El gasto militar mundial registró un incremento del 2.9% durante 2025, alcanzando niveles históricos impulsados por conflictos regionales y rivalidades estratégicas entre potencias, según informes recientes de centros de análisis internacional.
Aunque Estados Unidos mostró una leve reducción en su presupuesto de defensa, otras regiones compensaron la tendencia con aumentos significativos, particularmente en Europa y Asia.
Analistas interpretan esta dinámica como un reflejo de un sistema internacional cada vez más fragmentado, donde la seguridad militar adquiere prioridad sobre otras áreas de inversión pública.
Según expertos, el incremento sostenido del gasto en defensa está reconfigurando las prioridades fiscales de numerosos países, desplazando recursos que tradicionalmente se destinaban a salud, educación e infraestructura.