Con la solidez que les otorga el reciente subcampeonato en el Masters 1000 de Canadá y la espina aún clavada de la edición anterior, el tenista salvadoreño Marcelo Arévalo y el croata Mate Pavić aterrizan en el US Open decididos a ir por el trofeo del último Grand Slam de la temporada.
En la memoria reciente de la dupla hispano-balcánica pesa con fuerza la semifinal de 2024 en Flushing Meadows. En aquel encuentro, Arévalo y Pavić acariciaron el pase a la final tras ponerse 4-1 arriba en el tercer parcial, ventaja que terminó esfumándose en un desenlace amargo. El propio jugador cuscatleco admitió en declaraciones a ESPN que esa derrota sigue siendo una “espina” clavada, pero al mismo tiempo el gran combustible para consolidar su alianza en el circuito.
La revancha táctica desde el primer turno
El sorteo del cuadro principal de dobles no ofreció atajos: la pareja debutará frente a la dupla integrada por Steve Johnson y Jan Zieliński, viejos conocidos que ya los superaron en el Abierto de Australia. Para Arévalo, esa derrota previa ofrece una hoja de ruta clara para corregir errores.
La estrategia del binomio se centra en mantener el servicio sin fisuras:
- Protección del saque a toda costa: “Cuando uno va ganando su servicio como equipo, da la motivación y la seguridad extra de ir por un poco más en las devoluciones”, detalló Arévalo sobre la dinámica en la superficie rápida neoyorquina.
- Presión temprana: La apuesta pasa por conseguir un quiebre en los primeros juegos del set para soltar los golpes con mayor libertad táctica.
- Sin peso del pasado: El salvadoreño descartó que los logros alcanzados agreguen presión; por el contrario, los triunfos previos actúan como un impulso competitivo.
Un tándem de fuego y jerarquía
La sociedad entre el centroamericano y el europeo destaca por el balance entre la intensidad emocional de Arévalo y el temple de Pavić, dueño de un palmarés que incluye los cuatro ‘Grandes’ y una medalla de oro olímpica. Aunque la comunicación en pista se desarrolla principalmente en inglés, el croata conserva nociones de español por su etapa de formación en territorio ibérico.
Entre sus rituales en la gira, cuando la logística de los cuadros lo permite, la pareja suele repetir la misma cancha de entrenamiento donde practicaron antes de una victoria.
Una bandera para el tenis centroamericano
Más allá del ámbito deportivo, Arévalo asume su lugar como referente regional tras formarse en la gira juvenil centroamericana por países como Guatemala, Costa Rica, Honduras y Nicaragua.
“Quiero que los niños y jóvenes vean que hay otro centroamericano que ya lo logró, que es posible llegar a la élite desde nuestra región”.
Arévalo y Pavić afrontan el torneo neoyorquino con la convicción de que, si bien el resultado final nunca está garantizado, el enfoque mental y la entrega competitiva dependen al cien por cien de su propio control.