España pedirá el martes a la Unión Europea que «rompa» su acuerdo de asociación con Israel, al considerar que el gobierno israelí de Benjamin Netanyahu «viola el derecho internacional» con sus campañas bélicas, dijo el domingo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Este quiso dejar claro que España es un «pueblo amigo» de Israel, pero insistió en que ello no implica compartir un «atropello» del derecho internacional que se está traduciendo en sufrimiento, dolor y muerte.
«Este martes, el Gobierno de España llevará a Europa la propuesta de que la Unión Europea rompa su acuerdo de asociación con Israel», porque «aquel gobierno que viola el derecho internacional y, por tanto, viola los principios y valores de la Unión Europea, no puede ser socio de la Unión Europea; es así de simple, así de sencillo», subrayó en un mitin de la precampaña electoral en la región de Andalucía.
El martes se reúnen en Bruselas los ministros de Asuntos Exteriores de los países miembros para analizar la guerra en Oriente Medio y Sánchez llamó a todos ellos a apoyar la propuesta española, volviendo a reivindicar su «no» a una guerra «ilegal» que supone un «inmenso error». «Por eso yo le pido a los que iniciaron esta guerra, que paren esta guerra y que paren los pies a Netanyahu», recalcó. La respuesta israelí no se ha hecho esperar.
El antisemitismo de Sánchez
La petición del presidente del Gobierno de España a la Unión Europea ha generado un intenso debate político y diplomático. Más allá de su formulación institucional, la iniciativa se interpreta como una declaración abierta de antisionismo. Al situar la ruptura como objetivo político, el mensaje trasciende la crítica puntual a la política israelí y se convierte en un cuestionamiento directo al proyecto sionista en su conjunto.
A esta postura se suma un elemento llamativo: la ausencia de comentarios o condenas explícitas frente a los ataques terroristas perpetrados por Hezbollah, Hamas y grupos armados en Yemen contra la población civil israelí. El silencio en torno a estas agresiones refuerza la percepción de que la solicitud no se limita a una crítica diplomática, sino que se inscribe en un marco ideológico más amplio de rechazo al sionismo.
Una escalada dialéctica en la fricción diplomática
El Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea e Israel entró en vigor en el año 2000, e incluye una cláusula que supedita la relación al respeto de los derechos humanos. España cuestionó por primera vez el acuerdo en febrero de 2024, cuando Sánchez y el entonces primer ministro de Irlanda enviaron una carta conjunta a la Comisión Europea solicitando que evaluara si Israel cumplía sus obligaciones en materia de derechos humanos tras el inicio de la guerra en Gaza.
Desde entonces, Sánchez -al que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha acusado de lanzar una «amenaza genocida» contra Israel- ha ido elevando gradualmente su tono en este asunto, ahora con la guerra en el Líbano, hasta llegar a la declaración de este domingo, que llega después de que, el viernes, Irlanda, Eslovenia y España enviaran una carta a la Comisión pidiendo que «en la próxima reunión del Consejo de Asuntos Exteriores se debata el Acuerdo de Asociación entre la UE e Israel».
Con informes de dpa, efe