Por Rodrigo Ojeda
Con raíces que se remontan al pasado; con temáticas geográficas, diplomáticas y religiosas que son forzadas para sospechar, acusar y atacar. “El centro del odio, el problema central con los judíos hoy es que se les cree poseedores de una exagerada inteligencia, malicia, riqueza, poder e influencia”, según Cecilia Denot.
La “mano judía” alimenta las conspiraciones. La ruta del odio comienza remozando prejuicios y estaciones intermedias de cancelación, hasta el destino fatal. El antisemitismo no es un problema exclusivo de Medio Oriente y de las comunidades judías, es un problema social y mundial, es un desafío del mundo libre. Millones de judíos fueron asesinados planificadamente, por la “superioridad racial” de la secta nazi en el siglo XX. Las atrocidades de la Shoa (Holocausto) se vuelven distantes e increíbles en las nuevas generaciones occidentales. El antisemitismo es un problema de todos.
El Holocausto se incubó en las ideas, “el exterminio de seis millones de judíos en que desembocó la larga tradición de antisemitismo de la cultura occidental”, según Vargas Llosa. Una marca indeleble que acompaña a los judíos y a Israel. El antisemitismo mata.
El periodista trasandino, Osvaldo Bazán, recopiló los atentados en contra de los judíos e israelíes desde 1972, con la masacre olímpica en Alemania, hasta el 7 de octubre. Son decenas y en distintos puntos del mundo. Son crímenes de odio. Allende los andes, sufrieron dos. Primero en la Embajada de Israel en Argentina, un 17 de marzo de 1992. 29 muertos y más de 200 heridos. Un atentado conectado con Irán y la calle Pasteur, ayer y hoy. La conmemoración recordó el coche bomba y 34 años de impunidad. El segundo fue en AMIA, otro coche bomba y una onda expansiva con 85 muertos y más de 300 heridos, en Buenos Aires a las 9:53 de la mañana. Un plan siniestro de Hezbolá y la sombra iraní. Un atentado contra toda la sociedad argentina. Primero van por los judíos.
A partir del 7 de octubre de 2023, la diáspora y las comunidades judías, sienten temor e incomprensión por lo que son. Han experimentado el odio en los dichos y en los hechos, en redes sociales y en las calles. Es una minoría acorralada por la presa oprimida carente de pensamiento crítico.
El fanatismo es una amenaza para toda la sociedad democrática, sus libertades y la paz social. Ejemplos de ataques recientes: una escuela judía en Ámsterdam, fue “un ataque deliberado”. Las cámaras registraron el actuar de un lobo solitario. Otro ataque nocturno en una sinagoga de Rotterdam. Otra sinagoga en Lieja con explosivos. Ataques a instituciones judías en Noruega y Grecia. En Michigan, un vehículo embistió la entrada del centro comunitario y religioso. La gobernadora declaró: “el antisemitismo y la violencia no tienen lugar”. ¿Dónde ocurrirá el siguiente atentado?
En Chile, un candelabro concentró la atención tras dedicar una canción al actual presidente. La banda exhibió una “secuencia de fotografías” con gobernantes. Cada rostro estuvo acompañado de una esvástica en la frente. El símbolo nazi fue banalizado. Una provocación. “Nosotros no estamos diciendo nada que sea mentira”. Utilizar la esvástica no es un juego, es discurso de odio de falsos profetas musicales. La pregunta inicial de estas líneas tiene respuestas múltiples. “Lo que efectivamente le pasa a gran parte de la humanidad con los judíos es, lisa y llanamente, envidia”, en palabras de Osvaldo Bazán. Israel es “la flor de la resiliencia”. Odiar al Estado de Israel es antisemitismo. Hoy, Irán ataca el centro del mundo monoteísta, el espacio santo y trascendente llamado: Jerusalén, en el cual conviven las tradiciones. No verás marchas ni condenas al fundamentalismo.