El Salvador enfrenta una aceleración en la transmisión del virus del dengue que ha encendido las alarmas de la comunidad médica local e internacional. De acuerdo con el último boletín epidemiológico del Ministerio de Salud (MINSAL) correspondiente a la semana 42, el país acumula 6,550 casos sospechosos en lo que va del año, marcando un incremento del 27.7% en comparación con los 5,130 registros probables contabilizados en el mismo periodo del año anterior.
La intensificación del periodo invernal y la consecuente acumulación de criaderos del mosquito Aedes aegypti impulsaron la curva de contagios desde finales de junio. Solo en los últimos siete días reportados se identificaron 368 sospechas de la infección, rompiendo la meseta observada en los primeros meses del año, cuando las atenciones oscilaban entre los 50 y 90 cuadros semanales.
A pesar del volumen de casos sospechosos atendidos en la red pública hospitalaria, las pruebas de laboratorio del MINSAL confirman hasta la fecha:
- 71 casos confirmados de infección por dengue.
- 10 pacientes que desarrollaron cuadros de gravedad.
- 4 decesos ratificados oficialmente a causa de la enfermedad.
Infectólogo Iván Solano Leiva: «Estamos en la antesala de una epidemia»
La marcada tendencia al alza en los registros epidemiológicos ha llevado a especialistas independientes a advertir sobre la inminencia de una crisis sanitaria de mayor escala si no se logran contener los focos comunitarios del vector.
En declaraciones a la cadena TCS Noticias, el médico infectólogo salvadoreño Iván Solano Leiva remarcó la velocidad con la que se ha expandido el virus en el territorio nacional, especialmente en la zona occidental del país:
«Hemos pasado de tener sesenta y seis casos hasta la semana cuarenta y dos, que tenemos trescientos sesenta y ocho casos sospechosos de dengue. Y cuando vemos la curva epidemiológica, vemos que estamos en la antesala de una epidemia», aseveró el especialista.
Solano Leiva puntualizó que los indicadores epidemiológicos rozan los límites de la zona de alarma dentro del corredor endémico oficial. No obstante, explicó que los parámetros técnicos establecen que para que las autoridades emitan una declaratoria formal de epidemia, el volumen de contagios tendría que situarse cerca de los 750 casos sospechosos semanales.
Alerta global de la OMS y la OPS ante el impacto climático
El comportamiento de la enfermedad en el país no es un fenómeno aislado. La Organización Panamericana de la Salud (OPS), brazo regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS), advirtió que las Américas atraviesan una de las temporadas de mayor transmisión histórica de dengue, acumulando más de 692,937 casos sospechosos en el continente (con 523,102 confirmaciones por laboratorio), 3,413 cuadros severos y 571 fallecimientos.
Asimismo, la OMS ha emitido alertas internacionales sobre el rol decisivo de los patrones climáticos globales. El organismo advierte que la consolidación de eventos como El Niño —que altera los ciclos de lluvia e incrementa las temperaturas promedio— genera el hábitat propicio para la proliferación acelerada y la expansión geográfica de las colonias de Aedes aegypti en el istmo centroamericano.
Medidas de contención y respuesta comunitaria
Frente a este escenario de riesgo, epidemiólogos y autoridades del MINSAL coinciden en que la interrupción del ciclo de desove del mosquito es la única barrera efectiva para frenar la propagación de la infección.
Entre las recomendaciones prioritarias para los hogares salvadoreños destacan:
- Control de depósitos de agua: Lavar y tapar de forma hermética barriles, pilas y recipientes destinados al almacenamiento de agua potable.
- Eliminación de criaderos: Despejar canaletas en techos, desechar llantas en desuso y eliminar cualquier envase plástico o recipiente susceptible de retener agua de lluvia.
- Detección temprana: Acudir de inmediato a los centros de salud ante la presencia de síntomas iniciales (fiebre alta y repentina, dolor retroocular, cefalea o dolores articulares) evitando estrictamente la automedicación, la cual puede agravar cuadros hemorrágicos.