El colesterol es una sustancia grasa necesaria para producir hormonas, vitamina D y compuestos que intervienen en la digestión. Circula por la sangre unido a partículas llamadas lipoproteínas, que lo trasladan entre el hígado, los tejidos y otros órganos. El problema no es su presencia en sí, sino el exceso de ciertas partículas y su capacidad para acumularse dentro de las arterias.
Un perfil lipídico permite conocer el colesterol total, los triglicéridos y dos de sus fracciones más conocidas. El denominado de baja densidad, o LDL (malo), puede depositarse en las paredes arteriales cuando sus valores son altos.
El de lipoproteínas de alta densidad, o HDL, participa en el transporte hacia el hígado. MedlinePlus, de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, indica que una acumulación del malo puede estrechar u obstruir los vasos y aumentar el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular y enfermedad arterial periférica.
En ese conjunto de partículas, el llamado “colesterol pegajoso” reúne al LDL y a la lipoproteína a, dos componentes asociados con la formación de placa arterial, según explicó la Cleveland Clinic. La expresión no es un diagnóstico médico, sino una forma de describir la tendencia de estos lípidos a adherirse al interior de las arterias.
Qué indica el colesterol pegajoso
El LDL (malo) transporta colesterol hacia los tejidos y puede contribuir a la formación de depósitos en las paredes de las arterias. Esos depósitos, conocidos como placas, pueden aumentar con el tiempo y reducir el espacio por el que circula la sangre. El proceso se denomina aterosclerosis, una alteración en la que las arterias se vuelven más rígidas y estrechas.
La lipoproteína a, también llamada Lp(a), comparte características con el LDL, aunque incorpora una proteína adicional denominada apolipoproteína a. La Revista de Medicina de la Cleveland Clinic explicó en un estudio de 2025 que esta composición le confiere propiedades aterogénicas, trombogénicas e inflamatorias. Esto significa que puede participar en la formación de placa, favorecer mecanismos vinculados con coágulos y asociarse con inflamación dentro de los vasos sanguíneos.
Los niveles altos de Lp(a) constituyen un factor de riesgo independiente para enfermedad cardiovascular aterosclerótica y estenosis de la válvula aórtica, según los autores de la investigación de la entidad sanitaria. La estenosis aórtica consiste en un estrechamiento de la válvula que permite la salida de sangre desde el corazón hacia la aorta.
La lipoproteína A elevada tiene además una fuerte relación con la genética. La revisión de Cleveland Clinic estimó que entre el 20 y el 25% de la población mundial presenta valores elevados. A diferencia de otros factores lipídicos, sus niveles se modifican poco con cambios de alimentación, actividad física o tratamientos habituales para reducir el colesterol.
El colesterol elevado tampoco suele producir síntomas tempranos. Por esa razón, Sarraju indicó que los análisis son la vía para detectar un perfil de riesgo antes de que ocurra un evento cardiovascular. El perfil lipídico de rutina informa LDL, HDL, triglicéridos y colesterol total, pero por lo general no incluye la medición de Lp(a), que requiere un pedido específico.
La presión arterial alta puede potenciar el riesgo asociado con la lipoproteína a
El doctor Rishi Rikhi, especialista en medicina cardiovascular, afirmó a Medical News Today que la lipoproteína(a) pareció elevar el riesgo de enfermedad cardiovascular y de eventos mayores en personas con hipertensión que no habían sufrido previamente un infarto o accidente cerebrovascular. El médico explicó que no se hallaron los mismos aumentos de riesgo entre quienes tenían Lp(a) alta sin hipertensión.
Una hipótesis recogida por Medical News Today plantea que podría ejercer sus efectos con mayor intensidad cuando la hipertensión ya dañó los vasos sanguíneos. El cardiólogo Hassan Kamran, consultado por la revista de salud, explicó que la inflamación arterial puede afectar la función del endotelio, la capa interna de los vasos, y aumentar su predisposición a la formación de coágulos. Esa alteración puede preceder a la aterosclerosis.
La American Heart Association recomienda medir la Lp(a) al menos una vez en la vida adulta, en especial si existen antecedentes personales o familiares de enfermedad cardiovascular prematura, de Lp(a) elevada o de hipercolesterolemia familiar.
La revisión de Cleveland Clinic señaló que aún no hay tratamientos aprobados para reducir específicamente esta partícula. Por ese motivo, el abordaje clínico se centra en el control individualizado de los demás factores modificables, como LDL, presión arterial, glucosa, tabaquismo y peso corporal.