León XIV concluye su visita a Uruguay y parte hacia Argentina, donde lo esperan Milei y la tensión social

El papa León XIV concluyó el domingo su visita apostólica a Uruguay, después de tres días de actividades institucionales y pastorales que lo llevaron desde la capital hasta el litoral del país y el departamento de Florida. Su paso estuvo acompañado por multitudes, mensajes de unidad regional y llamados a no ignorar la pobreza y la desigualdad.

La visita, la primera de un pontífice a Uruguay desde 1988, tuvo un significado particular en una nación que mantiene una de las tradiciones más secularizadas de América Latina. León XIV buscó destacar el papel histórico y social de la Iglesia católica, pero también acercarse a comunidades vulnerables y recordar que la fe debe traducirse en solidaridad y compromiso con quienes sufren.

El viaje comenzó el viernes 6 de noviembre, cuando el avión papal procedente de Roma aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Carrasco, en Montevideo. Después de la recepción oficial, el pontífice se trasladó a la Plaza Independencia, donde tuvo lugar la ceremonia de bienvenida.

En su primer día mantuvo encuentros con autoridades, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático. Posteriormente visitó al presidente uruguayo, Yamandú Orsi, en el Edificio José Artigas, y concluyó la jornada con la celebración de vísperas junto a obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y seminaristas en la Catedral Metropolitana de la Inmaculada Concepción y San Felipe y Santiago.

El programa combinó desde el comienzo la dimensión diplomática del viaje con el propósito pastoral de acercarse a la Iglesia local y a la sociedad uruguaya.

Paysandú: un llamado a construir puentes en una región dividida

El sábado 7 de noviembre, León XIV viajó a Paysandú, en el noroeste del país, donde presidió una misa multitudinaria en el Parque París Londres. La ciudad, situada junto al río Uruguay y próxima a la frontera argentina, fue elegida por el Vaticano para la primera gran celebración eucarística del pontífice en esta gira sudamericana.

La convocatoria reunió a unas 40,000 personas, según estimaciones difundidas por Reuters. Muchos fieles habían esperado durante horas, algunos desde la noche anterior y bajo la lluvia, para participar en la ceremonia.

En su homilía, el Papa tomó como referencia el puente internacional General Artigas, que conecta Uruguay con Argentina, para transmitir un mensaje de integración y entendimiento. Invitó a los pueblos de la región a superar sus diferencias y a fortalecer los vínculos mediante la comunicación y la cooperación.

“¡Seamos constructores de puentes!”, expresó, al presentar esa infraestructura fronteriza como un símbolo de apertura, intercambio y encuentro entre sociedades.

El mensaje adquirió relevancia en una región marcada por fuertes diferencias políticas, tensiones económicas y debates sobre el rumbo de sus gobiernos. León XIV insistió en que las divisiones no deben convertirse en obstáculos permanentes para la convivencia ni para la búsqueda de soluciones comunes.

Después de regresar a Montevideo, el pontífice visitó el barrio de Casavalle, una zona de la periferia norte de la capital afectada por la pobreza, la violencia y los enfrentamientos vinculados al tráfico de drogas.

Allí recorrió sectores de viviendas precarias y escuchó los testimonios de residentes. Una mujer le relató las dificultades que había enfrentado al criar a su hijo mientras vivía en condiciones de extrema vulnerabilidad. El Papa la abrazó y, en su intervención, exhortó a los uruguayos a abandonar la indiferencia ante el sufrimiento de quienes viven en condiciones de exclusión.

El pontífice advirtió que no se puede ignorar a las personas que padecen pobreza y desigualdad, e invitó a la sociedad a comprometerse con quienes necesitan ayuda. Su visita a Casavalle puso el foco en una realidad que contrasta con la imagen de estabilidad institucional que suele distinguir a Uruguay en el contexto latinoamericano.

La jornada continuó con un encuentro dedicado al mundo de la educación en la Universidad Católica del Uruguay. Más tarde, León XIV presidió una vigilia de oración en el Estadio Centenario, uno de los escenarios deportivos más emblemáticos del país.

La asistencia al estadio fue estimada por el Vaticano en alrededor de 100,000 personas, una convocatoria notable en una sociedad donde la identificación religiosa es menor que en otros países de la región. Reuters citó una encuesta de la consultora Cifra según la cual aproximadamente un tercio de los adultos uruguayos se identifica como católico, mientras otro 28 % cree en Dios, pero no se adscribe a una religión.

La multitud reunida en el Centenario reflejó que, pese a la secularización, la visita papal conservó una fuerte capacidad de convocatoria y despertó interés más allá de los círculos habituales de la Iglesia.

Florida y la Virgen de los Treinta y Tres: el cierre de la etapa uruguaya

Este domingo 8 de noviembre, León XIV se trasladó a Florida para presidir una misa en la plaza de la Catedral Basílica, sede del Santuario Nacional de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona de Uruguay.

La celebración coincide con una de las advocaciones religiosas más importantes de la identidad católica uruguaya. La tradición vincula la imagen de la Virgen con los 33 patriotas que participaron en el proceso independentista de 1825. Según esa memoria histórica, los patriotas adquirieron la pequeña imagen mariana y la llevaron consigo en el periodo en que se declaró la independencia del Imperio del Brasil.

La conmemoración permitió al Papa relacionar la tradición religiosa con la historia nacional, en una visita que buscó recordar la presencia de la Iglesia en la construcción de la identidad uruguaya, sin desconocer la evolución secular de su sociedad.

Después de la misa, el programa oficial contempla un almuerzo con los obispos en la Casa de Acogida Jesús Buen Pastor. La ceremonia de despedida está prevista para las 15:10 en el Aeropuerto Internacional de Montevideo-Carrasco, desde donde el avión papal partirá a las 15:30 rumbo a Buenos Aires.

La llegada a la capital argentina está programada para las 16:30, hora local.

Argentina: el encuentro con Milei y el desafío de la desigualdad

La segunda etapa del viaje, del 8 al 11 de noviembre, será políticamente más delicada. León XIV llegará a un país gobernado por Javier Milei, cuya política de ajuste fiscal y reducción del gasto público ha provocado fuertes controversias y críticas de distintos sectores sociales, incluidos representantes de la Iglesia católica argentina.

El primer encuentro oficial tendrá lugar en Buenos Aires. Tras su llegada, el Papa visitará el monumento al general José de San Martín y a los Ejércitos de la Independencia, en la Plaza San Martín. Posteriormente será recibido en la Casa Rosada y mantendrá una reunión con el presidente Milei.

La agenda continuará con un encuentro ante autoridades, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático en el Palacio Libertad, donde el pontífice tendrá la oportunidad de presentar su visión sobre los desafíos políticos y sociales de Argentina.

El encuentro con Milei concentra especial atención porque la Iglesia argentina ha cuestionado aspectos del ajuste económico, en particular sus consecuencias sobre los sectores de menores ingresos, las personas con discapacidad y quienes dependen de servicios públicos y programas de asistencia.

De acuerdo con cifras oficiales citadas por Associated Press, la pobreza alcanzó al 32.3 % de la población argentina durante el primer semestre de 2026, equivalente a unos 15 millones de personas. Ese contexto dará un peso especial a los mensajes del Papa sobre la dignidad humana, la protección de los vulnerables y la responsabilidad de los gobiernos frente a las necesidades sociales.

La visita también tiene un significado histórico. León XIV realizará parte de un recorrido que su antecesor, el papa Francisco, nunca llegó a concretar durante sus 12 años de pontificado. Jorge Mario Bergoglio, argentino y antiguo arzobispo de Buenos Aires, no regresó a su país natal después de ser elegido Papa en 2013.

La relación entre Francisco y la sociedad argentina estuvo marcada por diferencias políticas y debates sobre su legado. León XIV, que comparte con su predecesor una fuerte preocupación pastoral por los sectores marginados, llegará a un escenario en el que las políticas sociales y económicas siguen siendo motivo de confrontación.

Una agenda que incluye a los más vulnerables

El lunes 9 de noviembre, el pontífice visitará el Pequeño Cottolengo Don Orione, en Claypole, donde se encontrará con trabajadores y personas con discapacidad atendidas por la institución. Después presidirá una misa en el Monumento de los Españoles, en el barrio porteño de Palermo.

La jornada incluirá también un encuentro con representantes del mundo del trabajo en la Universidad Católica Argentina y una reunión con líderes de comunidades cristianas y de otras tradiciones religiosas. Por la tarde celebrará vísperas con el episcopado argentino y los equipos sinodales en la Catedral Metropolitana.

El martes 10 viajará a Córdoba, donde presidirá una misa en la explanada de la Escuela de Aviación Militar. Más tarde se reunirá con obispos, sacerdotes, religiosos y agentes pastorales en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. De regreso a Buenos Aires, participará en una vigilia con jóvenes en el Monumento de los Españoles.

El miércoles 11, antes de abandonar Argentina, visitará el Complejo Penitenciario Federal de Buenos Aires y presidirá una misa en la plaza de la Basílica de Nuestra Señora de Luján, uno de los principales centros de peregrinación católica del país.

La ceremonia de despedida está prevista para las 13:30 en el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini. Una hora después, el avión papal partirá rumbo a Lima, tercera y última etapa de su gira sudamericana.

Una visita marcada por la salud y el regreso a América Latina

El recorrido por Uruguay y Argentina forma parte de un viaje apostólico de doce días que concluirá en Perú el 17 de noviembre. Es una gira especialmente significativa para León XIV, quien desarrolló buena parte de su labor pastoral en territorio peruano y obtuvo la nacionalidad de ese país.

El viaje también se realiza pocas semanas después de que el pontífice fuera sometido, el 13 de octubre, a una intervención quirúrgica para extirpar un tumor pulmonar. La Santa Sede confirmó posteriormente que su recuperación evolucionaba favorablemente y que los médicos no habían encontrado contraindicaciones para realizar el recorrido.

A sus 71 años, León XIV ha mantenido la agenda prevista y ha participado en actos multitudinarios durante la primera etapa de la gira.

Su paso por Uruguay deja como principales mensajes la construcción de puentes entre sociedades divididas, la atención a las comunidades marginadas y la necesidad de combatir la indiferencia ante la pobreza. En Argentina, esas mismas preocupaciones se encontrarán con un debate político y económico mucho más intenso, en el que la relación entre el Gobierno de Milei y la Iglesia será observada de cerca.

La salida de Montevideo hacia Buenos Aires abre así una etapa en la que el pontífice deberá combinar la diplomacia vaticana con su misión pastoral, ante una sociedad que atraviesa profundas transformaciones económicas y sociales y que recibe al primer Papa argentino después de casi cuatro décadas sin una visita pontificia.

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