La utilización de dispositivos tecnológicos para vulnerar la privacidad de las personas continúa representando una de las formas de violencia digital que más preocupación genera. Un caso ocurrido en El Salvador volvió a poner el tema en el centro del debate luego de que una joven denunciara haber encontrado un teléfono celular oculto mientras realizaba un examen médico en un laboratorio.
La denuncia fue difundida inicialmente por la joven Kenia Mejía a través de TikTok, donde relató la experiencia que, según explicó, vivió al acudir al establecimiento para retirar los resultados de un urocultivo.
De acuerdo con su versión, el encargado del laboratorio le informó que el examen presentaba una aparente anomalía y le recomendó repetir inmediatamente la prueba para descartar un posible problema ginecológico.
Confiando en la explicación recibida, aceptó proporcionar una nueva muestra en el baño del establecimiento. Sin embargo, antes de ingresar comenzó a desconfiar cuando el empleado insistió en que mantuviera encendida la iluminación del sanitario, asegurándole que no existía riesgo para su privacidad.
Una vez dentro, decidió apagar la luz y, mientras se disponía a salir, observó un reflejo inusual cerca del inodoro. Al inspeccionar el lugar descubrió una estructura improvisada elaborada con piezas de madera sujetas con cinta adhesiva negra, dentro de la cual se encontraba un teléfono celular con la cámara activada y registrando imágenes.
Más de un millar de archivos almacenados
Según el relato de la denunciante, el hallazgo la llevó a detener la grabación e intentar eliminar el video donde aparecía. Al revisar el dispositivo encontró una gran cantidad de archivos almacenados que, presuntamente, correspondían a grabaciones realizadas a otras usuarias del laboratorio.
La joven afirmó que entre los videos observó imágenes de mujeres adultas, adolescentes e incluso menores de edad, situación que incrementó su preocupación y la llevó a denunciar el hecho ante las autoridades.
Pese al impacto emocional, decidió abandonar el lugar para resguardar su seguridad y posteriormente informó lo ocurrido a la Policía Nacional Civil.
Tras recibir la denuncia, agentes policiales realizaron una inspección en el establecimiento, localizaron el dispositivo señalado por la víctima e iniciaron la investigación correspondiente. El sospechoso fue capturado y enfrenta un proceso judicial por diversos delitos relacionados con la captación ilegal de imágenes y otros posibles ilícitos derivados del contenido encontrado en el teléfono.
Delitos que podrían configurarse
Especialistas en derecho penal advierten que este tipo de conductas pueden constituir múltiples delitos, dependiendo del contenido recuperado durante las investigaciones forenses.
En El Salvador, la Ley Especial Contra los Delitos Informáticos y Conexos establece sanciones para quienes utilicen tecnologías de la información con el fin de vulnerar la intimidad de otras personas mediante la captación, almacenamiento o difusión de imágenes sin autorización.
Si durante la investigación se confirma la existencia de material que involucre a niñas, niños o adolescentes, también podrían configurarse delitos previstos en el Código Penal relacionados con la explotación sexual infantil, los cuales contemplan penas significativamente más severas.
Crece la preocupación por las cámaras ocultas
El caso vuelve a evidenciar el riesgo que representa el uso de cámaras espía y teléfonos ocultos en espacios donde las personas esperan un nivel absoluto de privacidad, como baños públicos, vestidores, consultorios médicos o habitaciones de hotel.
Especialistas en seguridad digital recomiendan realizar una inspección visual del entorno antes de utilizar este tipo de instalaciones, prestando atención a objetos colocados de manera inusual, estructuras improvisadas, detectores de humo, enchufes o accesorios aparentemente fuera de lugar.
También sugieren verificar reflejos sospechosos utilizando la linterna del teléfono móvil, revisar dispositivos Bluetooth o redes Wi-Fi desconocidas y, ante cualquier hallazgo, evitar manipular excesivamente la evidencia y comunicar de inmediato el hecho a las autoridades para facilitar la investigación.