Un buque granelero que navegaba hacia el norte cerca del estrecho de Ormuz reportó el domingo haber sido atacado por varias embarcaciones pequeñas, según informó el Centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO). El incidente ocurrió alrededor de las 11:30 UTC a unas 11 millas náuticas al oeste de Sirik, en la costa iraní, y es el primero registrado en la zona desde el 22 de abril. Toda la tripulación resultó ilesa y no se registraron daños medioambientales.
El ataque se produjo el mismo día en que Teherán presentó formalmente a Washington, a través de Pakistán como intermediario, un plan de paz de 14 puntos que exige resolver el conflicto en un plazo máximo de 30 días. La propuesta, revelada por las agencias semioficiales iraníes Tasnim y Nour News, supone una respuesta directa al plan estadounidense de nueve puntos, que pedía una tregua de dos meses. Teherán rechaza prolongar el alto el fuego y exige un acuerdo definitivo que ponga fin a la guerra.
Entre los puntos centrales de la iniciativa iraní figuran el levantamiento del bloqueo naval impuesto por Estados Unidos desde el 13 de abril, garantías de no agresión por parte de Washington e Israel, la retirada de fuerzas militares estadounidenses de la región y el alivio de sanciones económicas.
El plan también reclama el cese de las operaciones israelíes en el Líbano. Sin embargo, no incluye ninguna mención al programa nuclear iraní ni a las reservas de uranio enriquecido, el escollo central del conflicto. El viceministro de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, justificó el enfoque: Irán priorizaría resolver primero la crisis económica y marítima antes de abordar la cuestión nuclear.
El presidente Donald Trump afirmó el sábado que revisaría el plan, pero anticipó sus dudas en redes sociales: que difícilmente lo consideraría aceptable y que Irán aún no había pagado un precio suficiente por lo que le había hecho a la humanidad en los 47 años transcurridos desde la Revolución Islámica. También dejó abierta la posibilidad de retomar operaciones militares.
El vicepresidente del Parlamento, Ali Nikzad, declaró el domingo desde la isla estratégica de Larak que Teherán no retrocedería y que la vía marítima no volvería a sus condiciones previas a la guerra. Irán mantiene que los buques no vinculados a Estados Unidos o Israel pueden transitar previo pago de un peaje, condición que Washington rechaza. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, indicó que Teherán había recaudado menos de 1,3 millones de dólares en peajes y estimó que Irán tendría que comenzar a apagar pozos la semana próxima.
La presión sobre la economía iraní es severa. El domingo, el rial se cotizaba en el mercado libre de la calle Ferdowsi de Teherán a alrededor de 1,84 millones por dólar, frente a los 1,3 millones de diciembre, cuando ya era un mínimo histórico y desencadenó protestas masivas. En una semana, la moneda acumulaba una caída de casi el 21%. Medios iraníes reportaron además despidos masivos tras la no renovación de contratos en varias fábricas después del Año Nuevo persa en marzo.
El canal diplomático permanece activo, aunque sin avances concretos. El canciller iraní, Abbas Araghchi, habló el domingo con su homólogo de Omán, Badr al-Busaidi, quien coordinó rondas previas de negociación antes del conflicto. El asesor presidencial Yousef Pezeshkian resumió el impasse en Telegram: tanto Washington como Teherán se consideran ganadores y ninguno está dispuesto a ceder.