa una posición definida.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aparece con 69% de imagen positiva y 28,3% de negativa, mientras que el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, registra 66,2% favorable frente a 29,9% desfavorable. La diferencia entre ambos en la valoración positiva es de 2,8 puntos porcentuales. En los dos casos, las respuestas sin definición representan una proporción reducida: 2,7% en México y 3,9% en El Salvador.
El contraste se vuelve más pronunciado cuando se observan los mandatarios situados en la parte inferior de la medición. Bernardo Arévalo, presidente de Guatemala, obtiene 28,2% de imagen positiva, pero 67,3% de negativa y 4,5% de respuestas sin definición. En Venezuela, Delcy Rodríguez registra 28,8% favorable frente a 64,3% desfavorable, mientras que el panameño José Raúl Mulino alcanza 32,1% de valoración positiva y 63,4% negativa.
La diferencia entre respaldo y rechazo también es visible en Nicaragua. Daniel Ortega aparece con 33,9% de imagen positiva, mientras que 63,9% de los consultados expresa una valoración negativa. Apenas 2,2% se mantiene sin definición. El resultado representa además una disminución respecto de agosto, cuando la medición atribuía al mandatario nicaragüense una imagen positiva de 36%.
Bukele: alta valoración, pero casi tres de cada diez expresan una opinión negativa
En El Salvador, el resultado de Bukele combina una elevada proporción de opiniones favorables con un segmento opositor considerable. El 66,2% de imagen positiva se descompone en 38,4% que considera su imagen “muy buena” y 27,8% que la califica como “buena”.
En el otro extremo, 10,3% la considera “mala” y 19,6% “muy mala”, para un total de 29,9% de valoración negativa. El 3,9% restante corresponde a quienes no expresaron una definición.
El dato también muestra un cambio respecto de agosto. La imagen positiva atribuida a Bukele pasó de 68,7% a 66,2%, una disminución de 2,5 puntos porcentuales. La variación no elimina la amplia diferencia entre las valoraciones favorables y desfavorables, pero sí indica que el respaldo medido por la consultora no permaneció completamente estable.
Sheinbaum combina mayor respaldo con una minoría negativa significativa
El caso mexicano presenta una estructura similar, aunque con una diferencia favorable ligeramente mayor. Sheinbaum registra 69% de imagen positiva frente a 28,3% negativa, mientras 2,7% de los entrevistados no adopta una posición definida.
La valoración favorable aumentó 2,5 puntos respecto de agosto, cuando CB Global Data había registrado 66,5%. La proporción negativa, sin embargo, sigue representando a más de una cuarta parte de los consultados. Por ello, el porcentaje positivo no debe interpretarse como ausencia de un sector ciudadano que mantiene una valoración desfavorable de la presidenta.
Abinader y Fernández: resultados más equilibrados
La distancia entre opiniones favorables y desfavorables se reduce considerablemente en República Dominicana y Costa Rica.
Luis Abinader registra 50,8% de imagen positiva, pero 43,8% negativa y 5,4% sin definición. El resultado favorable mejoró frente al 48,1% de agosto, un incremento de 2,7 puntos porcentuales. La estructura de respuestas revela, no obstante, una sociedad mucho más dividida que la reflejada por los porcentajes de Sheinbaum o Bukele.
En Costa Rica, Laura Fernández obtiene 49,7% de valoración positiva, 45% negativa y 5,3% sin definición. La diferencia entre las opiniones favorables y desfavorables es, por tanto, de apenas 4,7 puntos porcentuales. La medición de septiembre prácticamente reproduce el resultado anterior: en julio había registrado 49,8% de imagen positiva.
Estos resultados muestran que dos presidentes pueden superar el umbral del 49% de valoración positiva y, al mismo tiempo, enfrentar un nivel de rechazo cercano a la mitad de la población consultada.
Cuando el rechazo supera al respaldo
La situación cambia de manera más clara en otros países incluidos en la medición. En Honduras, Nasry Asfura registra 43,2% de imagen positiva frente a 54,2% negativa y 2,6% sin definición. La valoración favorable mejoró 1,6 puntos respecto de agosto, pero continúa por debajo de la negativa.
En Panamá, José Raúl Mulino obtiene 32,1% de imagen positiva, mientras 63,4% expresa una valoración negativa y 4,5% no define su posición. El resultado representa una mejora de 0,7 puntos en la valoración favorable respecto de agosto, aunque la diferencia entre las opiniones negativas y positivas sigue siendo amplia.
El caso chileno presenta una distribución igualmente significativa. José Antonio Kast registra 42,9% de imagen positiva frente a 52,5% negativa. La valoración favorable cayó 4,8 puntos respecto de agosto, cuando había alcanzado 47,7%. En Bolivia, Rodrigo Paz aparece con 41,6% positiva y 53,6% negativa, después de una reducción de 8,9 puntos en su valoración favorable respecto de la medición anterior.
En Uruguay, Yamandú Orsi obtiene 37,7% de valoración positiva y 59,1% negativa, mientras que en Argentina Javier Milei registra 35,5% favorable y 60,6% desfavorable. Estos resultados muestran que la distancia entre respaldo y rechazo puede ser considerable incluso cuando existe todavía un sector importante que mantiene una opinión favorable del mandatario.
Guatemala concentra uno de los contrastes más pronunciados
El resultado guatemalteco constituye uno de los contrastes más marcados de la medición. Bernardo Arévalo obtiene 28,2% de imagen positiva frente a 67,3% negativa, mientras 4,5% de los consultados no define su respuesta.
La cifra favorable descendió desde el 29,5% registrado en agosto. En términos de composición, 11,3% calificó su imagen como “muy buena” y 16,9% como “buena”. Del lado negativo, 25,4% respondió “mala” y 41,9% “muy mala”.
El resultado guatemalteco es relevante porque muestra que la medición no describe simplemente una escala de mayor a menor popularidad. También registra distintos grados de polarización: mientras algunos mandatarios tienen una diferencia amplia entre valoraciones favorables y desfavorables, otros enfrentan una distribución mucho más equilibrada.
Las respuestas sin definición son minoritarias
Otro elemento que atraviesa la encuesta es el reducido porcentaje de ciudadanos que responde “no sabe/no contesta”. En los casos citados, esta categoría oscila entre 2,2% y 5,4%. Eso significa que, según esta medición, la mayoría de los entrevistados consultados adopta una posición favorable o desfavorable respecto del mandatario de su país.
La categoría tiene, sin embargo, importancia metodológica. Una respuesta sin definición no puede sumarse al respaldo ni al rechazo y tampoco permite conocer por sí misma si se trata de indecisión, desconocimiento, ausencia de opinión o decisión de no responder.
Una medición que muestra más que los primeros lugares
El estudio de CB Global Data fue realizado mediante cuestionarios en línea bajo la modalidad CB CAWI Research, entre ciudadanos mayores de 18 años, con cuotas por género, nivel socioeconómico, edad y ubicación geográfica. Las muestras nacionales oscilaron aproximadamente entre 3.225 y 4.271 personas, con márgenes de error reportados de entre ±1,5 y ±1,7 puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%, según las fichas difundidas sobre la medición.
La lectura conjunta de los datos deja una fotografía más amplia que la de los porcentajes positivos. Sheinbaum y Bukele reúnen niveles elevados de valoración favorable, pero también cuentan con segmentos ciudadanos que expresan rechazo; Abinader y Fernández presentan una relación mucho más estrecha entre opiniones positivas y negativas; y en países como Guatemala, Panamá, Nicaragua, Argentina o Uruguay las valoraciones desfavorables superan ampliamente a las favorables.
Más que una fotografía homogénea de la opinión pública latinoamericana, la encuesta describe sociedades con distintos niveles de respaldo, rechazo y definición frente a sus gobiernos. La magnitud de esas tres variables resulta fundamental para interpretar qué hay detrás de un porcentaje de aprobación y evitar que una sola cifra sea tomada como una representación completa de la percepción ciudadana.
El listado quedó integrado de esta manera:
1. Claudia Sheinbaum, México: 69% de imagen positiva, 28,3% negativa y 2,7% sin definición.
2. Nayib Bukele, El Salvador: 66,2% positiva, 29,9% negativa y 3,9% sin definición.
3. A. de la Espriella, Colombia: 53,6% positiva, 41,6% negativa y 4,8% sin definición.
4. Keiko Fujimori, Perú: 52,4% positiva, 45,1% negativa y 2,5% sin definición.
5. Luis Abinader, República Dominicana: 50,8% positiva, 43,8% negativa y 5,4% sin definición.
6. Laura Fernández, Costa Rica: 49,7% positiva, 45% negativa y 5,3% sin definición.
7. Lula da Silva, Brasil: 48,5% positiva, 49,2% negativa y 2,3% sin definición.
8. Daniel Noboa, Ecuador: 47,4% positiva, 47% negativa y 5,6% sin definición.
9. Santiago Peña, Paraguay: 45,5% positiva, 51,2% negativa y 3,3% sin definición.
10. Nasry Asfura, Honduras: 43,2% positiva, 54,2% negativa y 2,6% sin definición.
11. José Antonio Kast, Chile: 42,9% positiva, 52,5% negativa y 4,6% sin definición.
12. Rodrigo Paz, Bolivia: 41,6% positiva, 53,6% negativa y 4,8% sin definición.
13. Yamandú Orsi, Uruguay: 37,7% positiva, 59,1% negativa y 3,2% sin definición.
14. Javier Milei, Argentina: 35,5% positiva, 60,6% negativa y 3,9% sin definición.
15. Daniel Ortega, Nicaragua: 33,9% positiva, 63,9% negativa y 2,2% sin definición.
16. José Raúl Mulino, Panamá: 32,1% positiva, 63,4% negativa y 4,5% sin definición.
17. Delcy Rodríguez, Venezuela: 28,8% positiva, 64,3% negativa y 6,9% sin definición.
18. Bernardo Arévalo, Guatemala: 28,2% positiva, 67,3% negativa y 4,5% sin definición.