El Salvador cerró el fin de semana con una nueva escalada de temperaturas extremas: por segundo día consecutivo, los registros de las estaciones meteorológicas del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) superaron los 40 °C, después de que el sábado San Francisco Gotera, Morazán, alcanzara 42.0 °C y el domingo Santa Rosa de Lima, La Unión, llegara a 42.5 °C.
Los datos muestran que el episodio no se limitó a una localidad. Durante el sábado 22 de agosto, tres estaciones del MARN establecieron nuevos máximos para agosto: San Francisco Gotera, Güija y Nueva Concepción.
El domingo 23, el calor volvió a superar los 40 °C en el oriente del país, con 42.5 °C en Santa Rosa de Lima, mientras Acahuapa, San Vicente, registró 39.7 °C y Jiquilisco, Usulután, 39.4 °C.
La sucesión de temperaturas extremas adquiere relevancia porque se produce en un contexto climático más amplio: el MARN mantiene para agosto un escenario de temperaturas superiores a lo normal, mientras la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) señala que el fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose y existe una probabilidad superior al 90 % de que alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno boreales de 2026-2027.
42.0 °C en Morazán y tres récords en un mismo día
El sábado 22 de agosto, la estación de San Francisco Gotera registró 42.0 °C, superando en 0.6 °C el récord anterior para agosto, de 41.4 °C, establecido apenas el 14 de agosto.
No fue el único récord.
En Güija, Santa Ana, la temperatura llegó a 39.0 °C, por encima de los 38.5 °C registrados el 1 de agosto.
En Nueva Concepción, Chalatenango, el termómetro alcanzó 38.4 °C, frente al récord anterior de 37.6 °C del 7 de agosto.
Los tres registros fueron confirmados por la red de estaciones meteorológicas del MARN.
Esto requiere una precisión periodística importante: se trata de nuevos récords para esas estaciones durante agosto, no necesariamente de récords nacionales absolutos de temperatura de El Salvador.
El domingo llegó un nuevo máximo: 42.5 °C
La situación no cedió el domingo.
La estación de Santa Rosa de Lima, en La Unión, registró una temperatura máxima de 42.5 °C, la más alta reportada en la red del MARN durante esa jornada.
El registro fue acompañado por temperaturas cercanas a los 40 °C en otros puntos:
- Acahuapa, San Vicente: 39.7 °C
- Jiquilisco, Usulután: 39.4 °C
La persistencia del calor en el oriente resulta particularmente significativa. Santa Rosa de Lima ya había figurado entre los puntos más cálidos del país durante distintos episodios de 2026, incluido un registro de 40.5 °C el 15 de agosto.
Cinco días después, el 18 de agosto, la misma estación había alcanzado 41.1 °C.
Es decir, los registros muestran una repetición de valores extremos en la misma zona y no un episodio aislado.
El calor extremo no se distribuye de manera uniforme
Las temperaturas más elevadas se concentran habitualmente en sectores bajos, interiores y particularmente en el oriente salvadoreño.
La topografía del país juega un papel importante: las zonas montañosas presentan temperaturas considerablemente menores, mientras que los valles interiores y las áreas orientales pueden experimentar máximas muy superiores.
Para este lunes 24 de agosto, el pronóstico de corto plazo del MARN contemplaba máximas de 36 °C en los valles interiores y hasta 39 °C en la zona oriental, mientras las áreas de montaña tendrían temperaturas considerablemente más moderadas.
La persistencia de temperaturas elevadas, además, no significa necesariamente que todo el territorio experimente simultáneamente una “ola de calor” bajo una misma intensidad.
Por eso, para describir técnicamente el fenómeno resulta más apropiado hablar de temperaturas extremas y récords locales, salvo cuando el MARN establezca formalmente las condiciones para una ola de calor.
Un escenario que ya había sido advertido
El episodio de agosto no aparece de manera completamente inesperada.
El MARN había advertido en julio sobre condiciones favorables para una ola de calor hacia finales de ese mes, debido a la persistencia de un ambiente muy cálido.
Posteriormente, la perspectiva climática nacional para agosto-octubre planteó un escenario de temperaturas superiores a lo normal y una probabilidad de entre 40 % y 60 % de que se presentara al menos una ola de calor durante agosto.
La misma perspectiva proyectó para agosto alrededor de 231.7 milímetros de lluvia, frente a un promedio histórico de 305.5 milímetros, lo que representa un escenario por debajo de lo normal.
La combinación de mayor calor y períodos con menor lluvia aumenta las presiones sobre los recursos hídricos, la agricultura y la salud.
El Niño añade presión al escenario climático
A este contexto se suma la evolución del fenómeno El Niño.
La NOAA informó en agosto que el fenómeno continúa fortaleciéndose. Su diagnóstico del 13 de agosto estableció una probabilidad superior al 90 % de que se produzca un evento de El Niño muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte.
El organismo señaló además que las anomalías de temperatura superficial del mar ya superaban los 2 °C en sectores del Pacífico ecuatorial oriental.
Una actualización de NOAA publicada el 24 de agosto mantiene la perspectiva de continuidad de El Niño durante el invierno 2026-2027.
Pero es importante evitar una conclusión simplista.
El Niño no significa que cada temperatura extrema registrada en El Salvador sea causada directamente por el fenómeno.
La temperatura diaria resulta de la interacción de múltiples factores atmosféricos y locales. El Niño modifica patrones climáticos a escala regional y estacional, pero atribuir un registro concreto de 42 °C exclusivamente al fenómeno requeriría un estudio de atribución específico.
Lo que sí puede afirmarse es que El Niño forma parte del contexto climático que favorece determinadas condiciones de calor y alteraciones en los patrones de lluvia.
El calor tiene consecuencias más allá del termómetro
Las temperaturas superiores a 40 °C no constituyen únicamente un problema meteorológico.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que el calor extremo puede provocar deshidratación, agotamiento por calor y golpe de calor, además de agravar enfermedades cardiovasculares, respiratorias, diabetes y problemas renales.
La organización señala que el golpe de calor constituye una emergencia médica y que el estrés térmico somete al corazón y los riñones a una carga adicional.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) considera el calor extremo uno de los peligros meteorológicos más mortales y advierte que las temperaturas elevadas pueden afectar simultáneamente la salud, los ecosistemas, la infraestructura y los medios de vida.
El impacto también alcanza a los trabajadores
El problema adquiere una dimensión económica importante en un país donde miles de personas trabajan al aire libre.
Agricultores, trabajadores de construcción, vendedores ambulantes, repartidores, personal de mantenimiento y otros trabajadores expuestos directamente al sol enfrentan mayor riesgo durante las horas de máxima temperatura.
La OMS y la OMM han advertido que el estrés térmico laboral puede producir deshidratación, agotamiento, alteraciones neurológicas y deterioro de la función renal.
Según una guía conjunta de ambas organizaciones, la productividad laboral disminuye entre 2 % y 3 % por cada grado adicional por encima de 20 °C, aunque el impacto concreto depende de la actividad, humedad, exposición, ropa, esfuerzo físico y acceso a pausas e hidratación.
Por ello, una sucesión de jornadas con temperaturas cercanas o superiores a 40 °C puede tener consecuencias económicas que van más allá de la sensación térmica.
El sector agrícola enfrenta un doble riesgo
Para la agricultura salvadoreña, la situación es especialmente delicada.
Una jornada extremadamente caliente puede incrementar la demanda de agua y aumentar el estrés de las plantas.
Si simultáneamente disminuyen las precipitaciones, el productor enfrenta mayores costos para mantener cultivos y ganado.
El problema puede agravarse cuando los períodos de calor coinciden con etapas sensibles de floración, formación de frutos o establecimiento de nuevas plantaciones.
En cultivos como café, hortalizas, maíz, frijol y frutas, el impacto depende de la especie, variedad, disponibilidad de agua, características del suelo y manejo agrícola.
Por eso, no sería correcto atribuir automáticamente pérdidas agrícolas a los 42 °C registrados, pero sí existe una condición de riesgo que merece seguimiento.
Dos días consecutivos y una tendencia que preocupa
El dato más relevante del episodio no es únicamente el récord de 42.5 °C.
Es la persistencia.
El sábado:
42.0 °C en San Francisco Gotera.
El domingo:
42.5 °C en Santa Rosa de Lima.
Entre ambos días, además, varias estaciones establecieron nuevos máximos para agosto.
La sucesión de registros confirma que el calor extremo continúa afectando principalmente las zonas bajas y orientales del territorio.
Y no es un fenómeno completamente aislado dentro de 2026.
En mayo, por ejemplo, Santa Rosa de Lima llegó a 42.8 °C, mientras Acahuapa alcanzó 42 °C.
En febrero, la misma estación registró 39.2 °C, mientras el MARN anticipaba un incremento del calor.
Los registros muestran, por tanto, que los episodios de calor extremo se han repetido a lo largo del año.
¿Qué viene ahora?
El pronóstico inmediato no apunta a un descenso abrupto de las temperaturas en todo el territorio.
El MARN mantiene para las zonas orientales condiciones cálidas, con máximas que pueden aproximarse nuevamente a los 39 °C, aunque el ingreso de nubosidad y lluvias en determinadas jornadas puede modificar temporalmente las temperaturas.
Para el lunes 24 de agosto se esperaban condiciones relativamente estables durante la mañana, con posibilidad de lluvias y tormentas posteriormente en distintos sectores según la evolución de las condiciones atmosféricas.
El escenario de mediano plazo requiere mayor atención.
La perspectiva climática del MARN contempla temperaturas superiores a lo normal durante agosto-octubre, mientras NOAA anticipa la continuidad y fortalecimiento de El Niño durante los próximos meses.
El calor extremo ya no es una anomalía aislada
La OMM ha advertido a escala mundial que los episodios de calor extremo están aumentando en frecuencia e intensidad y que temperaturas superiores a 40 °C son cada vez más frecuentes en diferentes regiones.
La organización considera necesario fortalecer los sistemas de alerta temprana y los planes de respuesta frente al calor extremo.
En El Salvador, los registros de agosto ofrecen un ejemplo concreto de esa presión climática.
No significa que cada récord local sea consecuencia directa del cambio climático.
Pero sí significa que las autoridades, el sector productivo y los sistemas de salud tienen que prepararse para un escenario en el que episodios de calor extremo pueden convertirse en una amenaza recurrente.
El dato que debe quedar registrado
42.5 °C fue la temperatura máxima registrada por la estación de Santa Rosa de Lima el domingo 23 de agosto.
Un día antes, 42.0 °C habían sido registrados en San Francisco Gotera.
Y el sábado, además, Güija y Nueva Concepción rompieron sus respectivos récords de agosto.
No es todavía correcto convertir estos datos en la afirmación de que El Salvador acaba de establecer un récord nacional absoluto de temperatura.
Pero sí existe evidencia suficiente para afirmar que el país atravesó dos jornadas consecutivas de calor extremo, con temperaturas superiores a 40 °C y nuevos récords locales para agosto.
La combinación de temperaturas elevadas, períodos de lluvia por debajo de lo normal y un fenómeno de El Niño que NOAA proyecta como potencialmente muy fuerte coloca al país ante un escenario que merece seguimiento estrecho durante las próximas semanas.
Y la preocupación no está solamente en cuánto marcarán los termómetros.
Está en cuánto tiempo permanecerán elevadas las temperaturas, qué tan poco podrán recuperarse las noches y cuáles serán las consecuencias sobre la salud, el agua, la agricultura y el trabajo al aire libre.
Porque 42 °C durante unas horas es un dato meteorológico; varios días de calor extremo consecutivo pueden convertirse en un problema económico, sanitario y social.